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viernes, 19 de febrero de 2010

El sueño de un día de verano

Ahora que han pasado tantos años y tantas cosas es cuando se te ocurre a ti recordar aquel verano. Hoy precisamente, te quedas en la cama acurrucada y extraes del disco duro de tu memoria aquellos cristales empañados por la humedad que se concentraba entre la contraventana y el cristal. Te ponías de pie, te estirabas y abrías el balcón de par en par. El suelo siempre estaba frío y la madera humedecida por el rocío que en el norte cae, incluso en agosto.

Nada más que hacer. Un colacao frío y colgarte la bolsa de la playa al hombro. Las chancletas, el vestido de toalla y un pañuelo recogiendo la melena. Decir adiós y caminar deprisa hasta doblar la esquina de la casa de enfrente, donde él te esperaba con la scooter de su primo para huir.

Aquel lugar de la costa donde el romper de las olas te relajaba y te alejaba aun más de la realidad de ser una chica buena de ciudad, estudiosa y responsable que nunca en su vida había roto un plato. Tumbados entre la arena y las rocas, te sonreías al pensar que tú nunca hacías top-less con tus amigas y que con él, jamás habías usado la parte de arriba del biquini. Y entre batida y batida de la mar, él siempre te hacía despistar y mirar hacia otro lado para morderte con dulzura el hombro. Y entre pícaros mordiscos y caricias juguetonas, el calor del mediodía de agosto traspasaba las fronteras de vuestros bañadores y avivaba el deseo de haceros el amor como os gustaba a vosotros, con sabor a sal y a cigarros de Marlboro.

Sólo tenías dieciséis años, pero aún el recuerdo sigue nítido en tu memoria. Y con lucidez recuerdas la vuelta a la realidad, el castigo de dejar de ser una chica europea y volver a ser una niña de provincias. Y volver a empezar con todo sin más explicación que la única que era posible. Que no fue más que un sueño de verano, el sueño de un día de verano.


Estoy fuera el finde, por eso no puedo pasar a visitaros. Sorry

8 comentarios:

Felipe dijo...

Cuantos veranos CALUROSOS, que envia, en el norte siempre habrá madera humedecida por el rocio

Un saludo : el bolu

begoyrafa dijo...

Yo creo que los veranos de la primera juventud son una estación diferente a todas las demás.
Nunca los días fueron tan luminosos, ni las noches tan claras, ni los besos supieron como entonces.
Un abrazo
Rafa

Ryoga dijo...

que bonito y romantico relato,me gusto mucho.

pasalo bien este finde

Nieves dijo...

Esos primeros amores de verano o no, nunca se olvidan, verdad? Muy bonito tu relato. Un beso.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE:
LA CHICA DE LA TRENZA PELIRROJA


ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CABALLO, LA CONQUISTA DE AMERICA CRISOL Y EL DE CREPUSCULO.

José
ramón...

El músico helado dijo...

oooh que bonito!!!

Un besote ;-)

El Negro Cortés dijo...

Hola Laura! Blogger no me deja explicarte en los comentarios como usar esta etiqueta pero averigua por la etiqueta para tachar texto y sino pasame tu mail y te mando la explicación. Abrazo!

ANABEL dijo...

Es precioso soñar, sea en invierno o en verano.
Besos