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martes, 10 de mayo de 2011

Una silla vacía para dos

Yo nado en mares pequeños
Y que todo salga bien
Que si son grandes me pierdo
Y luego nunca sé volver
(Cosas que suenan a triste. Maldita Nerea)




En ese momento en el que la vida avanza y tú te empeñas en frenarla, en retenerla, en impedir que siga surcando los mares de un futuro cargado de preguntas sin respuesta. En ese momento en el que una frase puede significar el final. En ese preciso momento en el que el amor se convierte en una masa de puños golpeando tu puerta y el miedo a abrirla deja de ser tan fuerte como antes. En ese momento en el que sopesar y comparar ya no te sirve. El momento justo en el que hay que tomar, por fin, una decisión, llega tarde o temprano.

Afortunadamente, nada es tan complicado como parece y las cosas acaban cayendo por su propio peso, por el peso de los años, por la pérdida de la inocencia que las mantenía en el aire. Afortunadamente, digo, porque así puedes dejar que fluyan, que surjan aquellas aguas que retuviste durante tanto tiempo y renunciaste a beber, a pesar de la sed.

Nadar en mares pequeños, como dicen los versos. Que ya no hay tiempo para océanos imposibles de surcar, ni para una triste conversación siquiera. Que no es el final de algo pequeño y efímero, sino el principio de algo grande y duradero. Y te lo digo yo, querido amigo, que donde menos te lo esperas, cuando menos lo imaginas, resulta que aparece un hueco; una silla vacía para dos.



11 comentarios:

Marcelo dijo...

Una silla vacía para dos es mucho más que dos sillas vacías. Muchísimo más.
Un abrazo

Heloise dijo...

Efectivamente, tarde o temprano y aunque no queramos, llega el momento de tomar una decisión y dejar que el agua estancada fluya libremente, y aquella decisión que nos parecía tan imposible de tomar, por difícil, resulta que se resuelve en un momento o algo ocurre que te ayuda a dar el paso sin pensarlo dos veces. ¿Será para bien o para mal? ¡Ah, la vida dirá!

Ladrón de Guevara dijo...

Si ponemos un dique construimos un embalse, pero algún día el agua comenzará a rebosar e irá a pasar a las tierras de alrededor, y nos preguntaremos, ¿Donde terminaría ese agua que nunca deje fluir?

Cuídate.

Marcos dijo...

Me gusta la sensación de que las cosas no sean tan difíciles como parecen y que todo acabe cayendo por su propio peso. Pero todavía me gusta más la idea de encontrar una silla vacía para dos...

Laura dijo...

Me gusta la idea amí también y me alegra que os guste.

Gracias a los cuatro.

XINI dijo...

Palabras que hacen reflexionar,acompañadas de unos versos y de una canción muy especial ;P
"Por si acaso no recuerdas mis abrazos yo te dejo mi canción"
Muac

Laura dijo...

Muchas gracias y muchos besos.

Marcos dijo...

Que sorpresa me he llevado que al volver a meterme en el post descubro que un comentario mio ha desaparecido. Sin duda debía ser cuestión de que lo hice con el móvil y a veces falla el asunto.

Pues nada, que me gusta la idea de esas dos sillas libres o de una silla para dos, para de esta manera compartir ideas y esperanzas con la persona o personas (en este caso se tendrán que ir cambiando, jejeje) que quieres. Desde luego que la mar con ese horizonte que parece infinito, ayuda a pensar...

Álvaro Dorian Grey dijo...

una silla para dos... qué mejor cosa
saludos y salud

Laura dijo...

Marcos, a mí también me desapareció un comentario. Conste que el tuyo llegó a estar publicado (al igual que el mío) y a ambos se los ha tragado la tierra.

Pido disculpas si le ha ocurrido a alguien más. Estaremos observando -..-

Marcos dijo...

No pasa nada, son cosas que a veces ocurren con los ordenadores o con internet...