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martes, 19 de octubre de 2010

Creer o no creer

A Alicia.
Para que se recupere. De todo.
Para que no deje de buscar el camino que conduce a un mundo mejor.

En la vida, no todo es cuestión de creer, pero creer forma parte de nuestra condición de seres humanos. Las creencias casi siempre se asocian con las religiones, con la fe. Creer en lo que uno no puede ver es tener fe, pero creer en lo que algún día podremos ver y demostrar, también tiene un componente espiritual que a veces nos obliga a tener fe.

En contra de lo que pueda parecer, este post no va dedicado a las creencias religiosas ni a planteamientos misticistas o sobrenaturales. Este post habla de trabajo. En tiempos en los que el trabajo es un bien preciado, apreciar el trabajo de uno es casi un milagro y quererlo se convierte en una utopía. Y no es para menos. Poco empleo, sueldos bajos, mucha formación y preparación para acabar desempeñando funciones que nada tienen que ver, en fin, una frustración detrás de otra.

Yo soy una persona que ama su trabajo. Mi trabajo es vocacional y muy duro, pero reporta satisfacciones imposibles de cuantificar. Aparte de esta obviedad (al menos para los que se dedican a este oficio o los que tratan conmigo a menudo), es un trabajo que te permite creer. No quiero pensar que es un trabajo que te obliga a creer porque esta faceta la entiendo, más bien, como una oportunidad que como una necesidad.

Hoy he aprendido que creer es una suerte. He reflexionado sobre mi forma de entender mis clases, sobre la reacción que provoca en mis alumnos mi influencia directa e indirecta sobre ellos; me he replanteado mis objetivos, mis carencias, mis necesidades y he encontrado la oportunidad de creer como punto de partida. Si no creo en lo que hago, jamás conseguiré sacarlo adelante con éxito. Creer es el principio y el fin en sí mismo. He escuchado a alguien que creyó en lo que hacía y lo hizo. No se sirvió sólo de su fe para ello, por supuesto. Necesitó mucho tiempo (no sólo profesional sino personal), mucha ayuda, mucha paciencia, pero, sobre todas las cosas, creyó que lo que hacía saldría bien algún día y creyendo, hizo que saliera bien.

Hoy me he emocionado viendo el resultado del proyecto en el que alguien creyó. Me emocionaron sus logros porque abrieron una ventana a la esperanza de cambiar las cosas y porque avivaron en mí el deseo de ver mis propios proyectos cumplidos. Aprendí que la humildad es fundamental para ser consciente desde el primer momento de que el camino es complicado y de que los buenos resultados no se deben esperar a corto plazo. Asumí que a mi ecuación le faltaba una incógnita por despejar porque el cariño, el esfuerzo y las muchas horas de darle vueltas, de investigar, de crear materiales no bastan por sí solos para resolver el enigma. Me falta creer. Y a partir de hoy, mi principio y mi fin serán creer en lo que hago, sea pequeño o grande, sea fácil o difícil. Y voy a intentar creer, incluso, en aquello que se me impone porque aplicando aquello de que las penas, con pan, son menos, me invento esto de que las imposiciones, con fe, son más libres.

8 comentarios:

Allie dijo...

Hola chica de la trenza pelirroja.
Gracias por tus palabras, siempre son bien recibidas y esperanzadoras.
Como bien dices nunca hay que dejar de buscar el camino al mundo mejor, sobre todo, si en el que vives no es el adecuado o el que esperabas. La búsqueda nunca es fácil, pero es aún más difícil cuando no tienes muy claro que camino tienes o quieres elegir.
Respecto a lo de tener fe, también estoy de acuerdo en que es importante tenerla, y no me refiero a la fe religiosa.....pero aunque tener fe tampoco es fácil es mucho más difícil tenerla cuando no te gusta tu trabajo o cuando los que están alrededor han conseguido que te sientas como una hormiguita indefensa....eso sí, intentamos no perder el norte y seguir buscando un futuro mejor donde podamos demostrar, a nosotros y al resto del mundo, todo lo que hasta ahora no hemos podido o no nos han dejado...
Aún así, seguiremos esquivando o saltando todos los obstáculos que nos vallamos encontrando por el camino, como siempre hemos hecho hasta ahora, por lo menos hasta que se agoten las fuerzas.
Un besote.

Ladrón de Guevara dijo...

Un punto de partida debe de ser algo tan dificil de conseguir como la estocada perfecta para un maestro de esgrima, o el acorde final para la mejor canción del mundo.

En tu blog nos demuestras la pasión con la que te dedicas a tu trabajo, el esfuerzo por la superación profesional y personal (el trabajo también es parte de la vida).

No saben bien tus alumnos la suerte que tienen de tener una maestra tan dedicada, que crece en cada experiencia un poco más, y siempre en la dirección correcta.

Los ninjas tienen una frase que dice: "Shikin Hara Mitsu Daikomio", que se traduce como "Cada experiencia nueva es un camino para la perfección personal".

Cuídate.

Laura dijo...

Demasiada información para tan poco tiempo. Siempre con agradecimiento leo lo que ponéis y lamento estar apagada y fuera de cobertura de internet estos días. Pido disculpas por ello y sigo agradeciendo vuestros comentarios.

Besos fuertes.

Marcos dijo...

Desde luego creer, hace falta un reto, una esperanza, un objetivo, algo en lo que creer y por lo que luchar. O eso creo, jeje...

Xini dijo...

Como leí una vez:

"La vida no es ningún pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasadizos, en el que tenemos que buscar nuestro camino, perdidos y confusos, detenidos, de vez en cuando, por un callejón sin salida.
Pero, si tenemos fe, siempre se abre una puerta ante nosotros; quizá no sea la que imaginamos, pero sí será, finalmente, la que demuestre ser buena para nosotros."

Besucos

Laura dijo...

Me gusta la frase, Xini. ¿De quién es?
Marcos, tú siempre tienes un reto entre manos...Nunca dejes de tener uno nuevo.

Besos

Xini dijo...

Es de un novelista escocés: A.J. Cronin.

Besucos

Álvaro Dorian Grey dijo...

Lo importante es crearte nuevos retos si no, ¿qué gracia tendría la vida???
saludos y salud