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miércoles, 6 de agosto de 2008

Ciencia y conciencia


Ayer tuve la suerte de tropezar con una noticia esperanzadora entre la cantidad de noticias recurrentes que los diarios online ofrecen en verano. Ya se sabe que en agosto se va de vacaciones hasta el actualizador de la página, pero quién soy yo para acusar si me limito a informarme de esta manera porque no paro en casa para sentarme a ver un informativo televisado...
La noticia, leída en la edición digital de El País, nos cuenta que una niña con un 50% de probabilidad de tener la
enfermedad de los huesos de cristal ha nacido sana gracias a una selección genética de embriones sanos. La enfermedad, osteogénesis imperfecta, le hubiera causado frecuentes fracturas así como otros síntomas que no le hubieran permitido llevar lo que conocemos como "vida normal". La noticia es, cuanto menos, buena y esperanzadora. Hasta ahora, los padres tenían que esperar hasta el cuarto mes de gestación para saber si el embrión iba a desarrollar la enfermedad y decidir entonces si interrumpían o no el embarazo, lo cual representaba un verdadero calvario para ellos.
La buena nueva me ha llamado la atención porque conozco personalmente a una "niña" con esta enfermedad. Una niña que ya es una mujer, pero que no lo parece porque su enfermedad la ha impedido crecer y desarrollarse con normalidad, por no mencionar la cantidad de tiempo de su vida que ha estado escayolada o postrada en una silla de ruedas. ¿De verdad alguien cree que si sus padres hubieran podido realizar un proceso de selección genética en su día, hubieran corrido semejante riesgo?
Ser padre o madre implica un amor incondicional hacia tus progenitores, sean como sean y, por supuesto, implica que los hijos tengan los mejores cuidados y atenciones por su parte. Nadie duda de esto, pero, cuando se sabe que hay un riesgo, cuando se puede salvar a un hermano enfermo, etc, la selección genética puede marcar la diferencia entre la vida y la enfermedad, cuando no lo es entre la vida y la muerte.
De ahí, el título de este post,
Ciencia y conciencia. Porque muchas veces se crean debates innecesarios por parte de quienes consideran que una cosa es opuesta a la otra. Yo, sin embargo, creo que la ciencia y la conciencia no son contrarias, sino aliadas en la mejora de la vida de muchas personas. Hoy son ellos, mañana, podemos ser nosotros. Que esto avance no puede ser más que beneficioso, por eso no estoy de acuerdo con aquéllos que dicen anteponer su moral a su bienestar, el alma al cuerpo y que aluden que esas decisiones no están en mano del hombre, sino de la divinidad.
Hay que tener poca alma y, por supuesto, poca moral para impedirle a unos padres tener un hijo sano y, sobre todo, a ese hijo, a esa persona, tener una vida, digamos, "normal".
(
No dejéis de leer la noticia, es muy interesante)

8 comentarios:

Marcos dijo...

Una buena noticia, realmente necesario que se siga investigando en este tipo de enfermedades para mejorar las condiciones de vida del enfermo y de los que le rodean y si encima se pueden evitar, pues mejor...

begoyrafa dijo...

Estas son las noticias que merecen la pena y estos son los avances médicos que todos esperamos. El problema como bien dices no puede ser de índole moral. La investigación con células madre es una necesidad.
Un abrazo
Rafa

Allie dijo...

Estupenda noticia en el día de hoy. Sería fantástico que emplearan todo el conocimiento y dinero en este tipo de avances……
Totalmente de acuerdo con la chica de la trenza pelirroja, Marcos y Rafa!
Saludos a todos.

Abuela Ciber dijo...

Vengo desde lo de Cecilia,me enanta lo que razonas.
Cariños

Marcelo dijo...

Es fácil hablar de moral cuando uno no va a poner su cuerpo en la empresa moralizadora...
Y al enfermo? No se le puede consultar aún...Y luego es tarde!
Un beso y una gran noticia, y mejor reflexión.

Miriam dijo...

Que tema Laura! Por empezar, excelente noticia!! Yo como madre pasé por esos primeros 4 meses de angustia, para saber si mi niña estaba bien...Pero ese es otro tema, como verás no puedo se objetiva allí. En mi caso fué desición de Dios, no pudo ser de otra manera. Pero sí estoy de acuerdo que la ciencia y la conciencia van de la mano en estos tiempos. Si puedes, debes hacerlo, por tí y por el que viene en camino.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Ya no es sólo que los padres quieran que su hijo está sano, es que ¿cómo vas a traer al mundo un ser que va a sufrir cuando puedes conseguir, gracias a la ciencia, que sea una persona con todas sus facultades físicas y psíquicas normalizadas? El que impida esto, los que ponen obstáculos y hablan de una moralidad que sólo a ellos complace, deberían ser condenados a estar en la piel de un niño enfermo durante unos meses. Seguro que cambiaban de opinión

Anónimo dijo...

Que razón teneis todos. Hay que seguir avanzando en la ciencia para no sufrir y tener cada vez una mejor calidad de vida, a pesar de esos moralistas trasnochados.