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lunes, 17 de mayo de 2010

Pasan los días

Adres- La revolución de los claveles


Vivíamos el cándido espejismo.
Ingenuos, devorábamos sumisos
ilusiones
creadas para nuestras inventadas
y justas necesidades.


Ismael Serrano Espejismo.

Los días pasan y tropiezo con historias que me atraen, con noticias que me gustaría comentar, con injusticias de las que quisiera hablar. Escucho canciones que me reconcilian con un mundo que no me gusta y observo a parejas que se besan, anunciando que la primavera está aquí aunque el tiempo se resista a confirmar el dato. Viajo mucho menos de lo que deseo y en mi viaje siempre encuentro una razón para escribir, una persona a quien felicitar, un lugar nuevo lleno de flores que nunca antes olí. Cuando viajo me encuentro con rincones de mi memoria que creí que el tiempo había devorado ya y que, sin embargo, permanecen latentes esperando una melodía que los despierte de su letargo y los haga resurgir.

Pasan los días y las noticias económicas se revuelven como tornados. Sabíamos que estábamos en crisis y que tarde o temprano llegaría en forma de huracán el aleteo de una mariposa que se posó sobre un ladrillo o sobre un crédito de fácil concesión. En definitiva, una mariposa que aleteó sin miedo y sin precaución apoyada en un falso paraíso. Pero no hubo entonces quien advirtiera ni pusiera remedios preventivos. Tal vez sí hubo quien, como Casandra, anunció la debacle sin ser creído. Quizá la previsión hubiera dado paso a la toma de decisiones sosegada, paulatina, progresiva y mucho más justa.

Pasan los días y veo que nuestro ejército sigue en Afganistán. Quiero creer que cumpliendo una misión de paz, pero no puedo evitar pensar en el gasto que conlleva que esos soldados estén allí destinados. Quiero creer que las armas que portan y los tanques que conducen no cuestan un dinero que pudiera ayudar a afrontar la mala situación económica. Quiero pero no puedo.

Pasan los días y me repatea que el Estado financie a la Iglesia Católica. Y como siempre, me reafirmo en que la religión, sea la que sea, debería ser cosa íntima, de la casa y de la parroquia y no del contribuyente. El que la quiera ahí, que la pague. Pero no, la pagamos todos y pagamos también a los centros educativos concertados. Eso sí, la bajada del sueldo es para los que trabajamos en el sector público que, como siempre, pagamos los platos rotos de una crisis que no provocamos. Para colmo, se mantiene el fondo de ayuda a la banca que, me parece a mí, tiene algo de responsabilidad en todo este lío.

Pasan los días, el paro es una verdadera tragedia y las pensiones son tan ridículas que no se deberían tocar más que para subirlas. Un 20% de paro y es para tirarse de los pelos pensar que no es normal que en España baje de un 10 o un 12%.
Llevábamos años dando prestaciones y ayudas a colectivos sin analizar su renta y así nos luce el pelo. Que no es lo mismo una madre pudiente que una currante y ambas recibían en concepto de ayudas a la maternidad la misma cantidad de dinero. Y ahora con protestar lo arreglamos todo, que dinero llama a dinero y donde hay avaricia, aunque no sea necesario, todo es bien recibido, por lo que se ve.

Pasan los días y nos parece que la gente protesta solo cuando las cosas le afectan de manera individual y quizá seamos así y por eso hoy estoy escribiendo. Pero quiero pensar que no. Que nuestras preocupaciones van más allá de lo propio y proyectan el drama de otras personas. De los vecinos, de los amigos, de los colectivos más afectados. De los inmigrantes que tan bien recibidos fueron antes, de los jóvenes con brillante formación que pierden sus horas en la cola del desahucio o de aquellos que ven escapar su sueño por la ventana de una oficina en la que se sienten presos y amenazados por un montón de currículos como el suyo.

Quiero pensar que estos días pasarán para dejar llegar a otros días mejores. Quiero pensar que hay mucha gente que piensa como yo y como tú y no se limita a esperar que el mundo lo cambien otros. Quiero pensar y pienso que saben, como tú y yo sabemos, que el cambio comienza en uno mismo, en su optimismo, en su esperanza y en las pequeñas revoluciones que unidos somos capaces de organizar.


Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.


Ismael Serrano Sucede que a veces.

19 comentarios:

Nieves dijo...

Amén Laura. Lo has dicho todo. Y me encanta ese final optimista. Al mal tiempo buena cara, y es verdad lo que dices, en cuanto a la revolución personal. Yo lo veo todo muy negro. Estoy pesimista del todo. Me vienen bien tus palabras. Un beso.

Oski dijo...

Me gustaría pensar que es así, que todo cambiará. Pero la realidad que vivimos es muy distinta y yo no le veo la salida a corto plazo...

Realmente no me puedo quejar, soy un afortunado, voy a independizarme, tengo 23 años y un puesto de trabajo, sí, las paso putas igual. Es imposible mejorar tu sueldo y ya no hablamos de cambiar de trabajo. Tu CV va a la pila junto a los 8000 CV's más y ya puedes ser Einstein que a nadie le importas nada.

Hay que tragar muchas cosas que no molan. Vivir siempre callando porque te tienen cogido por las pelotas y a la mínima vas a la calle. ¿Sabes? Ese no es el mundo que soñaba cuando era niño, en que parece que todo el mundo te está haciendo favores y perdonándote la vida a cada paso.

En fin. Dicen que no hay que perder la esperanza...

Y en cuanto a lo que comentas en mi blog: Quizás las notas sólo las dejo cuando realmente si que va por alguien lo que escribo ;-)

Un abrazo Laura.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Pasará este tiempo pero, ¿se resarcirá del mal trago a quienes ahora padecen la crisis, el agobio económico sin haberlo provocado ellos? Los ricos serán cada vez más ricos y los que no lo son seguirán apoquinando con lo que no les sobra como si todavía estuviéramos en la época feudal, con señorones mantenidos (politicos y politiquillos hoy) por siervos que no podían en modo alguno rebelarse.

Anyta43 dijo...

Me alegra que te identifiques en mis textos..ahora estoy en época romanticona, y me da por escribir..

Me ha gustado tu entrada reivindicativa =P voy a leerme algunas antiguas.

Un beso

Ryoga dijo...

me gusta leer tus reflexiones,la verdad que ahora tenemos en españa un monton de temas de los que preocuparnos.
yo también pienso que dentro de poco vendran días mejores

Álvaro Dorian Grey dijo...

Todos esperamos que marche el invierno, que llgue la primavera y florezca el verano. Todos esperamos que marche esta "puta" crisis y que llegue la tranquilidad...
Que grande Ismael este pasado domingo..
Escucha "Crisis" de Sabina y gritala cuando la cantes... no vale mucho pero te alivia de mala leche

Laura dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Laura dijo...

Mira, Álvaro, dejo un enlace a la canción de Sabina. Muy buena, sí señor.

http://www.youtube.com/watch?v=nTFh0ed8ztA

Más que optimista, estoy un poco mosqueada al ver que todo el mundo protesta pero no hace mucho por poner remedio. Nuestra juventud es demasiado conformista para lo que se le viene encima y creo que, tras los últimos acontecimientos, debería sobrevenirse cierta reacción, más allá del ascensor o de los pasillos del trabajo.

Más que esperanza, necesitamos impulso y capacidad de manifestarnos y reaccionar ante todo este cúmulo de despropósitos.

Gracias por los comentarios, ideas y sugerencias. Por aquí veo que sí hay movimiento.

Marcos dijo...

Me ha gustado mucho lo que has escrito. Muy acertado con los tiempos que corren.

Pienso que hay que se optimista, ya que después de tanto malo, tendrá que venir lo bueno. El problema son las cosas que se pierden, no sabemos si las podremos recuperar...

Mª Dolores dijo...

Me ha gustado mucho cómo expones la situación. Ser realista, pero también tener esperanza, saber que no durará siempre es bueno y necesario.
Pero te he de decir que yo, que ya tengo mis años, estoy realmente perpleja con la sensación de conformismo que veo en la gente de 20, de 30 años. Hay crisis, pues qué lástima. No, esto no puede ser.
Mucho días pienso en el movimiento que se generó en "Mayo del 68" y no sé qué estará pensando toda la gente que lo vivió y lo padeció.
Al menos en aquel momentos se salió a la calle.
¿Qué pasa en la sociedad actual?

Creo que esto no puede aguantar mucho así.

Lamento ser tan pesimista, pero es como lo veo yo.
Un beso

Miriam dijo...

Con esto trabajo querida Laura, todos los días con mis alumnos. La premisa es buscar el cambio en uno y así sumandose cambios algún día llegará el cambio en general.
Yo propongo cambiar desde el cuerpo, desde el alma, pero eso en algun momento lo llevo al día a día, afuera de las paredes de mi estudio. Y de a poco veo pequeños cambios que me hacen pensar en un cambio posible.
Me apena saber que con tantos kilómetros que nos separan nos pasen las mismas cosas.
Pasan los días pero para nosotros no en vano. Y creo que hay muchos como nosotras, aunque todavía no se animen a sacar sus cabezas del hoyo.
Creo que ya lo conoces, pero sino pasate por mi nuevo espacio www.unisentio.blogspot.com, allí donde los cambios empiezan gestarse...
Besos

Laura dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Laura dijo...

Muy recomendable este extracto de la última publicación de un blog que suelo leer con regularidad:

< Los beneficios se privatizan y los riesgos, los perjuicios se socializan. Siempre pagan los mismos.

Cuenta la leyenda que el gobernador de Altdorf ante la rebeldía de Guillermo Tell le obligó a disparar con su ballesta a una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. Si acertaba sería perdonado.

El cantautor cubano Carlos Varela escribió una hermosa canción en la que el hijo de Tell se rebelaba y se empeñaba en ser ahora él el que disparara a la manzana, colocada esta vez en la cabeza de su padre.

Ya va siendo hora de cuestionar sobre qué cabeza se ha de colocar la manzana. Hartos de asumir el coste y el riesgo, los hijos de Tell quizá debieran decirles a sus gobernantes que o ponen la manzana sobre sus cabezas o apuntan sus flechas a los verdaderos responsables del desastre, aquellos que nos exigen que nos dobleguemos ante el chantaje de un sistema enfermo que ha demostrado no ser capaz de dar respuestas a las necesidades reales de la mayor parte de los habitantes de este disparatado y maravilloso planeta azul. >

Vale la pena leer el post completo en
http://iserrano.blogspot.com/2010/05/la-rebelion-de-los-hijos-de-guillermo.html

¿No os ocurre que tenéis una idea rondando la cabeza pero no encontráis las palabras exactas ni los conocimientos suficientes para expresarla? Pues eso.

Gracias a http://iserrano.blogspot.com

Rodolfo Serrano dijo...

Llegarán esos días mejores, aunque ahora no lo parezca. Besos

Allie dijo...

Grande tu entrada, Laura, como siempre!! 

Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en el post y con los comentarios de los bloggeros. Pero no sé por qué decantarme, si optimista o pesimista. Yo quiero mirar para delante y ser optimista, pero lo veo cada día más chungo....no consigo ver la luz del final del túnel.

Yo estoy en los ventimuchos y tengo la gran suerte de ser independiente y según dicen, de tener un trabajo, pero aun así me falta algo. Tantos estudios o tantos años invertidos en estudiar para luego acabar trabajando en algo que no te gusta o en algo en lo que no estás a gusto por diferentes motivos, pero encima hay que darles las gracias a algunos. Yo tampoco creí de niña que las cosas fueran como son....

Me gustaría saber que se puede hacer con la situación actual!! Yo protesto donde haya que protestar o me manifiesto, pero al final me temo que seguiré aquí, en mi oficina, mirando desde la ventana como se escapan mis sueños..

Me quedo con el optimismo de Laura y con la frase de Álvaro: "Que se marche el invierno, que llegue la primavera y que florezca el verano"

Saludos a tod@s.

Ladrón de Guevara dijo...

Hay días que me gustaría sentirme más optimista, aunque no puedo. Me gustaría poder ver otro prisma y no gritar "No lo merecemos"

El problema es que al final, quien pagan son los de siempre, y los que chupan del bote (La iglesia, etc.) parecen no resentirse lo más mínimo en una sociedad que parece mirar hacia otro lado.

Cuídate Laura.

Laura dijo...

Grande tú, Allie, que veo que te has arrancado con un pedazo de comentario. Tu revolución interna y particular es muy a tener en cuenta. Hacer una guerra en solitario y en circunstancias muy adversas es complicado y lo facil es tirar la toalla. Sin embargo, tú sigues intentando cambiar las pocas cosas que están en tu mano y en realidad esa lucha es la más valiosa de todas.

No pierdas nunca a tus sueños de vista y trata de retenerlos contigo. Abre las ventanas para volar con ellos, sin dejar que se te escapen.

No lo merecemos, no, LAdrón de Guevara, pero si insistimos, tal vez dejen o dejemos de mirar para otro lado.

Mil gracias.

Roberto dijo...

me pusisite melancólico, Laura...

antes era más político, más ingenuo, creía en las utopías (ahora sigo creyendo pero solo en las mías)...

este maldito sistema económico mundial no te permite apenas luchar, y si lo haces vas a cambiar muy poco...vamos a un callejón sin salida...asi que solo nos queda luchar de muchas maneras...cada uno que elija la suya

un beso compañera

Jota dijo...

Suscribo todas y cada una de las palabras de tu acertado análisis. Cada vez está más claro que ningún Gobierno, de izquierdas o de derechas, aunque duele más que este despropósito lo firme uno de izquierdas, gobierna para las mayorías que los auparon el poder.
Se demuestra de forma palpable que quien gobierna es el mercado.
Oligarcas, banqueros, curas, militares y otras gentes de bien vivir son inmunes a las crisis, económicas o morales, que ellos mismos provocan.
Y tienes toda la razón: puestos a recortar, recortemos en Defensa: saquemos a la soldadesca de los berenjenales a donde acude para ponerse medallas humanitarias (un Ejército "humanitario", esta sí que es buena), dejemos de vender armas y minas a países en conflicto y reduzcamos a la mitad o menos a nuestros Rambos salvapatrias. Así ahorraremos dinero e invertiremos en sentido común.