Querida Laura:
Ya sé que no son tiempos de escribir cartas. Ya sé que existe el correo electrónico y el móvil y que hace siglos que no te llamo. Deseo redimirme haciendo para ti algo artesanal que espero aceptes de buen grado: una carta a la antigua usanza. Con sobre, remite y sello.
Creo que no hablamos practicamente desde que me vine a Barcelona. Como te dije, aquí la gente camina muy deprisa. Parece que llegaran tarde a todos los sitios. A mí me gusta seguir caminando despacio, como hacía cuando vivía allí. Camino despacio con las manos en los bolsillos de mi anorak verde. Sí, Laura, aún sigo llevando el anorak verde. Tú sabes lo mucho que me gusta y la de chaparrones que que me ha quitado. Aquí llueve menos, mucho menos. Pero la lluvia, cuando cae, lo hace como desesperada, como si alguien la arrojara con fuerza desde el cielo. Así que yo me pongo la capucha para refugiarme y me acuerdo de ti. Ya sabes que no me gustan los paraguas.
No sé si cumpliré mi sueño musical, Laura. No sé siquiera cuál era exactamente mi sueño ni si es éste el lugar adecuado para cumplirlo. Tengo un nuevo compañero de piso. Es un italiano con un acento muy gracioso y busca algo parecido a lo mío. Recorremos juntos los garitos en busca de un hueco donde enchufar la guitarra y tocar un rato. No sé si formaremos un grupo junto con Mara y otros. ¿Te hablé de Mara? Mara es una catalana con un cuelgue tremendo pero mola y creo que puede abrirme alguna puerta por aquí. Conoce a mucha gente. Buena y mala, te diré. Porque es la mejor amiga de Joan y no sé muy bien si lo que, a día de hoy, me sigue causando un dolor agudo en el estómago, es haber tenido que abortar el hijo que esperaba de él o que me dejara antes incluso de hacerlo.
En fin, Laura. Yo, como siempre, con mis cosas. Tú seguirás con tu vida tranquila. Con tu chico, con tus amigos, trabajando mucho y siendo la chica responsable y ambiciosa que solías ser. Sabes que siempre me has dado envidia y sé que yo te la doy a ti. Un día tenemos que intercambiar nuestras vidas y probar qué se siente.
Te he mandado por email un enlace a la página de un bar en el que he pinchado dos o tres noches. Es un sitio sórdido, de los que me gustan a mí, al que acuden tíos morenos con flequillo , vaqueros ajustados y playeras Converse (negras o rojas). En la página hay un enlace a una selección de temas hecha por mí. Igual un día nos dejan tocarla a Carlo (el italiano), a Mara y a mí. Ya sabes que cuento con tu opinión. Es ruido del que a ti también te gusta.
Sé lo que estás pensando y no, no me he liado con Carlo. ¡Ni con Mara! Aunque nunca se sabe cómo pueden acabar las cosas. Esto es otro mundo, Laura. Vivo de noche y me muevo por ambientes de todo tipo. Lo peor y lo mejor pasa por delante de mis ojos cada madrugada. He probado la coca. No me gustó. No me dio mucho subidón, pero al día siguiente tenía una depresión de caballo y no podía parar de llorar sin ton ni son. Mara y los demás dicen que es normal. Yo paso. Ya sabes que con dos cervezas ya digo tonterías. A mí me pone mi música y me evado en mi cuarto, rodeada de pósters de los Ramones con mi guitarra.
Después de todo, sigo como siempre. Pero te extraño. A ti, al barrio, a muchas cosas...
Espero que te guste este regalo en forma de reliquia. Lo hago con todo mi cariño. Que soy muy punkie pero muy cariñosa. Mucho más que tú, jaja.
Un besazo enorme
-Caye-
PD: Escucho a menudo esa canción cursi que nos gusta a las dos. ¿La recuerdas? My name is Luka. Me recuerda tanto a ti...
Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo. Mario Benedetti
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sábado, 29 de noviembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
IM-PE-RIA-LIS-TASSS
"¡Imperialistas!" Con esta palabra califica el dirigente venezolano Hugo Chavez a los mandatarios estadounidenses una y otra vez... Y no le falta razón.Por todos es conocida la faceta invasora de nuestros amigos los yanquis y no deja de sorprendernos que ésta siga vigente en este "nuevo" siglo en el que la globalización, como fenómeno, parece orientar nuestras vidas hacia todo lo contrario. Lo que no nos detenemos a pensar, en muchas ocasiones, es que la condición de un pueblo, la de ser invasor, jerárquico, clasista, capitalista, etc, y todos los valores que dicha condición acarrea, han de formar parte indisociable de su sociedad, de su estilo de vida e incluso de su forma de fabricar cine. Si a eso le añadimos el poder de transmisión que este último tiene sobre las masas, la polémica está servida.
Muy amablemente, una vez más (y espero, no sea la última) un fiel seguidor del blog y, en parte, "compañero sin firma" en esta sufrida tarea, Marcos, me proporcionó un enlace a este interesante artículo del periódico Público en su versión digital.
Como maestra, ya había tenido la ocasión de estudiar información acerca de esta especial forma de transmitir valores que el cine, así como la literatura, a modo de fase previa, tiene. El mencionado artículo se hace eco de la publicación del libro de Marcela Croce (Buenos Aires), profesora de Literatura Latinoamericana cuyo título es "El cine infantil de Hollywood", donde la autora explica de forma contundente lo que podríamos considerar algo más que una teoría.

Os recomiendo la lectura del artículo y corre de vuestra cuenta la extracción de conclusiones al respecto. Sólo una última reflexión: ¿Hasta qué punto somos víctimas de lo que consumimos y hacemos serlo a los desprotegidos niños? ¿Hasta qué punto es esto un hecho y no una suma de teorías? ¿Somos lo que queremos ser o lo que el Gran Hermano nos dicta? ¿Es el imperialismo estadounidense el Gran Hermano de la historia contemporánea?
Y una recomendación. Pase lo que pase, contaminados o no por aquello que se nos impone, eduquemosles siempre para que desarrollen una actitud crítica hacia lo que leen, ven, escuchan y, en general, consumen. En boca de Ortega y Gasset: Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes.
Querido Orwell, después de todo tu utopía perversa tenía más de perversa, que de utopía.
sábado, 22 de noviembre de 2008
Vestidos de novia y cintas para atar el tiempo
Inevitable. El tiempo pasa y aunque dicen que es cosa de viejos decir que pasa muy deprisa y que se nos escapa entre los dedos sin poderle poner freno, en mi caso, y creo que en el de todos los que rondan mi edad, el tiempo empieza a tener un papel determinante en nuestras vidas y se nos presenta como arma de doble filo como nunca antes lo hizo.Por un lado, todo el mundo nos dice que somos muy jóvenes y que tenemos mucho tiempo para ver cumplidas nuestras metas, para asentar nuestras vidas, para adquirir compromisos, etc, y así es. Somos jóvenes, estamos sanos, disfrutamos de una libertad que generaciones pasadas no tuvieron. Entramos y salimos de nuestras casas, de acá para allá, con el trabajo y los estudios, con amigos de los de tomar café, de los de ir de cañas, de los de salir de copas. De la juventud de los 80 se decía que vivían de noche. Yo creo que la nuestra vive tanto el día como la noche, entre otras cosas porque es una generación a la que la sociedad le está exprimiendo todo su jugo. Tenemos que estar superpreparados académicamente pero no rechistar porque nos paguen por debajo de dicha formación. Tenemos que seguir formándonos para competir en un mercado en el que, el que en su día fue el cerebrito de su casa, es uno más de tantos y tantos que fuimos criados en ambientes familiares culturalmente algo más elevados, con estímulos mediáticos constantes, educados en y con la prosperidad de los tiempos que nos tocó vivir.
Que nadie interprete mi discurso como una queja, por favor. Muy al contrario, la vida que nos tocó y nos toca vivir es aceptablemente buena, pero al mismo tiempo es exigente y eso no podemos evitarlo. Se trata de una especie de justicia de vida.

Por otro lado, a mí particularmente me empieza a suceder una cosa que hasta ahora no me ocurría. Recuerdo con impresionante lucidez sucesos de hace un año, o incluso dos o tres. Los recuerdo tal y como si hubieran tenido lugar hace uno o dos meses y me sorprendo a mí misma arrancando las hojas del calendario a velocidad de vértigo. De ahí el doble filo. Eres joven en tanto en cuanto te acuerdas bien de las cosas, pero notas que te haces mayor porque el tiempo pasa cada vez más deprisa.
Yo que nunca comulgué con el complejo de Peter Pan y que conozco y comparto amistad con confesos acomplejados piterpanianos, veo peligrar mi sofisticada madurez y creo que, como a la pequeña Campanilla, Peter está intentando cazarme para hacerme frenar un poco y descargarme de la preocupación del adulto y hacerme reír con la carcajada del niño.
Ahora que yo, como Campanilla, derramo mi polvo de hadas (o de tiza) para hacer que los niños aprendan a volar, ahora que acompaño a mi mejor amiga a comprar su vestido de novia, ahora que adquiero en los bancos regalos para menaje del hogar, ahora que me preocupa la subida del euribor... ahora busco, más que nunca, una cinta para atar el tiempo.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Un paso adelante, dos atrás
Cambio de tercio. Eso de la "poesía" está bien, pero si no vengo de vez en cuando a protestar un rato, me aburro. Digamos que el cuerpo me pide guerra y la culpa no es mía. Esta vez, me lo ha puesto en bandeja el Hospital Carlos III de Madrid. Supongo que será conocido por todos los de este lado del océano, porque la noticia ha traído cola, pero a los del otro lado les sonará a chino.
Esto no va a ser un problema porque yo se lo resumo rápidamente: el citado hospital reparte una guía para adolescentes que pretende prevenir el contagio de VIH Sida recomendando la abstención, rechazando el uso del preservativo. Pero no contentos con esta barbaridad, advierten que la homosexualidad es un trastorno conductual contra el que hay que ayudar a luchar a quien lo padece y aseguran que las relaciones homosexuales son la principal vía de contagio del virus, cuando hace tiempo que esto no es así.
Cuando leo noticias de este tipo, la sensación que me invade es de impotencia. Esa sensación de que una tiene claras las cosas pero ve cómo todavía hay gente que trata de difundir falacias desde ámbitos profesionales de cierta relevancia, que podrían ejercer influencia en personas poco informadas o inmaduras.
Además, siento tristeza y decepción porque estas cosas parecen ponerle freno u obstáculo a los avances sociales que un país como el nuestro (con cuarenta años de dictadura a las espaldas) está llevando a cabo sin complejos, demostrando estar a la vanguardia y superando a muchos de los que se consideran avanzados en materia de derechos.
Para colmo, anda rondando por ahí la polémica de Bono (Presidente del Congreso) con la Madre Maravillas y su propuesta de homenaje. ¿Pero no intentábamos ser laicos en este país?
Por lo menos nos queda el Gran Wyoming que se pitorrea de esto y de lo que haga falta y ha encontrado(por casualidad) cierto parecido entre la santa y el guaperas de Zaplana.
¿No estáis de acuerdo?
Lo que yo digo, un paso adelante y dos atrás.
Esto no va a ser un problema porque yo se lo resumo rápidamente: el citado hospital reparte una guía para adolescentes que pretende prevenir el contagio de VIH Sida recomendando la abstención, rechazando el uso del preservativo. Pero no contentos con esta barbaridad, advierten que la homosexualidad es un trastorno conductual contra el que hay que ayudar a luchar a quien lo padece y aseguran que las relaciones homosexuales son la principal vía de contagio del virus, cuando hace tiempo que esto no es así.
Cuando leo noticias de este tipo, la sensación que me invade es de impotencia. Esa sensación de que una tiene claras las cosas pero ve cómo todavía hay gente que trata de difundir falacias desde ámbitos profesionales de cierta relevancia, que podrían ejercer influencia en personas poco informadas o inmaduras.
Además, siento tristeza y decepción porque estas cosas parecen ponerle freno u obstáculo a los avances sociales que un país como el nuestro (con cuarenta años de dictadura a las espaldas) está llevando a cabo sin complejos, demostrando estar a la vanguardia y superando a muchos de los que se consideran avanzados en materia de derechos.
Para colmo, anda rondando por ahí la polémica de Bono (Presidente del Congreso) con la Madre Maravillas y su propuesta de homenaje. ¿Pero no intentábamos ser laicos en este país?
Por lo menos nos queda el Gran Wyoming que se pitorrea de esto y de lo que haga falta y ha encontrado(por casualidad) cierto parecido entre la santa y el guaperas de Zaplana.
¿No estáis de acuerdo?
Lo que yo digo, un paso adelante y dos atrás.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Pregúntame si creo

Cuando tú y yo caminamos
el mundo se hace pequeño a nuestro alrededor
y se limita al paso que marcamos
con nuestro caminar.
Las huellas que dejamos atrás
desaparecen con la marea
y se va encendiendo luz conforme avanzamos.
A los lados, la nada.
Por encima, las estrellas que guían nuestros pasos.
Me preguntas si yo creo. Miro al cielo y señalo.
En el norte, pequeña y poderosa se alza la estrella Polar.
Creo en esa estrella que guió a los marinos,
que marca nuestra posición en este planeta redondo.
Creo en el poder del universo, en su lucha de atracciones.
En sus giros, en los fuegos que aún nos llegan
desde estrellas que están extinguidas.
Creo en la mano que me tiendes cuando caigo.
Creo en el vacío que llenas con tu abrazo.
No creo en el destino, cobarde y pretencioso.
No pondré en sus manos aquello de lo que yo soy responsable.
Creo, amor, en esta lluvia que moja mi flequillo y la punta de tu nariz.
Pregúntame otra vez si creo.
Pregunta, porque yo...
Creo en ti.
***Imagen de Flickr
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Hoy dice el periódico
"Llego a tu espacio a través de esa bruja roja que nos muestra su vida a retales. A mí siempre me ha resultado difícil recomendar libros. Depende tanto de tus gustos y del momento que estés viviendo. Al final creo que es el libro el que nos escoge a nosotros. Pero bueno, si me tengo que quedar con uno:Frankenstein de Mary Shelley.Enhorabuena al Rácing desde Gijón. Ahí tenemos representación asturiana con Marcelino, el segundo entrenador Pelaez y el preparador físico y también con un jugador Pablo ÁLvarez. Ojalá el año que viene nos juntemos en primera.Otra cosa y por curiosidad; tu nombre, la chica de la trenza pelirroja, ¿está tomada de la serie Ranma?, es que tengo una preciosa hijita a la que le encanta esos dibujos.Saludos (Rafa, 19 mayo 2008)"
Así le llegó a La chica de la trenza pelirroja el mejor periódico que ha tenido el placer de leer en los últimos tiempos. Un periódico diario, de tirada internacional, que nos habla de actualidad, de deporte, de poesía, del pasado, del presente, del futuro en forma de una niña de lindos ojos que dan luz a la vida de un asturiano orgulloso de serlo, de un gijones esportinguista, de un padre y esposo cariñoso, de un amigo leal, de un tío íntegro y natural.
Ahora te voy a hablar a ti directamente, Rafa, si me lo permites. Tú eres el abanderado de esta causa que defendemos muchos y que no es otra que la de establecer un canal de comunicación entre personas normales, que escriben y leen desde sus hogares, desde sus oficinas... cuya única misión es la de intercambiar puntos de vista, relatos, opiniones, imágenes, recuerdos, paisajes. Para mí, tú representas mejor que nadie este concepto de internauta sin grandes pretensiones, pero con muchas ganas de compartir, de dar y de recibir sueños, pensamientos y canciones.
Por eso, desde el primer momento, me ha resultado fácil, cómodo y agradable leer tu periódico y comentarte mis impresiones. Resulta ameno y entretenido tenerte cerca cada día con una nueva noticia que ofrecer justo antes de ir a ver amanecer desde la playa o justo después de haber ido a la boda de unos amigos (en las que ellas siempre están guapísimas y ellos siempre parece que van disfrazados).
Rafa, dicen que el que siembra vientos recoge tempestades y, aunque este refrán tenga una
connotación negativa, en tu caso, como puedes comprobar, tus siembras han dado un positivo fruto en forma de agradecimiento gigante por parte de todos nosotros.

Aquí te dejo esta foto de La chica de la trenza pelirroja rodeada de los personajes de la serie, para que se la enseñes a la peque.
Recibidla con un beso enorme.
Y para terminar, una canción. Para ti, cómo no, de Sabina. Concretamente ésta porque me encanta y porque tú sabes mucho de amaneceres.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Me alegro, me cabrea...
Me alegro de que el nuevo presidente de USA vaya a ser Obama.
Me cabrea haber tenido que comerme hasta en la sopa las elecciones con primarias, precampaña y campaña incluidas, aun siendo consciente de que tienen su importancia.
Me alegro de que baje el precio del dinero.
Me cabrea que no bajen los precios de las cosas de primera necesidad.
Me alegro de que el Gobierno planifique ayudas para el acceso a la vivienda.
Me cabrea que se dé dinero a bancos, inmobiliarias y aseguradoras que, hasta hace cuatro días se han forrado a costa nuestra.
Me cabrea que se dé dinero a bancos, inmobiliarias y aseguradoras que, hasta hace cuatro días se han forrado a costa nuestra.
Me alegro de que el Ministerio de Cultura ayude con subvenciones al cine español.
Me cabrea que, de su mano mayor, el Gobierno de Madrid ayude a una película de desmedido presupuesto que resulta ser un fiasco.
Me alegro de que nadie la haya ido a ver.
Me alegro de que los jóvenes españoles gocen de una formación académica superior a la de sus padres y, potencialmente, opten a mejores empleos.
Me cabrea que lo expuesto anteriormente sea pura estadística y, en realidad, los jóvenes españoles, con carrerón en mano, no lleguen ni a "mileuristas" y se les explote en sus míseros puestos de trabajo.
Me alegra que se descubra vida, agua, oxígeno, gravedad o atmósfera en planetas del Sistema Solar.
Me cabrea que en el planeta Tierra haya millones de personas que no tienen alimentos que llevarse a la boca.
Me alegro de que Letizia Ortiz tenga una nariz nueva y su suegra libertad de expresión.
Me cabrea que paguen la nariz con mi dinero y que confundan su cargo con su persona.
Me alegro de concluir este post y poder desearos un maravilloso fin de semana.
Me cabrea dejarme muchas cosas en el tintero que me gustaría escribir. Quizá algún día...
Así soy yo. Pura dicotomía.
¡Muaa!
lunes, 3 de noviembre de 2008
Barquitos de papel
Sentada en la barra. Las piernas cruzadas. El bolso y el abrigo sobre sus muslos. Mueve el vaso y hace chocar los hielos contra el cristal. Me la he bebido demasiado rápido, piensa. Mira a la entrada del bar. Elena acaba de entrar y camina hacia ella.
- Llego tarde -se disculpa. - Empiezas fuerte, ¿no?
Se sienta a su lado y pide un blanco espumoso.
- Bueno, cuéntame qué tal fue anoche.
Sin soltar el vaso Silvia inclina la cabeza y arquea las cejas.
- No muy bien...
- ¿Y eso?. La cosa pintaba bien antes de que os marcharais.
- Ya ves. Un polvo. Un buen polvo, pero insignificante.
Elena da un sorbo a su copa.
- ¿No te parece que eres demasiado exigente? No sé... deberías dejar que las cosas ocurran y con el tiempo ya se verá. Encontrarás a alguien tarde o temprano. Es cuestión de tener un poco de paciencia.
Silvia no la escucha. Javi acaba de entrar y ella presta atención a su entrada, a la ropa que lleva hoy, cómo se mueve. Camina hacia ellas.
- ¿Qué hacen estas dos bellezas solas en la barra de un bar?, bromea.
Dos besos a cada una. Se pide una cerveza. Silvia sonríe, se relaja. Descruza las piernas, posa el bolso y el abrigo. Conversan, ríen. Javier se tiene que ir. Dos besos de despedida.
- No puede ser, Silvia. Javi y tú... es imposible y lo sabes.
Silvia mira a su mejor amiga con los ojos ilusionados de un niño que abre sus regalos el día de Reyes.
- Sois demasiado amigos, Silvia.
-Lo sé, contesta. - Pero le gustan los cantautores y sé que tiene guardados todos mis barquitos de papel.
- Llego tarde -se disculpa. - Empiezas fuerte, ¿no?
Se sienta a su lado y pide un blanco espumoso.
- Bueno, cuéntame qué tal fue anoche.
Sin soltar el vaso Silvia inclina la cabeza y arquea las cejas.
- No muy bien...
- ¿Y eso?. La cosa pintaba bien antes de que os marcharais.
- Ya ves. Un polvo. Un buen polvo, pero insignificante.
Elena da un sorbo a su copa.
- ¿No te parece que eres demasiado exigente? No sé... deberías dejar que las cosas ocurran y con el tiempo ya se verá. Encontrarás a alguien tarde o temprano. Es cuestión de tener un poco de paciencia.
Silvia no la escucha. Javi acaba de entrar y ella presta atención a su entrada, a la ropa que lleva hoy, cómo se mueve. Camina hacia ellas.
- ¿Qué hacen estas dos bellezas solas en la barra de un bar?, bromea.
Dos besos a cada una. Se pide una cerveza. Silvia sonríe, se relaja. Descruza las piernas, posa el bolso y el abrigo. Conversan, ríen. Javier se tiene que ir. Dos besos de despedida.
- No puede ser, Silvia. Javi y tú... es imposible y lo sabes.
Silvia mira a su mejor amiga con los ojos ilusionados de un niño que abre sus regalos el día de Reyes.
- Sois demasiado amigos, Silvia.
-Lo sé, contesta. - Pero le gustan los cantautores y sé que tiene guardados todos mis barquitos de papel.
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