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martes, 12 de abril de 2011

Madrid

Encuentro a Madrid como la dejé la última vez, como la encontré por primera vez hace más de veinte años y como posiblemente la encuentre la próxima vez que vuelva. Porque a Madrid siempre se vuelve. Porque a Madrid hay que volver.

Hoy Madrid parece una olla a presión a punto de reventar, que va dejando poco a poco salir el vapor, se relaja y me permite abrir la pesada tapa de polvo negro que la cubre para dejarme pasar. El paso acelerado de los viandantes se convierte en mi propio paso y los ruidos, acompañados de la terrible sequedad de su aire y de su gente forman ya parte de mí misma cuando apenas llevo una hora paseando por sus calles. El calor de un abril muy  veraniego me retrotrae a una azotea en Juan Bravo donde el agua de la manguera me ayudaba a sobrevivir, mientras veía subir la temperatura del termómetro de la calle. Madrid no decepciona nunca. Todo está en su sitio cuando regreso. En la costa, la mar y los vientos cambian tanto el paisaje que el inmovilismo de esta gran ciudad se me antoja insólito, pero agradable. Me proporciona una extraña sensación seguridad y confort que los madrileños dicen echar en falta.

  Madrid me da motivos para escribir. Me ofrece la oportunidad de reunirme en torno a la música que me hace salir del cascarón oscuro en el que parezco envuelta últimamente. Esa música, ese discurso, ese ambiente en el que siento que no está todo perdido, que no estamos solos en la lucha por un mundo más justo, son los que me despiertan de mi letargo. Ese discurso es el que me hace recordar viejas luchas que no olvidé, pero que sí aparté de mis prioridades.  Esa música es la que consigue que hoy, por fin, tenga razones y ganas de volver.


Un clásico...

11 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Laura, ¿estás en Madrid? Ay, cómo me gustaría encontrarte por la calle. Mañana iré mirando a todas las chicas con las que me cruce a ver si alguna tiene una trenza pelirroja.

Nieves LM dijo...

Me encanta ir/volver a Madrid, igual que te pasa a tí. Y que bien que te sirva de inspiración, me alegro mucho. Besos.

Heloise dijo...

Es bonito tu recuerdo de la calle Juan Bravo. El mío me lleva a la Colonia de Iberia, en Barajas, en los años 1966-67-68, más o menos los veranos que pasé en casa de mis tios y a recordar los paseos hasta el antiguo aeropuerto, las horchatas, ¡ay! tan desconocidas entonces por aquí, los baños en el río Jarama, donde aprendí a nadar y, cómo no, los paseos por un Madrid supongo que distinto al de ahora, en fin, ¡tantas vivencias! que, por fortuna, aún puedo recordar con mi anciana tía de 88 años. ¡Gracias, Laura, por hacerme recordar!.

Laura dijo...

No, Cecilia, no estoy en Madrid. He estado este fin de semana, ya sabes que me gusta ir de vez en cuando, especialmente coincidiendo con conciertos de Ismael Serrano. No creas, cuando paseo por Madrid, suelo fijarme en los blacones con la esperanza de verte obserando las cosas que pasan a tu alrededor.

A mí también me gusta mucho ir, Nieves, aunque a tu Sevilla no me importaría volver tampoco...

Heloise, en mi casa ya sabes que Madrid tiene mucha importancia y lo conocemos muy bien. Siempre hay algo interesante que hacer.

Besos castizos.

ANABEL dijo...

Y no sé si te pasa también, pero cuando uno está en Madrid, parece que en poco tiempo se sintiera parte de la ciudad... creo que en dos semanas me volvería más castiza que la Virgen de la Paloma.
Besos

Laura dijo...

Jaja, sí, es cierto Anabel. En Madrid nadie es forastero. Pero lo que también es cierto es que el que no es de allí suele acabar regresando a su tierra, o al menos vive allí soñando con ello.

Gracias por los comentarios. Prometo pasar por vuestros rincones pronto 8que ando apuradilla de tiempo).

Boris dijo...

yo todavia no he tenido ocasión de visitar Madrid, por varios motivos en mi vida no he salido mucho de Asturias y me queda tanto por conocer... pero Madrid es la capital de España y estoy seguro que algún dia estaré por alli

pero bueno, aunque viajo poco al menos en 2010 tuve ocasión de conocer tu ciudad y me gustó mucho

XINI dijo...

Aunque no cambiaría mi costa y mar por nuestra capital, sí que he de decir que, como a tí, a mí también me gusta visitar Madrid, para desconectar, para dejarme llevar por un ritmo de vida muy distinto al acostumbrado, para perderte entre esa gran variedad de viandantes y, por supuesto, para saborear una fresquita caña madrileña.

Y mira tu por donde, dentro de no mucho, y después de hace bastante, me veré perdida por alguna calle de Madrid ;P

Multibesossssss

Álvaro Dorian Grey dijo...

Pues Madrid sigue igual. Odiosa en algunos momentos, repleta de abrazos en otros. Qué bueno que, sin saberlo, compartieramos lugares y canciones comunes. Para el siguiente (que ya tardará) avisame por email y nos vemos un momento. Un abrazo y recuerda que no estamos solos.
saludos y salud

Ladrón de Guevara dijo...

Ahora que me despierto en Madrid, viajo en metro y trabajo entre sus gentes, comprendo que los pasos se aceleran, pero me niego y bajo el ritmo.

Y admiro tranquilamente las calles que ahora hago mías, aunque sea de prestado y hasta que el tiempo nos marque los límites.

Cuídate.

Laura dijo...

Boris, Boris, hay que ir pensando en viajar más, que enriquece mucho al espíritu, aunque no tanto al bolsillo :)

Xini, ya sé que a ti la capi también te gusta y que de vez en cuando buscas un huequecillo para hacer lo que yo, tomar aire contaminado, que del sano ya estamos hartas.

Álvaro, lo nuestro es muy fuerte. Estábamos ahí al lado, y leyendo tu valoración del concierto, no puedo estar más de acuerdo contigo. La próxima tardará, sí, pero promete con ese exquisito adelanto que nos ofreció Ismael. Mira, eso no lo hemos comentado ni tú ni yo y no sé de ningún artista que se atreva a hacer tal cosa así como así.

Ladrón, no sabía que estabas trabajando en Madrid. No dejes que tu paso se acelere pero, sobre todo, no dejes de observar y crear poesía.

Gracias a tod@s.