Seguidores

domingo, 31 de mayo de 2009

ONCE (Una vez)

Hay cosas que sólo pasan una vez en la vida.




Hay sonrisas que sólo se producen una vez.
Hay miradas que sólo se dedican una vez.
Hay declaraciones que sólo se dicen una vez.
Hay canciones que sólo se escuchan una vez.

Haz única cada una de tus sonrisas.
Haz especial cada mirada que dediques.
Haz que cada declaración sea la última oportunidad de decirle lo que le importas a esa persona.

Recibe la amistad con los brazos abiertos y vívela con la intensidad que ofrecen los buenos momentos.
Sueña con la esperanza del que siente y presiente que algo bueno está esperándole a la vuelta de la esquina, en mitad de la avenida que transita cada día, en la parada del autobús o del tren.
Vive con el optimismo del que cambia el mundo empezando por cambiar su propia realidad.

domingo, 24 de mayo de 2009

Un destello de felicidad

Ya lo sé, no soy un héroe.
No soy el más valiente de los que te amaron.
No soy tu estrella, ni el tipo que disfruta tus pecados.
No pido excusas ni perdón, salvar tu vida o redención.
Sólo busco un trozo de verdad.
Un destello de felicidad.

Ismael Serrano. Un destello de felicidad (de la película El hombre que corría tras el viento).

Los días caminan deprisa y las responsabilidades aturden mis sentidos para convertirlos en la materia prima de unos documentos que no llevarán ni firma, ni mi sello, pero que, sobre todo, no llevarán una parte del corazón con el que deseo hacer las cosas. Los trámites, los papeles, las citas con gente a la que no quieres ver, hacen que los despertares sean una noticia fatal en sí mismos, sin necesidad de abrir el periódico o encender la radio para comprobar que la mayoría está peor que tú y que te quejas de vicio.
Las obligaciones no se hicieron para mí y cuanto más mayor me hago, más segura estoy de que la disciplina es un castigo que los dioses en los que no creo lanzan contra mí, para agotar mi paciencia y matar lo poco de lo que tengo que aún puede considerarse auténtico.
Las tardes amargas en las que deseo que el sol se ponga por fin y oculte los restos de rímel en el rostro que le sirvió de cauce a mis lágrimas, son más largas cada vez y quizá no es por esta maldita primavera, sino porque el coraje se me agota y la necesidad de cambiar las cosas es cada vez más imperiosa.
Y lo sé. Sé que cuando llego a casa todos paran su mundo hasta que calmo mis ansias y que siempre tengo tu mano amable que detiene el torrente con sus labios y ablanda mi rabia, la comprime y la recicla en una nueva energía más sana, que me llena de fuerza. Y sé también que me esperan con besos "múltiples", palabras agradables, cariñosos gestos y risas cómplices. Lo sé y siento no poder evitar derrumbarme ante la simpleza de una mirada o el calor de una mano en mi hombro.
Supongo que por más que lo intenten, no lograrán cortar mis alas, ni apagar mis sueños porque yo no soy fuerte, pero tengo la fuerza de los que me rodean y me quieren sin tener que decírmelo. Porque el mundo, como dice esta canción, será una pesadilla pero yo he sido muy feliz. Porque yo, hace ya mucho tiempo que guardo en mis bolsillos un trozo de verdad, mi particular destello de felicidad.

lunes, 18 de mayo de 2009

ADIÓS

Pequeño homenaje al poeta Uruguayo Mario Benedetti. Hay quien pregunta de dónde viene la inspiración para escribir. De dónde las ideas, los sentimientos, las historias que no son la tuya, la realidad que no es real. En parte, cómo no, vienen de aquí.

domingo, 17 de mayo de 2009

Esta semana

Esta semana han pasado muchas cosas en diferentes ámbitos y con diferentes protagonistas. Los deportes, la política y la cultura han vivido acontecimientos importantes que han generado opiniones y sentimientos de todo tipo.

Ha muerto Antonio Vega. Antonio Vega el de Nacha Pop, el de La chica de ayer, el de El sitio de mi recreo. La pena nos invadió a todos, aunque no fuéramos fervientes seguidores del cantautor. Cuando una parte importante del panorama musical desaparece, desaparece con él su estilo propio, su particular sello, lo que los artistas llaman el genio, el duende. La pena ha sido inusitada en mi caso. No pensé que fuera a afectarme porque, como he dicho, no me considero una seguidora del artista. Sin embargo, me he dejado llevar por una tristeza más de tipo generacional, por los recuerdos que anidan en mi subconsciente, por haber nacido en los 80 y crecido en los 90, por haberme criado con esa música y llevarla, sin elegirlo yo, muy dentro de mí.

Esta semana se ha celebrado el Debate sobre el estado de la Nación. Yo, que cada día me creo menos a los políticos y que, en este momento me encuentro tan desengañada, lo comparo con un circo. Con todos mis respetos a este tipo de espectáculo, creo que allí salen los representantes del pueblo, con discursos escritos por sus asesores, a ver quién dice la burrada más gorda. Luego, cuando se cruzan unos con otros en los cambios de turno de intervención, palmaditas en la espalda y sonrisas de complicidad. Se están riendo de nosotros y encima hemos de estar contentos porque eso se supone que es democracia. ¿Es acaso democracia que los partidos nacionalistas tengan una representación parlamentaria superior a partidos nacionales como Izquierda Unida, con un número inferior de votos por culpa de la Ley D'Hont? Consecuencia de todo ello, es que el único que le da propuestas coherentes, basadas en políticas reales de izquierdas a Zapatero, es Joan Herrera (ICV), el último mono del Congreso, mientras catalanes y vascos intentan, sin escrúpulos y navegando contra corriente, sacar el máximo partido para sus autonomías.

Pero bueno,si yo todavía le sigo dando vueltas a lo del ordenador portátil para cada alumno de 5º de Primaria el próximo curso y no me salen las cuentas, cómo me voy a explicar todo lo demás. En serio, que llevo toda la semana pensando en cómo me libro yo del caos que va a ser el comienzo de curso escolar en septiembre. Caos organizativo, presupuestario, enfrentamientos y papeleos con las familias. Por no mencionar los problemas técnicos y de formación del profesorado. ¿O es que va a venir el señor Presidente a formar a todos los maestros en tecnologías de la información y comunicación que hoy en día no lo está? ¿De dónde van a hacernos sacar el tiempo para ello? ¿Van a pagar a interinos mientras hacen la formación o van a formarles en las horas no lectivas? Ahí lo dejo a la espera de poder ofreceros respuestas (de buena tinta) de aquí a unos meses.

No quisiera finalizar este particular debate semanal, sin dar la enhorabuena al F.C. Barcelona por su victoria en la Liga y en la Copa del Rey. Si sólo fuera cuestión de felicitar al campeón, no me habría ni molestado en mencionarlo, pero lo del himno y la retransmisión de TVE de la final de la Copa, da juego como para ocupar un párrafo del post más. Lo que ha ocurrido con el himno es como para que te dé un ataque de vergüenza ajena. En primer lugar, porque dos aficiones han peleado por conseguir entradas y se han desplazado (pidiendo días en el trabajo, supongo) por acudir a animar a sus equipos para que consiguieran una copa que, en realidad, no respetan. No la respetan porque no respetan que el himno español se toque antes de empezar el partido y no soportan que se la entregue un rey al que no reconocen. Ojo, que a estas alturas supongo que no tengo que excusarme, pero el que me conoce sabe que no soy yo de las de la mano en el pecho ante el himno ni la bandera y que me declaro abiertamente republicana las veces que haga falta y ante quien sea.
Pero si a eso (que ya teníamos asumido que ocurriría) le unimos la actuación estelar de TVE (cadena que emite el evento) no retransmitiendo la sonora pitada que aficiones bilbaína y barcelonesa dedicaron al himno y ponerla después quitando el sonido ambiente y elevando el del himno, lo de ruborizarnos se queda corto. ¿Manipulación en la cadena pública española? ¿Protección al Rey? Qué vergüenza. Le obligan a una a decir lo de que somos un país de pandereta y a refugiarse, una vez más, en la maniqueída excusa del daño que han hecho cuarenta años de dictadura.

Os dejo con The Sound of silence por respeto a la figura de Antonio Vega, porque el silencio representa la duda y el interrogante que nos provocan las medidas del Gobierno y porque ya hicieron otros mucho ruido por nosotros esta semana.

domingo, 10 de mayo de 2009

Las tormentas de Irlanda

Leer con la música puesta (a ser posible)



Desde muy pequeña, Aisling sabía que se iba a desatar una tormenta cuando el viento empezaba a soplar con fuerza en la colina que quedaba justo detrás de la casa de los McCarthy y volaba las hojas del libro que sostenía en sus manos. La tierra comenzaba a desprender ese olor a humedad tan propio de las tormentas de verano y el cielo, que minutos antes se veía celeste, se enlutaba anunciando el fatal desenlace.
Aisling era una chica lista. Al contrario que sus dos hermanos mayores, Ian y Conor, ella iba a la escuela y aprendía cosas. Desde que aprendió a leer, pasaba las horas de asueto sentada en la ladera de aquella colina que no tenía nombre y a la que ella decidió bautizar como Iolar (águila en gaélico) porque le parecía que la forma que adoptaba el pico se parecía a la cabeza de esta majestuosa rapaz. Las tardes de verano se las pasaba por entero allí, leyendo o perdiendo el tiempo (como ella misma decía) con su mejor amigo Liam McCarthy. Liam sólo tenía que asomarse a la ventana de la cocina para comprobar que Aisling había llegado. Ella llegaba casi siempre corriendo con su vestido de botones, sus alpargatas y su bandolera de cuero y al llegar al punto de encuentro, miraba la casa de Liam y silbaba para anunciar su llegada. A veces Liam se escondía y la observaba sin que ella le viera y se retrasaba en acudir para hacerla rabiar. Liam sabía que Aisling era la niña más guapa del condado porque todos lo decían, pero él no le daba importancia a esas cursilerías porque ella era su mejor amiga. Su verdadera y única amiga en el mundo. ¿A quién le importaba si era guapa o no?
Los años transcurrían en calma para estos dos niños mientras crecían entre libros, juegos, canciones y llenaban sus bolsillos con la vida que sólo se vive en los años de infancia y con la felicidad que brotaba de cada sonrisa, de cada llanto, de cada nuevo descubrimiento. Renunciando a sus responsabilidades, se juraron no hacerse mayores y seguir viéndose, pasara lo que pasara justo en el mismo lugar. En invierno, Aisling se mudaba con su familia a su casa de la ciudad. Su padre tenía negocios que atender allí y la niña tenía que acudir a la escuela. Tenía mucha suerte de haber nacido en años prósperos para su familia.
Aquel año el mes de junio se le hizo más largo que ninguno. Aisling no veía el momento de hacer sus maletas y regresar a lo que para ella era su hogar. Allí estaba todo lo que más quería, el monte Iolar, los prados, el manantial donde crecían las madreselvas y, sobre todo, Liam McCarthy.
Cuando llegaron a la casa del pueblo, Aisling corrió a su cuarto para ponerse su vestido de verano, sus alpargatas y subir a la colina. Al ponerse el vestido, notó que le quedaba estrecho y le costó abrocharse los botones, sobre todo a la altura del pecho y las caderas. Pero eso no le importó. Cogió su bandolera, la llenó de libros nuevos que había comprado en la librería de la ciudad y salió corriendo al punto de encuentro. Para cuando llegó y silbó, Liam ya estaba medio asomado a la ventana de la cocina espiando la llegada de su amiga con los ojos llenos de lágrimas. Era una espera tan larga y tan contenida que apenas podía respirar de la emoción. Pero esta vez algo había cambiado. No podía aguantar ni un segundo más para correr y abrazarla. No tenía ya la paciencia de otros años para hacerla rabiar esperando mientras la veía enfadarse cada vez más. Con el estómago encogido y el corazón palpitando descontroladamente, Liam salió corriendo hacia Aisling y, como hacía cada año cuando se encontraban por primera vez, la agarró con sus brazos y la elevó mientras la hacía girar en el aire. Se fundieron en un abrazo tan fuerte, tan ansioso, tan apasionado esta vez, que juntos cayeron sobre la hierba. Sus caras se quedaron separadas por unos milímetros, sus cuerpos se solaparon y encajaron como un engranaje perfecto. Liam quiso retirarse avergonzado y al moverse observó que a Aisling se le habían desatado los dos botones que cerraban su escote. Ruborizado apoyó las manos en la hierba y se dispuso a levantarse pero las manos de la joven apretaron su espalada contra su cuerpo, impidiéndole despegar. Aisling observó como el cielo se tornaba de ese gris oscuro tan familiar por encima de Liam, que la miraba con una mezcla incongruente de deseo y respeto.
Cuando las primeras gotas empezaban a caer y de la tierra comenzaba a brotar ese olor a humedad tan típico de los días de tormenta, Liam posó sus labios en los de Aisling y después besó despacito cada milímetro de su cara. Empezando por sus mejillas coloradas y pecosas, se deslizó desde la punta de su nariz hasta el lóbulo de su oreja derecha. Besó su frente amplia , olió el perfume de su pelo azabache y acarició con sus labios los párpados que encerraban esos ojos de color cielo. Despegó los labios de su amiga utilizando los suyos y los mordió con ternura. Ella le respondió regalándole el tacto suave de su lengua que temblaba, como temblaban sus manos y sus dedos, mientras se aferraban a la cintura de Liam, para no dejarlo marchar.
Aisling era muy lista y sabía que se iba a desatar una tormenta porque el cielo se había enlutado y el viento volaba las hojas de los libros, que estaban esparcidos por el suelo después de la caída. Pero esta vez no salió corriendo para casa. Esta vez, por primera vez, cerró los ojos y dejó que los relámpagos estallaran en su cuerpo y las gotas cayeran sobre la espalda desnuda de su amigo, de su amante, de su amado Liam.

sábado, 2 de mayo de 2009

Asturias, patria querida

Rafa, ahí va tu crónica.


Como cántabra de nacimiento, llevo toda la vida oyendo que Asturias es una tierra hermana. Si a eso le añadimos que, pese a ser habitante de la capital (Santander), mis orígenes familiares son de la zona occidental de la región (Comillas, en concreto), este sentimiento de cercanía aumenta, entre otras cosas, porque el acento que caracteriza a los astures se parece mucho al de la zona cántabra antes mencionada. La distancia kilométrica entre Santander y Oviedo o Gijón es asequible como para ir a pasar el día, cosa que nos ocurre también con ciudades como San Sebastián, Vitoria, el propio Bilbao, o capitales castellanas como Burgos, León o Valladolid. De esta manera el turismo de un día o de fin de semana nos ofrece buenas oportunidades de escapar de la rutina.
Hace un par de semanas visité tierras asturianas en busca de sus dos principales ciudades, Oviedo y Gijón. No era la primera vez que las vivsitaba, pero las anteriores habían sido de pequeña o de juerga, que no es lo mismo, ni es igual.
Oviedo, la capital, es sin duda más señorial y monumental. Sus calles céntricas ofrecen un paseo agradable y es admirable la tranquilidad que se respira por las calles que rodean la zona de la
Plaza de la Constitución (Ayuntamiento) y la Catedral. Tanto es así que, a medida que transcurrían las horas y siendo viernes, nos extrañó no ver demasiada gente por la calle aunque supongo que influiría un tiempo lluvioso y fresco que resultaba bastante desagradable.
Pero, ¿qué es la lluvia para unos cántabros? Puede ser muchas cosas, pero nunca un obstáculo para seguir adelante con la ruta.
Al día siguiente, subida al monte Naranco y visita a sus monumentos arquitectónicos de origen prerrománico, Santa María del Naranco y San Martín de Lillo.

Con el día por delante, nos desplazamos a Gijón. Gijón nos pareció una ciudad con más movimiento y menos monumento, pero con
una gente más humilde y agradable en el trato. En Gijón no te sientes un turista, sino un paseante que sube al cerro de Santa Catalina como aquél que va a sacar al perro o a ver la mar. No sé si será la influencia del mar, pero el ambiente pijillo de Oviedo se parece mucho al de Santander y, sin embargo, me siento menos extraña en Gijón.

La verdad es que desconozco los orígenes de la rivalidad entre ambas ciudades y comprendo que exista porque eso pasa hasta en las mejores familias, pero a mí me parece que Oviedo y Gijón se complementan muy bien y nos brindan una excelente oportunidad de pasar un par de días entretenidos y disfrutando de una buena gastronomía mientras te rodeas de un paisaje que mezcla el verdor norteño con la belleza de los Picos de Europa.



De arriba abajo y de izquierda a derecha, las imágenes son:

Santa María del Naranco
Catedral-Monumento La Regenta (Oviedo>)
Campo San Francisco (Oviedo)
Muelle de Gijón
Playa San Lorenzo- Iglesia Sta. Catalina (Gijón)
Elogio. Cerro Sta. Catalina