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lunes, 29 de septiembre de 2008

Igualdad a través de la conciliación

Aquí estamos un lunes más, después de un día ajetreado. Me siento a comer y en la radio augurios de malos tiempos, de cierres, de quiebras. Un Bush madrugador sale a dar credibilidad a una crisis de la que ya todos nos hacíamos cargo pero que, ahora que jode a los ricos, es cuando le preocupa a los gobernantes, por más tiempo que lleve jodiendo a los pobres. Por la tarde, más actividad, más ritmo y al llegar a la cena, la radio, fiel compañera, me aguarda con cosas más agradables. El programa Hora 25 que conduce (brillantemente, en mi opinión) Àngels Barceló me acompaña con una tertulia sobre la igualdad de género en lo que se refiere al acceso a puestos de trabajo y, sobre todo, a la conciliación de la vida profesional y laboral. Pero lejos de ser una tertulia tópica, resulta amena y cargada de esperanza y energía positiva en plan "Podemos". Lejos de entretenerse en denunciar las causas de que la igualdad completa no se haya logrado, los tertulianos, liderados por la propia Àngels, aportan soluciones para que ésta triunfe a nivel social, profesional y familiar. Porque esos son los tres ámbitos donde se debe incidir y, siempre, sobre los cimientos de una buena educación. Parece que quisiera arrimar siempre el ascua a mi sardina pero, una vez más, entiendo que la educación juega un papel esencial en la resolución de problemas sociales.

Esto que parece obvio, no es sencillo de conseguir ya que, para ello deben poner de su parte tanto padres como educadores, así como los poderes conocidos como fácticos, como los medios de comunicación. De hecho, por un anuncio del Gobierno (el de las letras de Tesoro, se puede clicar en el enlace anterior para leer una transcripción) es por lo que este debate se reabre.
Volviendo a mi exposición y al buen rollo transmitido en la tertulia, lo que en ella señalan como vital es la conciliación de vida familiar y laboral tanto de los hombres como de las mujeres. Como ejemplo ponían el de la famosa reunión que se fija a las ocho y de la que se ausentan casi siempre las mujeres porque sienten la necesidad de atender a sus hijos dejando que los hombres firmen acuerdos entre ellos mientras toman una copa a las tantas.
Ahí está la clave. En un cambio de doble dimensión. Por un lado, el de los horarios de un país que se empeña en ser europeo pero para lo malo, por lo que se ve. Por otro, en un cambio radical en la mentalidad de los hombres que les lleve a sentirse tan responsables de su casa y de su familia como las mujeres.

No sé si será que tengo hoy un buen día, pero a mí no me parece tan complicado como muchos lo pintan, quizá para no tener que hacer nada y echar la culpa de lo que ocurre al destino, que es lo más fácil. Quizá no sea tan difícil, pues, si educamos a los hombres y mujeres del futuro sin incidir en tópicos sexistas (de uno y otro tipo), si denunciamos (como ha hecho la senadora del PP) la publicidad que los fomenta, si exigimos en nuestros trabajos horarios sensatos y flexibles TODOS, no sólo nosotras y, en resumen, si nos mentalizamos de una vez de que la igualdad y la conciliación no se piden para beneficiar a las mujeres, sino para beneficiar a toda la sociedad.

NOTA: Añado la canción Saldo Cero de Tontxu para ilustrar lo que supone la crisis diaria de muchos trabajadores, la que no se tiene en cuenta cuando se habla desde los atriles. Os la dedico a todos los currantes, a los que sentís que os roban con cada recibo de la hipoteca, de la letra del coche. A los que os parece que trabajáis para Hacienda y para el banco. Y en especial, para Marcos, por eso y por mucho más.


jueves, 25 de septiembre de 2008

Homenaje al homenajeado


<<¿Ustedes creen en los amores a primera vista? ¿Acaso existen otros? Así debió de ser el comienzo de este largo noviazgo con esta ciudad que durante estos once años me ha hecho celebrar cada nueva cita.>>

El post de hoy pretende ser, desde la humildad, un homenaje a un homenajeado y, qué mejor manera de hacerlo que difundiendo parte del discurso que él mismo escribió para agradecer su nombramiento como Huesped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires. Si aún no sabéis de quién hablo y no os habéis resbalado con el charco de babas que dejo al hablar de él, os diré que se trata de Ismael Serrano.
Hay más de una razón para hacer este post: difundir un más que merecido homenaje a un artista enamorado de Buenos Aires que, con su música ha conseguido enamorarnos de ella a los que le escuchamos. Hacer mención especial de la capital argentina, de donde proceden una parte importante de los lectores y comentaristas de este espacio. Pero, sobre todo, no ser yo hoy la que escriba el discurso y que leáis uno bien hecho, escrito desde el corazón de un autor con una sensibilidad especial hacia el mundo que le rodea, capaz de ser crítico y optimista a la vez y, por encima de todo, humilde, sencillo y muy muy agradecido.

A continuación os he pegado (copy-paste a tope) parte del discurso.

<< (...) Mi dulce Buenos Aires, empeñada en ser Europa siendo tan tú, tan bella y generosa como única. Has recibido a muchos gallegos, españoles digo, con una generosidad impagable. Sería bueno recordarlo ahora que Europa planea convertirse en una fortaleza inexpugnable para tantos que sólo buscan nuevos horizontes, como los que ofreciste a mucha gente de mi tierra, pueblo olvidadizo que hasta antes de ayer era pueblo emigrante.

Y así diste refugio a muchos exiliados en los tiempos de oscuridad (Alberti, Casona, Castelao). En mi casa se leían los libros de la editorial Losada que no se podían editar en España y que veían la luz a este lado del océano. En aquellos libros descubrí que en lo cotidiano existe un misterio que sólo la poesía nos puede mostrar. Una poesía que uno encuentra siempre en las calles de esta ciudad, en el traqueteo de los vagones de madera de la línea A, en los cables que unen los tejados de las casas de San Telmo, en el trajín de Florida, en las paredes pintadas de Boca, en la mirada cansada de un cartonero que nos recuerda la herida abierta, en los pañuelos blancos que iluminan siempre la Plaza de Mayo…(...)

La ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes, dijo Lawrence Durrell. Entonces Buenos Aires debe de ser todo un universo, o al menos una galaxia de estrellas azules, jóvenes y eternas. Y cuando la órbita de este cometa que les habla cruza su galaxia, detiene el ritmo inquieto, porque sabe que cada instante es un regalo que la vida sólo ofrece a los más afortunados.

Gracias por tanto Buenos Aires.

Su huésped, honrado

Ismael Serrano >>



Para leerlo entero, o leer otros artículos del cantautor, clicad aquí.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Terror



La palabra terrorismo, según la RAE, responde a la siguiente definición: Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. Ni qué decir tiene que no es casual que este post se publique hoy y para ser más clara, os explico que hoy iba a salir publicado otro con un contenido muy distinto. Sin embargo, la actualidad manda y la actualidad hoy nos levanta de la cama con miedo. Nos despierta con incertidumbre. Nos ocupa el pensamiento con preguntas sin respuesta, con debates estériles que no conducen a ningún sitio. Nos ataca con cristales rotos, con heridas, con destrozos. Nos asusta con la muerte. Nos desespera con la injusticia y el no saber qué decir ni opinar, qué hacer para ayudar. No me voy a meter en terrenos pantanosos que, ni me incumben ni me interesan. No voy a meterme con lo del referéndum, con lo de la independencia, con la duración de las condenas... Hoy la actualidad nos conduce al rechazo de aquello que no comprendemos, que nos parece inverosímil, que sabemos con certeza que no lleva a ninguna parte. Hoy nos mostramos en contra de aquello que no podemos consentir, a día de hoy, en un estado democrático que puede presumir de haber intentado en varias ocasiones, con gobiernos de todos los colores, acabar de una vez por todas con el terrorismo. Y no es porque me toque (desde el punto de vista geográfico) de cerca. Es porque me toca las narices.

(Para los amigos de fuera de España, el post de hoy se publica después de un fin de semana de atentados de ETA en Euskadi, que han culminado la pasada madrugada con la muerte de una persona en Cantabria. Para más información, El Diario Montañés).

jueves, 18 de septiembre de 2008

Parece mentira



Parece mentira, pero han pasado sólo seis meses desde la publicación del primer post de La chica de la trenza pelirroja allá por el mes de marzo. Es increíble porque a mí me parece que ha pasado una eternidad y, sin embargo, ¿qué son seis meses en la vida de una persona? Como la mayor parte de las cosas, el tiempo es relativo y esto, lejos de ser una frase hecha, es una realidad. Habrá quien piense en lo que estaba haciendo hace seis meses, a qué se dedicaba, con quién compartía su vida, cuáles eran sus horarios y sus metas y compruebe que su situación ha cambiado o, al contrario, sigue siendo la misma . Habrá quien haya visto cumplido algún deseo en este tiempo, habrá quien siga luchando aún por lograrlo. En seis meses da tiempo a encontrar el amor y da tiempo a perder a quien amábamos. Muchos o pocos, según la percepción, estos seis meses de tiempo vienen acompañados por sesenta y tantos posts cuya única pretensión ha sido y sigue siendo la de dar cobijo a mis pensamientos, a las ideas que necesito expresar y compartir, a las noticias que me impactan, a las canciones, los textos y las imágenes que me gusta escuchar, leer y observar. Las pretensiones humildes suelen recibir como recompensa grandes satisfacciones y, en mi caso, las satisfacciones me las dais todos los que pasáis por aquí cada día (o varias veces al día, que sé que los hay), o cada semana, o una vez de vez en cuando y dejáis vuestra huella en forma de comentarios o, simplemente en forma de silencios que, de una u otra manera yo acabo percibiendo como respuestas. Está muy claro, que por más que pretendamos disimularlo, las personas necesitamos estar comunicadas, dar información a cambio de recibirla (y viceversa), esperar una respuesta, un guiño, una mirada que nos haga sentir escuchados, leídos, comprendidos, de alguna manera. Sin duda, este medio masivo y global de comunicación cumple con esta premisa y nos proporciona respuestas tan diversas como las personas (o personajes) que se esconden detrás de ellas. Por aquí pasan amores y amigos que lo son fuera de esta pantalla. Nos visitan matrimonios, orgullosos papás y mamás de sus niñas, primos lejanos (físicamente), personajes de otro mundo que vuelan en escobas, mujeres escondidas en los curiosos ojos de las niñas que miran la vida desde sus balcones, creadores de bonitos versos, selectores de buena música, personas críticas, maestras y maestros, felinos, artistas... Emulando a Ismael en cualquiera de sus conciertos, os diré con todo mi cariño: familiares y amigos, no puedo hacer otra cosa más que agradecer vuestras visitas e intentar transmitir al menos, una parte de la emoción que me causa leer cada palabra que dejáis. Para vosotros, esta canción maravillosa de Carol King, que canta con otras divas de la canción en un directo de los de poner los pelos de punta, ¿o no? Pues eso...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Acompáñame a estar solo

Cuando cae la noche, que cae cada vez más pronto, es cuando uno se sienta a pensar en el tiempo y sus circunstancias. El caprichoso tiempo que nos trata a su antojo, que marca el ritmo de nuestras vidas y que distingue entre las rutinas y el resto de los momentos. Momentos en que nos salimos de nuestros restringidos horarios y mandamos a paseo el despertador, el coche, el tren, el autobús, la tarjeta con la que aseguramos, al fichar, nuestro salario mensual, o aquella con la que recordamos que este mes no habrá salario para nosotros. En cualquier caso, el tiempo de rutina, el de comer a las dos, el de la Escuela de Idiomas y la clase de cycling, el de las series de televisión que culmina con diez minutos de lectura antes del sueño, ese tiempo tiene cabida sólo si se interrumpe, con planificación o sin ella, para despejar mente y cuerpo y alejarnos, físicamente o no, de él. La desconexión ha de ser total para poder considerarse satisfactoria. Puede producirse en soledad o en grata compañía, pero siempre ha de proporcionarnos esa sensación de paz y de aislamiento de una realidad que nos asfixia con problemas, responsabilidades y decisiones. La realidad que nos rodea durante demasiadas horas de personas a las que no queremos y que nos hacen valorar más la presencia de los que sí queremos y la confianza de andar descalzos por el suelo por el que ellos también caminan.
Este post es un pensamiento y una excusa por mi ausencia en pos de un fin de semana largo y corto a la vez. Un fin de semana de risas mezcladas con adrenalina. Un fin de semana que pide, o más bien exige, que haya otro tiempo que nos rescate de la rutina, que nos enseñe a estar solos en compañía y sentir después el tremendo vacío de ver que todos los que te acompañaban están, cada uno en su sitio, mientras tú estás en el tuyo. Por eso, Acompáñame a estar solo, de Ricardo Arjona.

martes, 9 de septiembre de 2008

"Patria o muerte"


Aprendimos a quererte desde la histórica altura donde el sol de tu bravura le puso un cerco a la muerte. Aquí se queda la clara,la entrañable transparencia, de tu querida presencia Comandante Che Guevara.

(Carlos Puebla. Hasta siempre, Comandante)




Hoy he visto la película Che, el argentino. La película de Steven Soderbergh, protagonizada por Venicio del Toro, me ha hecho pensar en la figura del personaje del Che, en su simbolismo y, sobre todo, en su importancia en la historia de Cuba y de toda Latinoamérica. Me cuesta hacer una crítica de la película, ya que no me considero una experta en el séptimo arte y, además, creo que la subjetividad respecto a lo que cada uno ve es muy respetable y variada. A mí particularmente me ha hecho, como decía, reflexionar acerca del personaje del Che y más aun, acerca de lo que pudo ser la persona. Me parece (y no sólo por lo que he visto en la película, sino también por lo que he leído y oído sobre él) que fue una persona firme en sus ideas e ideales (conceptos que, lejos de ser similares, difieren en muchos puntos) y que, a pesar de ser fiel colaborador de Fidel Castro en su Revolución, mantuvo en todo momento una independencia que le hace más admirable si cabe. En una secuencia de la película, su la guerrillera Adela, le comenta que él no tiene pinta de comunista, a lo que él contesta: ¿de qué tienen pinta los comunistas?, desmarcándose por completo de la ideología con la que le asocian. Durante todo el film, me pregunto por qué no se estudia en las escuelas la figura de este personaje y sí se estudia la de otros revolucionarios como Napoleón. Es más, de la Revolución Francesa todos los testimonios están recogido en archivos, cosa que no ocurre con la Revolución Cubana, de la que muchos protagonistas aún siguen vivos así como lo están muchos de los habitantes de la isla, de uno y otro bando, residentes o disidentes. La conclusión es la de siempre. Parece que hay cosas que interesa poner en los libros y venderlas como "historia" mientras que otras no son dignas de tal categoría. Pues me parece a mí que para categoría, la del Comandante Ernesto Guevara o Che, como quisieron llamarle los cubanos que tanto le quisieron, admiraron y que tanto tuvieron que agradecerle. Por último me gustaría recomendar la lectura de Diarios de motocicleta o la visualización de la película, protagonizada por Gael García Bernal, para tener dos visiones de la figura del Che, un antes y un después en su vida, en su concepto del mundo, en su Revolución, si se va a ver ésta de la que hablo hoy. Reciban un saludo de La guerrillera de la trenza pelirroja. Hasta la victoria siempre.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Mila y Sara

Son las siete de la mañana. A Sara le despierta una nausea que la obliga a abandonar su cama y correr hacia el baño. Después del vómito, se aclara con agua fría y bebe un sorbo. Se incorpora para ver su reflejo en el espejo y comprobar que, efectivamente aún es una niña. Una niña de dieciséis años que viste un pijama de ositos y comparte cama con Trasto, su perro de peluche favorito. Sale al pasillo para retomar la vuelta a su cuarto pero la detiene un ruido que proviene de la habitación de sus padres. Mila, su madre, tira de la cisterna de su baño y se arrastra hasta la cama donde se tumba boca arriba hasta que se le pase el mareo. Una mano sobre su vientre, la otra busca el dorso de su marido, que duerme plácidamente.
Sara quiere entrar a la habitación y contarle a mamá lo que pasa. Ya va por su segunda falta y los vómitos se hacen cada vez más difíciles de silenciar en las horas en las que el sol apenas asoma por el este. Quiere contarle que fue un error, que se arrepiente, que no sabía lo que hacía. Quiere suplicarle que haga algo para sacar eso de su cuerpo, para recuperar una inocencia que se le antoja cada vez más lejana.
Mila, muy quieta, espera a que seque el sudor de su pecho y acaricia la espalda de su marido para que despierte. Quiere contarle que fue un error, que no es la menopausia, que el cuarto está en camino. Ahora que el pequeño empieza por fin la primaria. Ahora que no nos salen las cuentas, ahora que los sueldos están congelados y la vida sube y sube sin remedio.
Pero Sara no entra en la habitación por miedo a la reprimenda, al castigo, a la decepción en la cara de sus orgullosos padres. Mila nota como su marido se revuelve en sueños y gruñe porque no quiere despertar, así que detiene su llamada.
Una semana después Mila regresa de la clínica que le recomendaron en el centro de planificación familiar. Todo ha salido bien, se encuentra perfectamente y la han tratado fenomenal, con la discreción y amabilidad que tanta falta le hacían. En sus ojos, restos de lágrimas que aún no han secado.
Al llegar hay una ambulancia. Dos tipos cargan a su hija Sara en una camilla y la introducen en la parte trasera del vehículo. Sara detiene el coche y corre al lado de su hija. Pregunta alarmada a los médicos, a la niña, a su marido que también está allí. La enfermera le informa. Sara tiene una hemorragia provocada por un aborto practicado en malas condiciones. Se la llevan al hospital y allí se recuperará. Le dicen que no es grave, que no se preocupe.
Mila tranquiliza a su hija, le da la mano. Mira a su marido que la mira perplejo, como sin saber qué hacer. Mila le dice que se quede con los niños, que ella la acompaña al hospital. Que le llamará al móvil en cuanto la vea el médico. Que no es grave, que no se preocupe.
En la ambulancia Sara no habla, apenas tiene fuerzas. Mila aprieta la mano de su pequeña y la mira. No la juzga, no puede hacerlo. Piensa en la dureza de la soledad, en la injusticia de llevar a cabo en secreto una necesidad, el ejercicio de un derecho. Piensa en el riesgo innecesario y mira a su pequeña Sara para transmitirle la discreción y amabilidad que tanta falta le hacen.

Por el fin de una ley que sólo despenaliza lo que antes era un delito. Por una ley valiente y progresista que ampare los derechos de las mujeres y del personal sanitario que interviene en las interrupciones voluntarias del embarazo.

martes, 2 de septiembre de 2008

Recuperando memoria. Desaparecidos II

En el mes de junio, me hacía eco de una noticia que realmente me gusto oir y que, por aquel entonces no ocupaba las portadas de los diarios ni los titulares de los informativos y tertulias porque, por aquel entonces, se tataba sólo de la petición de un informe por parte del juez Garzón al Gobierno acerca de los desparecidos por la dictadura de Franco. Para más señas, éste es el post del que hablo. Hoy, la noticia es mucho más importante y suscita comentarios de todo tipo. Como no quiero repetirme, simplemente os remito a diferentes diarios digitales que se hacen eco de ella:

Público
El país
El mundo

Prometo que he intentado poner alguno más, para que no me acuséis de partidista pero el caso es que hay periódicos que no hablan de ello. No sé por qué será, porque desde luego sí que comentan la entrada de Bojan en la selección. Qué curioso, ¿no?

ACTUALIZACIÓN:
Os adjunto un chiste de humor gráfico que ilustra a la per
fección la intención del post. Gracias a Marcos por proporcionármela.