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domingo, 18 de septiembre de 2011

Es indignante

Domingo, 8 y media de la tarde, tarde-noche más bien, que estamos ya muy cerquita del otoño. He comido fuera de casa y he estado tomando el café y dando un paseo y ahora compagino esta nueva entrada con echarle un ojo al partido de basquet. Pues aunque cueste creerlo, no puedo dejar de pensar en mañana. ¿Qué grupos me tocan? ¿Y pasado? ¿A ver qué hago? No lo puedo evitar. Sé que hoy no me voy a dormir hasta que no tenga bien planificadas mis clases de mañana. Este cuento ya se lo conté a los de 1º el curso pasado cuando estaban en Infantil de 5 y a lo mejor les apetece escucharlo otra vez o tal vez no, pero lo que está claro es que voy a necesitar preparar una actividad complementaria porque son más mayores y el cuento es poca cosa. Y los de 2º, estuvimos haciendo juegos de romper el hielo la semana pasada, así que hay que meterse ya en harina con ellos. Encima en ese grupo está D, que no admite las actividades que generan mucho ruido y P, que ha repetido y está muy incómodo con su nuevo grupo siendo más mayor y sin saber aún ni escribir su nombre. No le puedo poner la misma ficha que al resto, lo que me recuerda que tengo que adaptarle los trabajos que impliquen lectoescritura de todo el curso. 


 Y si le da por venir a la inspectora, ni te cuento. Tengo lista la programación anual pero no he perfilado aún bien el tema de la evaluación y no he terminado las fichas individuales de cada uno de los más de doscientos alumnos a los que doy clase, sin mencionar que en mi cabeza tengo claras las adaptaciones curriculares a todos los alumnos que tengo con necesidades especiales, pero no las tengo plasmadas en el papel y debo tenerlo. Vamos, que esta semana meteré horas hasta que tenga todo esto listo porque así no se puede funcionar. Y en cuanto me libre de los documentos, empezaré a mirar juegos para las tardes con Infantil, que es una locura no tener por lo menos dos o tres juegos planificados en cada sesión para ir cambiando.

Por la noche, me iré a la cama con todo esto y más (que no es cuestión de agobiar a nadie y por eso no lo cuento todo) y con mi nueva adquisición: una férula de descarga porque me limo-literalmente- los dientes de la tensión que arrastro. No me quejo. Me encanta mi trabajo. Lo adoro y no lo cambiaría por ningún otro. Me hace feliz, lo he manifestado en muchas ocasiones. Es tan maravillosa la recompensa que el esfuerzo realizado me parece, después de todo, una minucia. 

Mañana comienzo a las nueve y cuarto mi primera clase. Un horario bueno, muy bueno ciertamente. A menos cuarto ya estaré en el colegio porque se me ocurrirán muchas cosas de aquí a que me acueste y la mitad de ellas implican que busque cartulinas, que corte papel continuo, que me pelee con dos ordenadores, un pendrive y un proyector y que sude la gota gorda cuando oiga a los críos entrar en el edifico y la fotocopiadora se atasque y me dé error en el depósito número 3. Los críos se van a la una menos cuarto. Benditos sean cuando les veo montar en el autobús. Un pis rápido, que en toda la mañana me ha dado tiempo y ahora sí que sí, me voy a sentar y voy a mirar el correo. Error. La jefa de estudios convoca una reunión de urgencia porque hay que elaborar un documento muy importante que no tenemos hecho. ¿Pero cómo que no? Pregunto. ¡Si ya lo hicimos el año pasado!  Y resulta que, sacándome de mi error, me comunican que el año pasado, elaboramos el PCC y este año toca el PEC y el PC y el PAD que todos los años se revisa, claro. Son las dos y media cuando me voy a casa. Un horario bueno, muy bueno ciertamente, ya que, hasta octubre no tengo que volver por la tarde. En casa ya lo saben, lo tienen asumido. Nunca se sabe cuándo voy a regresar. Nunca se sabe a qué hora me iré al día siguiente. Nunca se sabe en qué demonios ando pensando porque quien me conoce sabe que no soy despistada pero lo parezco. Y lo parezco porque estoy todo el día pensando en cómo mejorar mis clases, en qué idea sería buena para este grupo o el otro, en qué le voy a decir a los padres en la reunión, al representante de la editorial, al que organiza la actividad de teatro (que aún no le he dado una respuesta).

Hablando de despiste, se me había olvidado por completo que mañana es el último día de plazo para inscribirme en un curso de formación que me interesa hacer (al finalizar mi horario de trabajo, por supuesto) y que tengo que rellenar la documentación del grupo de trabajo al que pertenezco y cuyo objetivo es generar materiales curriculares de Inglés (mi especialidad) que faciliten una labor que ya de por sí es dura porque luchamos contra natura y hay que hacerlo muy fácil y muy lúdico y muy dinámico y muy visual para que, entre otras cosas, los más pequeños no lloren.

Yo paro ahora de escribir pero esta maquinaria compleja que es la educación no para nunca. Y no duele que se metan con las vacaciones, con el horario, con los puentes y todas esas cosas. Duele que se esté gastando dinero público en el ejército, en la monarquía, en cochazos, en dietas, en escoltas, en trenes de alta velocidad y se recorte en educación pública y gratuita. Que se le quiten medios humanos y materiales a la educación inclusiva y no  a la exclusiva, a la educación integradora y no  a la discriminadora, a la educación para todos y no  a la que sólo llega a unos pocos. Duele, es indignante y no lo vamos a permitir.

13 comentarios:

Nieves LM dijo...

Desde luego que te admiro, tu profesión es pilar para la sociedad, y que poco valorada a veces. Tu entrada es la mejor arenga para luchar contra la privatización de la enseñanza y los recortes. Un beso.

Susana dijo...

Cuando me has dicho que pasase por aquí ya imaginaba por dónde iban a ir los derroteros.... Y así y todo me has dejado "ojiplática".

¿Que por qué? Bueno, porque he sido total y absolutamente incapaz de leer tu texto despacio, porque la prisa que se lee en tus líneas (que no entre ellas) me lo ha impedido.

Sólo puedo decirte lo que ya sabes (sabemos). Que los docentes podemos, que los maestros (los que lo somos por vocación y no por rebote) estamos hechos de una pasta especial que hace que por muy estresados que estemos, por muchas cosas que se nos ocurran para hacer y el tiempo no dé má s de si, por muchas trabas que nos pongan (especialmente la administración), por muchos recortes que tengamos que sufrir.... a pesar de todo eso, siempre conseguimos sacar adelante nuestro trabajo.

En mi caso cuando he llevado un mal día, cuando creo que no puedo más, sólo con llegar a casa y ver el recibimiento de Iuna, o con el simple hecho de que Chabi llegue y me dé un beso y un abrazo, me escuche y me diga que yo puedo hacerlo y que lo estoy haciendo bien, es más que suficiente para recargar pilas y volver a estar dispuesta a comerme el mundo, a pensar mil y una actividades para motivar a mis chicos. Y cuando el día es muy, muy malo, entonces sé que cuando tenga ganas de llorar, allí va a estar él para abrazarme y consolarme.

No sé, pero me da en la nariz que eres también de esas personas....

Un abrazo muy fuerte, y si algún día necesitas desahogarte (aunque seguro que tienes con quién hacerlo) ya sabes dónde me tienes.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Mi admiración para vosotros, los profesores, los maestros, que sois los portadores del saber y lo vais transmitiendo a los nuevos seres humanos. ¿Es que no se dan cuenta los estúpidos que os critican la labor que estais haciendo para mejorar la crianza de los niños, que ningún padre puede hacer por sí solo? ¿Es que no se dan cuenta de que sin vosotros los seres humanos no dejarían de dar vueltas a la rueda sin llegar nunca a ningún sitio?

Laura dijo...

Me han emocionado vuestros comentarios, chicas. Muchas gracias por darle a los docentes el reconocimiento que ahora mismo la administración se niega a darles (darnos).

Un abrazo.

Ladrón de Guevara dijo...

Todos los comentarios tienen mucha razón, al igual que tu entrada.

Creo que la educación sí debería estar contemplada en la constitución, y no el techo del gasto social.

No se puede recortar de aquello que es la base mínima de la sociedad, el pilar más necesario y común entre los habitantes de este país. Y como tal, tampoco creo que pueda ser organizado a conveniencia por el gobierno de turno.

Es indignante que se manche el nombre de Maestro como lo están haciendo en la comunidad de Madrid, que se desprestigie una entrega (en casi todos los casos) que podría catalogarse de absoluta.

Seguid luchando por el futuro vuestro y de los que mañana vivirán.

Cuídate, y ánimo con el arranque de curso.

Boris dijo...

es increíble lo que hacéis los profesores que nunca se ve pero que es fundamental para sacar todo adelante. el colectivo tiene fama de poco trabajador pero creo que eso es una leyenda muy equivocada y lo que realmente mereceríais sera cobrar más, es lo justo por lo que hacéis

Marcos dijo...

Muy interesante y ajustado a la realidad. La pena es que mucha gente desconozca todo lo que se hace para que una clase de una hora o de dos, salga bien. Ya que hay que tenerlo todo controlado y previsto y eso requiere mucho tiempo.
Digo que la pena es que mucha gente no lo sepa, ya que se piensan algunos que es dar la clase y para casa y de eso nada. Para poder dar una clase de manera decente, es necesario mucho trabajo antes y después de la misma (preparar materiales, plantear actividades y trabajos, exámenes y luego también corregirlos, etc).

Un saludo y ánimo en tu lucha, que sabes también es la mia...

Allie dijo...

Que puedo decir yo que no se haya dicho ya.
Ójala muchos maestros y profesores fueran como tú.
Ya sabes que en esto estoy tb contigo.
Un besote y un abrazo muy grandes para darte ánimos cuando no les tengas.

Laura dijo...

Bueno, está siendo increíble la respuesta de la gente tanto en éste como en otros foros en los que se debate el tema estos días. Increíble el apoyo de la opinión pública a la figura del docente, cuando en otros tiempos era impensable pues se nos tachaba de poco trabajadores debido a algunas de las buenas condiciones de nuestro trabajo.

Gracias desde aquí por ello.

Laura dijo...

Y ahora por partes: los dós últimos comentarios, Allie y Marcos tienen sin duda una fundamentaciñon muy clara. Ambos me conocéis y sabéis lo que hay. Sabéis lo duras que son muchas cosas del día a día de los maestros que creemos en nuestro trabajo y luchamos por hacerlo lo mejor posible. en el caso de Marcos, además, como tú mismo dices, es también tu lucha ¡Y qué lucha!

Ladrón, Boris, con vosotros, como con los demás, me remito a mi anterior comentario y doy las gracias por el apoyo que prestáis como ciudadanos. Es de agradecer, de verdad, mucho, mucho.

Un abrazo.

Roberto dijo...

si queremos justicia social y una sociedad instruida y solidaria solo se consigue invertiendo en educación...
menos gastos militares joder!

sois imprescindibles...os necesitamos
un beso

Heloise dijo...

Sólo de leerte ya me he estresado, ¡para que luego digan que trabajáis poco o lo justo! en fin, la ignorancia es la madre del atrevimiento. Indignante es y mucho que anden recortando en educación pública cuando se derrocha el dinero a manos llenas en cosas banales y supérfluas. Sé que no decaerá tu ánimo porque lo tuyo es vocacional al ciento por ciento. Muchos besos, Laura y un abrazo.

Ferragus dijo...

No pretendo ni quiero caer en la obviedad; con intentos de frases laudatorias o algo que se le parezca a favor de vuestro magisterio. Más bien quiero destacar ese intento tuyo por hacer de esta sociedad un lugar mejor; y lo haces desde donde mejor se podría hacer (a mí juicio) desde tu vocación. Al terminar de leer el texto, quedé pensando largo rato en tu capacidad para, después de toda la carga profesional, te das el trabajo de regalarnos un trozo de ti hecho textos en tu blog. Lo dije antes y lo repito ahora: Gracias por tu trabajo, Laura.