Miedo me da parecerme a mi octogenario abuelo, pero he de decir que la tele es una mierda. La cuestión es que es una mierda que todos vemos. Unos más, otros menos, pero todos caemos en su red de araña pegajosa que nos atrapa y nos engulle poco a poco hasta que nos deja seco el cerebro y nos inhibe la capacidad de razonar y de distinguir realidad y ficción.
Ante una situación como la anteriormente expuesta, como potenciales presas, hemos de actuar siempre desde la inteligencia. Esto no siempre es fácil pero debemos estar alerta y recordar que siempre que nos sentemos y encendamos la pantalla, nosotros mandamos, nosotros decidimos lo que queremos ver con todas las consecuencias. Este blog se ofrece de forma altruista, sin ánimo de lucro, a aconsejar a los televidentes que así lo deseen acerca de cómo enfrentarse al temido depredador.
En primer lugar, el telespectador ha de tener algo en mente. Por imposible que pueda parecer, por raro o extraño que se les haga, siempre y digo siempre hay un programa mejor que Sálvame. Lo sé, lo sé... Cabe pensar que no hay divertimento mejor ni humor más inteligente que el de Kiko (Gran Hermano) lanzándole una tarta a Lydia Lozano (la que dio por viva a la hija de Albano), mientras Belén Esteban (afamada diabética) devora una bandeja de pasteles. Lo entiendo, pero en serio les digo que la cosa puede y, de hecho, va a empeorar cuando Karmele (la de Karmele y Mariñas) se tumbe con Jorge Javier (ex-pelotilla de culo de Ana Rosa) en el suelo y finjan copular mientras se introducen juguetes eróticos por sus partes.
En segundo lugar y habiendo quedado claro el primer punto tratado, nunca y digo nunca, busque refugio en los brazos de Mamá Antena3. Por lo que más quieran, no se dejen embelesar por su mirada amable y un tono algo más sutil que el de la cadena italiana. Lobos con piel de cordero, se lo digo yo. En dos minutos dejarán de ser unos viciosos para convertirse en unos fachas. Así como se lo digo. Para eso, les ahorro el engaño y les envío directamente a ver Intereconomía, Popular TV, Telemadrid o algo de ese pelo, cuyo resultado final será el mismo, evitando los cansinos, a la par que machistas, telediarios de Matías Prats y algún insufrible partido de fútbol de cuando en cuando. ¿Nos se les ponen los pelos de punta cuando oyen aquello de Territorio Champions? Sí, lo sé, a mí también me pasa.
Si ustedes son de los que encienden el televisor para ver series o cine, éste es el punto que más les va a interesar y vamos a ser muy breves para hacérselo fácil: apaguen el televisor y enciendan el ordenador.
A buen entendedor, pocas palabras bastan. Pero, por si no ha quedado claro, lo que venimos a exponer es que se bajen las series de Internet o se las vean en las webs de las cadenas de televisión sin anuncios desde el día siguiente a la emisión. Y en cuanto a las pelis, qué decir que no sepan ya. Cuatro palabras clave: EN LA SEXTA ¡NO! En la Sexta, eso sí, se pueden montar su propia película si les gustan las mujeres porque, al césar lo que es del césar; abundan y están todas buenas.
Deportes... Ya he dado con usted, querido expectador. El que sólo ve la tele para ponerse al día en deportes. ¡Pues vea Teledeporte, leñe, que pa' eso está! ¡No cometa el error de ver los deportes de Cuatro! Ah, que le gustan los deportes de Cuatro... ¡Pues no sea mentiroso! A usted lo que le gusta es el cotilleo. Que si Laporta dijo esto, que si Florentino lo otro. Que le hemos leído los labios a Guardiola, que hemos juntado a dos hermanos que hoy se enfrentan en un encuentro... Y anda que la cara que puso Cristiano Ronaldo cuando fue sustituido, todo un poema, chico. Todo un poema. ¿Eso es deporte? Venga dios y lo vea.
Yo, ante la duda, me quedo con Wyoming. Y lo que he dicho antes lo sé porque en Cantabria las clases de Infantil y Primaria por la tarde, no empiezan hasta octubre.
Luego se me pasa, lo prometo.
PD: a los que siguen este blog desde fuera de España y/o de su radio de acción televisiva, seguro que no les cuesta establecer una analogía con la televisión de su territorio y contárnoslo. Feel free, guys!
Se trata de la tenista Kim Clijsters, que la semana pasada se proclamaba ganadora del US Open