
Dice mi padre que mi abuelo siempre decía que lo peor de la derecha no era otra cosa que la soberbia que les caracteriza y creo que, por muchos años que hayan pasado y que aunque esa frase proviene en origen de tiempos de Guerra Civil y posterior dictadura, en nuestros días permanece aún vigente.
Según el diccionario de la RAE, soberbia tiene estas acepciones:
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.
4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.
Según los acontecimientos políticos de las últimas semanas, meses o años, la derecha ha hecho gala de esta pecaminosa virtud en diversas ocasiones. Veamos:
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
Véase el reciente caso de las elecciones europeas.
El Partido Popular gana estas elecciones en España y en Europa. En España la ventaja con respecto a la segunda fuerza, el PSOE, es de tan solo dos escaños y, sin embargo, esto les da pie para andar pidiendo elecciones anticipadas o moción de censura al Presidente del Gobierno. ¿No es esto acaso altivez o muestra de un apetito desordenado de ser preferido a otros?
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
En este caso estoy un poco confusa porque no sé si la situación se corresponde fielmente con la definición. Sin embargo, voy a arriesgarme a hacer una valoración que excede los límites de mi conocimiento y espero no confundirme en los conceptos. ¿No es cierto que la actual crisis global es consecuencia directa de políticas capitalistas (también conocidas como liberalismo económico que defienden los partidos conservadores de centro-derecha)? ¿No es verdad que dicha crisis es fruto de la especulación inmobiliaria y de una gestión bancaria que nada tenía que ver con el intervencionismo socialista? Yo no sé mucho de esto, pero me suena a que lo que yo hago no está mal nunca, lo que hacen los otros, aunque sea igual de chungo que lo mío, aunque se corresponda con el tipo de política que defiende mi ideología y aunque yo mismo lo iniciara permitiendo que los especuladores se enriquecieran durante mi mandato, es un desastre que nos sume en este profundo abismo.
Pero bueno, que si esto no se corresponde directamente con la acepción en cuestión, nos basta con recordar al erudito Aznar cuando dijo aquello de ¿Y a ti quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?. Eso es un menosprecio cuyo origen sólo puede encontrarse en una soberbia como la que caracteriza al expresidente.
3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.
Se puede definir también como trajes de sastre pagados con dinero negro en habitaciones de hotel que se acaban convirtiendo en toda una trama de corrupción, ante la cual, la respuesta del jefe es una palmadita en la espalda, una vergonzosa muestra de apoyo incondicional al implicado, Francisco Camps (PP) y aquí paz y después gloria.
4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.
A esta acepción de soberbia le dan sentido las declaraciones de Silvio Berlusconi (Forza Italia, partido de centro-derecha italiano) sobre los resultados electorales de su partido en las europeas, culpando al fichaje de Kaká por el Madrid y a su mujer de los mismos. Si hay alguien a quien no le parezcan injuriosas o altivas estas declaraciones, que se lo haga mirar.
Seguramente, habrá muchos más ejemplos de actitudes soberbias en los políticos de derechas, como la dificultad manifiesta que muestran para dimitir de sus cargos al ser imputados en tramas de corrupción, o cuando se dignan a pedir explicaciones y dimisiones a los actuales ministros habiéndose negado ellos a darlas ante los familiares de las víctimas del Yak 42., etc, etc, etc.
En conclusión, creo que mi abuelo tenía razón y en su honor, la Chica de la trenza pelirroja ha ejemplificado hoy esta teoría, siendo como es, tarde para que él mismo pueda hacerlo.
Otro día hablo de la lujuria, que me gusta más ;-)

Te aplaudo por esta entrada, Laura, no sólo porque esté tan de acuerdo que hasta me emociono por las coincidencias, también por lo bien mostradas que están cada una de la acepciones de la soberbia ya altamente demostrada.
Lo más peligroso de la soberbia es intentar combatirla con otra cosa que no sea el trabajo, asumiendo y corrigiendo errores, no cabe la indiferencia, y también te aplaudo por eso. No dejemos que nos venza la sensación de impotencia ante tanta desvergüenza.
Un fuerte abrazo.