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miércoles, 25 de junio de 2008

Al partir...



Decía Arthur Schnitzler (escritor austríaco) que las despedidas siempre duelen aun cuando haga tiempo que se ansíen. Y quién no ha sentido esa sensación alguna vez. La vida es un ciclo continuo de personas que pasan por tu lado y que se van, de lugares que habitas y que abandonas, de trabajos que cambian, de destinos inciertos. Pero por muy acostumbrados que creamos estar a ello, la despedida siempre nos duele.
Ser consciente de una situación no te hace necesariamente inmune a ella y hoy he sufrido esa experiencia en mis propias carnes. Hasta ahora, mis despedidas siempre venían acompañadas de la alegría que suponía el cambio a mejor, el ascenso. Hoy, la despedida ha sido agridulce por lo incierto de lo que pueda suceder a partir de ahora. Yo, aun estando segura de que el cambio será a mejor, me quedo con la pena de no seguir rodeada de unas personas que me han arropado y tratado como una auténtica princesa (es que lo de reina no me gusta). He sentido el compañerismo, la protección, el cariño e incluso la amistad de un grupo humano con virtudes y defectos, con manías y rarezas, con malos rollos y malas caras, ¿por qué no?, nadie es perfecto y ellos, no lo son. Nosotros no lo hemos sido pero hemos puesto todo lo que estaba en nuestras manos por sacar adelante un proyecto común, o más de uno...¡en fin!
En resumen, ha sido un curso de nervios y tensiones. Ha sido un año de esfuerzos y proyectos que no cesan. Un curso de caras nuevas con nuevas sonrisas y nuevas palabras. Con alegrías compartidas y solamente tan bien comprendidas por quienes las viven contigo, como tú.
Y como soy maestra, yo me despido con la llegada del fin de curso, como cuando era estudiante. Por eso, me inspira una canción de cuando era estudiante y me daba pena todo lo contrario. Me entristecía que se acabara el verano ¡Cómo cambia la vida!

De antemano, pido disculpas por no haber conseguido el vídeo original, esto es un apaño que alguien caritativo colgó en su día. Tomadlo como si fuera una barra de sonido, es lo máximo que puedo hacer hasta que no aprenda más de estas tecnologías. Ya me contaréis si os acordáis de la canción, al menos los de mis tiempos.



Sí, ya lo sé. Es una pasteladita de cuando era una cría, pero a mí me gustaba ¿qué pasa?
Y recordad, por muy dulce que parezca una despedida, siempre hay un componente de amargura en ella.

12 comentarios:

Cecilia Alameda dijo...

Son tristes los finales de curso... Si has aprobado ( tú o tus chicos) tienes que estar contenta pero da pena pensar que no vas a ver a la gente cuando se acabe el verano. Espero que tu cambio sea positivo, de corazón.

Marcelo dijo...

Encuentros y despedidas, alegrias y tristezas, todo el tiempo nos pasa eso, con gente de toda la vida, con gente que apenas conocimos!

Miriam dijo...

Ni que hablar!! Mas grande me pongo y menos las tolero...
Con decirte que de pequeña lloraba cuando me despedía de mis abuelos para irme de vacaciones y luego lloraba por despedirme de los amigos hechos en vacaciones!
Pero estas despedidas son diferentes, se lo que es transitar con un grupo un tiempo determinado, y luego ese tiempo llega a su fin...
Lo que si me consuela en esos casos es que seguro les enseñaste a elevar sus alas de a poco y ahora solo queda verlos volar, ese vuelo que tu les enseñaste y que siempre recordarán...
Y tu también recordarás por siempre jamás, como en los cuentos...
Un beso enorme!

begoyrafa dijo...

Es que en cada cosa que hacemos dejamos una parte de lo que somos. Si además has conocido gente que te ha aportado y te ha sonreído la cosa se agrava, cuántas más risas recuerdes, más angustia te producirá la partida.
Un abrazo
Rafa

Allie dijo...

Hola!

Las despedidas siempre son difíciles, sobre todo si dejas atrás a personas con las que has compartido buenos momentos.
Seguro que vayas donde vayas estarás muy bien y te rodearás de buenas personas.

Ahora, toca disfrutar del verano!

Besos.

Laura dijo...

Lo cierto es que con los años nos volvemos más perezosos ante los cambios. Lo que pasa es que cerrar un ciclo, aunque dé pereza y un poco de vértigo, siempre significa abrir otro lleno de expectativas. Como dice Rafa, nos vamos dejando pedacitos de nosotros mismos por donde pasamos. Yo creo que en el fondo queremos no olvidar tanto como deseamos que no nos olviden.

Marian dijo...

Animo aunque ahora estes un poco triste, eres grande y todo lo que te venga siempre sera bueno o tu sabras hacerlo asi, ya lo veras ,y yo tambien , un beso

Marcos dijo...

Ha sido un año bueno, pero hay que pensar que el que viene será mejor y esas experiencias y esa gente conocida, siempre estarán ahí...

xini dijo...

"En cada cosa que hacemos dejamos una parte de lo que somos" Una frase que me ha gustado mucho begoyrafa y que resume chica de la trenza pelirroja lo que en ese colegio has dejado y lo que también has aportado, que se que es mucho!!! Normal que sientas tristeza pero desde mi punto de vista hay que marcarse metas en la vida y afrontarlas con la mayor ilusión y energía posibles.
Pero antes de comenzar esa nueva andanza en tu vida esta el veranito, del cual hay que disfrutar.
Y como decían en el 1972 Fórmula V: "Vacaciones de verano para mí,
caminando por la arena junto a ti.
Vacaciones de verano para mí.
Hoy mi vida comienza a despertar,
hoy se ha abierto la puerta sin llamar,
hoy te tengo a mi lado y soy feliz"

Laura dijo...

Ya os contaré en septiembre. Gracias por vuestros ánimos y por transmitir un optimismo tan sano.

DEMI MOORE dijo...

Todo pasa y todo queda...pero lo nuestro es pasar... pasar haciendo caminos...caminos sobre la mar....
ya sabes guapa para atras ni para coger impulso.Animo que cuando piensas en positivo todo sale bien.

AUPA LA SELECCION ESPAÑOLA!!!!

Ale Meza dijo...

Es increíble como me identifico con esto... :(
Muy buen escrito, pásate por mi blog