Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo. Mario Benedetti
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viernes, 26 de junio de 2009
Deja que la música hable por sí sola
Deja que la música hable y abra, como sólo ella es capaz, las ventanas que obstaculizan tu libertad.
Deja que las notas te invadan, se apoderen de ti y te hagan sentir, creer, vivir sin límites.
Sube al tren de los compases, de los ritmos, de las letras. Deja escapar por su chimenea el humo de lo indeseable, de las miserias de los hombres, de la corrupción del ser.
Vive de la música, aliméntate de ella, bebe de ella como del manantial de la eterna felicidad, de la inseparable compañía, del consuelo de las noches frías.
Let the music speak and open, as only she is able to, the windows that hinder your freedom.
Let the notes overcome you, seize you and make you feel, believe, live without limits.
Get on the train of the musical times, of the rithms, of the lyrics. Let the undesirable, the humen misery, the corruption that takes part of them get away of the chimney.
Live the music, feed yourself with it, drink it as you'd drink from the spring of the eternal happiness, of the inseparable company, of the comfort in the cold nights.
viernes, 19 de junio de 2009
No quiero no estar a tu lado
Niego la evidencia, pero ella se empeña en seguirme hasta que alcanzo el sueño y me atormenta haciéndome dar vueltas sobre un colchón demasiado ancho para ser ocupado por un solo cuerpo. Un cuerpo solitario que se hace pequeño cuando se encoje ante la agonía de desear tu calor muy cerca. Un cuerpo que añora destapar las sábanas aunque esté desnudo porque no siente frío y disfruta pensando que no lo sentirá jamás mientras existan tus manos, tus dedos, tus labios que le queman el cuello.
Duermo deseando despertar desorientada y encontrarte a ti buscando los puntos cardinales en el mapa de mi cuerpo. Despertar y ver en el espejo del techo el contraste de mi cabello cobrizo sobre tu pecho de piel morena y mi mano pálida y menuda perdida en el hueco de la tuya.
Y ver cómo despiertas tú y juegas a contar mis lunares e intentas besarlos todos hasta que te rindes y reconoces que es imposible.
Sobrevivo el resto del día esperando el ansiado momento en que repitas esas palabras cerca de mi oído y me muerdas el lóbulo después de decírmelo. Mi deseo es esperar que me rescates de una vez y evites que acabe muriendo en el bordillo de una acera en la que la escarcha apague al fin mi deseo imposible y enfríe mis huesos y mi voluntad.
(Título extraído de la canción Con las ganas de Zahara)
Duermo deseando despertar desorientada y encontrarte a ti buscando los puntos cardinales en el mapa de mi cuerpo. Despertar y ver en el espejo del techo el contraste de mi cabello cobrizo sobre tu pecho de piel morena y mi mano pálida y menuda perdida en el hueco de la tuya.
Y ver cómo despiertas tú y juegas a contar mis lunares e intentas besarlos todos hasta que te rindes y reconoces que es imposible.
Sobrevivo el resto del día esperando el ansiado momento en que repitas esas palabras cerca de mi oído y me muerdas el lóbulo después de decírmelo. Mi deseo es esperar que me rescates de una vez y evites que acabe muriendo en el bordillo de una acera en la que la escarcha apague al fin mi deseo imposible y enfríe mis huesos y mi voluntad.
(Título extraído de la canción Con las ganas de Zahara)
domingo, 14 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
La derecha, la soberbia.

Dice mi padre que mi abuelo siempre decía que lo peor de la derecha no era otra cosa que la soberbia que les caracteriza y creo que, por muchos años que hayan pasado y que aunque esa frase proviene en origen de tiempos de Guerra Civil y posterior dictadura, en nuestros días permanece aún vigente.
Según el diccionario de la RAE, soberbia tiene estas acepciones:
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.
4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.
Según los acontecimientos políticos de las últimas semanas, meses o años, la derecha ha hecho gala de esta pecaminosa virtud en diversas ocasiones. Veamos:
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
Véase el reciente caso de las elecciones europeas.
El Partido Popular gana estas elecciones en España y en Europa. En España la ventaja con respecto a la segunda fuerza, el PSOE, es de tan solo dos escaños y, sin embargo, esto les da pie para andar pidiendo elecciones anticipadas o moción de censura al Presidente del Gobierno. ¿No es esto acaso altivez o muestra de un apetito desordenado de ser preferido a otros?
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
En este caso estoy un poco confusa porque no sé si la situación se corresponde fielmente con la definición. Sin embargo, voy a arriesgarme a hacer una valoración que excede los límites de mi conocimiento y espero no confundirme en los conceptos. ¿No es cierto que la actual crisis global es consecuencia directa de políticas capitalistas (también conocidas como liberalismo económico que defienden los partidos conservadores de centro-derecha)? ¿No es verdad que dicha crisis es fruto de la especulación inmobiliaria y de una gestión bancaria que nada tenía que ver con el intervencionismo socialista? Yo no sé mucho de esto, pero me suena a que lo que yo hago no está mal nunca, lo que hacen los otros, aunque sea igual de chungo que lo mío, aunque se corresponda con el tipo de política que defiende mi ideología y aunque yo mismo lo iniciara permitiendo que los especuladores se enriquecieran durante mi mandato, es un desastre que nos sume en este profundo abismo.
Pero bueno, que si esto no se corresponde directamente con la acepción en cuestión, nos basta con recordar al erudito Aznar cuando dijo aquello de ¿Y a ti quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?. Eso es un menosprecio cuyo origen sólo puede encontrarse en una soberbia como la que caracteriza al expresidente.
3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.
Se puede definir también como trajes de sastre pagados con dinero negro en habitaciones de hotel que se acaban convirtiendo en toda una trama de corrupción, ante la cual, la respuesta del jefe es una palmadita en la espalda, una vergonzosa muestra de apoyo incondicional al implicado, Francisco Camps (PP) y aquí paz y después gloria.
4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.
A esta acepción de soberbia le dan sentido las declaraciones de Silvio Berlusconi (Forza Italia, partido de centro-derecha italiano) sobre los resultados electorales de su partido en las europeas, culpando al fichaje de Kaká por el Madrid y a su mujer de los mismos. Si hay alguien a quien no le parezcan injuriosas o altivas estas declaraciones, que se lo haga mirar.
Seguramente, habrá muchos más ejemplos de actitudes soberbias en los políticos de derechas, como la dificultad manifiesta que muestran para dimitir de sus cargos al ser imputados en tramas de corrupción, o cuando se dignan a pedir explicaciones y dimisiones a los actuales ministros habiéndose negado ellos a darlas ante los familiares de las víctimas del Yak 42., etc, etc, etc.
En conclusión, creo que mi abuelo tenía razón y en su honor, la Chica de la trenza pelirroja ha ejemplificado hoy esta teoría, siendo como es, tarde para que él mismo pueda hacerlo.
Otro día hablo de la lujuria, que me gusta más ;-)
jueves, 4 de junio de 2009
¿3 de junio?

Supongo que a estas alturas ya no me queda más remedio que asumir que me soportas y me quieres lo suficiente como para haberme hecho creer que el compromiso es inherente a la madurez y que la pasión, definiciones aparte, sí puede durar. Porque yo no te quiero como el primer día, te quiero nueve años más.
Tópicos hay muchos, pero en torno al amor y las relaciones sentimentales hay más aún. Por más impermeables que pretendamos ser a ellos, es inevitable que alguna gota cale y obligue a planear lo que ocurrirá en función de los años de relación que llevamos y nos invite a creer en tabúes que en principio nos negamos a plantear. Afortunadamente, tú y yo somos de los que nos sentamos en las rocas de la playa, y no en la arena porque creemos que a la vida, como a la mar, hay que mirarla con una perspectiva diferente, que limite al máximo los efectos ópticos.
Por eso, pasados los años, no hemos dejado de ser dos niños que juegan a quererse y pasárselo bien juntos sin olvidar que se hacen mayores y que también han de atender a las demandas que el cuerpo tiene y que el espíritu transforma en pedacitos de sinceridad, de tolerancia, de respeto, de picardía...
Orgullosos defensores de la libertad, seguimos aprendiendo a compartirla sin regalarla, sospechando que este aprendizaje no ha de terminar nunca. Cumplir años juntos no nos obliga ceder más, ni a comprometernos, ni a firmar papeles. El deseo de ser más grandes, más fuertes, más nosotros y menos tú y yo, es el que nos mueve a hacerlo.
Obligaciones ya sabes, querido, que las justas. Deseos y pasiones, sabes también, que todos son pocos y a los que, como hemos hecho desde el primer día, seguiremos dando la importancia que merecen y procuraremos no desatenderlos. Que tú y yo, lo del destino no nos lo creemos y no es casualidad. Tú y yo sabemos que el camino nos lo forjamos premiando aciertos y desechando errores.
No hay un solo truco, debe de haber cien millones de trucos cada día, pero, si merece la pena, ¿por qué no seguir sacando conejos de la chistera?
Ya, ya lo se. Que hoy no es 3 de junio...Pero, como si lo fuera.
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