No soy el más valiente de los que te amaron.
No soy tu estrella, ni el tipo que disfruta tus pecados.
No pido excusas ni perdón, salvar tu vida o redención.
Sólo busco un trozo de verdad.
Un destello de felicidad.
Las obligaciones no se hicieron para mí y cuanto más mayor me hago, más segura estoy de que la disciplina es un castigo que los dioses en los que no creo lanzan contra mí, para agotar mi paciencia y matar lo poco de lo que tengo que aún puede considerarse auténtico.
Las tardes amargas en las que deseo que el sol se ponga por fin y oculte los restos de rímel en el rostro que le sirvió de cauce a mis lágrimas, son más largas cada vez y quizá no es por esta maldita primavera, sino porque el coraje se me agota y la necesidad de cambiar las cosas es cada vez más imperiosa.
Y lo sé. Sé que cuando llego a casa todos paran su mundo hasta que calmo mis ansias y que siempre tengo tu mano amable que detiene el torrente con sus labios y ablanda mi rabia, la comprime y la recicla en una nueva energía más sana, que me llena de fuerza. Y sé también que me esperan con besos "múltiples", palabras agradables, cariñosos gestos y risas cómplices. Lo sé y siento no poder evitar derrumbarme ante la simpleza de una mirada o el calor de una mano en mi hombro.
Supongo que por más que lo intenten, no lograrán cortar mis alas, ni apagar mis sueños porque yo no soy fuerte, pero tengo la fuerza de los que me rodean y me quieren sin tener que decírmelo. Porque el mundo, como dice esta canción, será una pesadilla pero yo he sido muy feliz. Porque yo, hace ya mucho tiempo que guardo en mis bolsillos un trozo de verdad, mi particular destello de felicidad.

No sé que tienen tus Textos Laura pero me invaden multiples sensaciones al leerlos, me submerjo inmediatamente en ellos, me identifico, tienes magia al escribir..
Gracias por esta lectura en estya noche antesala del lunes..."guarda en tus bolsillos un trozo de verdad, tu particular destello de felicidad" intentaré hacer lo mismo..
Besos, laura...