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martes, 27 de mayo de 2008

Au cinéma

Sydney Pollack ha muerto. El actor y director estadounidense ha fallecido alos 73 años de edad víctima de una enfermedad que no entiende de talento, de sensibilidad, de arte. Dirigió éxitos cinematográficos como Tootsi, colaboró en la redacción y producción de otros tantos como El paciente inglés o Sentido y sensibilidad y se llevó un más que merecido Óscar al mejor director y mejor película con la brillante Memorias de África (vinculo a youtube para que veáis la primera secuencia de la película con la banda sonora, que es preciosa).

Una no puede evitar entristecerse con este tipo de noticias que te conmueven cuando te levantas de la cama y comienzas uno de esos días cotidianos de los que ya os hablé. Nos da pena que mueran genios, artistas, gente que hace cosas buenas pero lo cierto es que deberíamos sentir que lo positivo de ellos se queda con nosotros. Al menos aquellos que tienen la capacidad de dejar un legado se pueden morir con la sensación de no terminar de desaparecer nunca porque sus obras se quedan con nosotros.
Hoy, como ya hice la semana pasada con la literatura, quería hablar del cine . El cine, ese fiel compañero que nos ha acompañado desde niños. Recuerdo que ir al cine era un ritual. Había que ponerse guapos e ir andando al centro (cuando había cines en el centro de mi ciudad) y hacer cola para sacar la entrada. Pasar la frontera con las entradas en la mano esperando a que te las rompieran por la mitad y entonces empezar a respirar el olor a palomitas recién hechas y pedir que te compraran las más grandes y una coca-cola. Buscar la fila y el asiento con cuidado de no derramar ni uno solo de tus pomposos maíces y una vez sentado, relajarte y disfrutar. Reír, llorar, soñar, comentar, en ocasiones dormir. En la adolescencia el cine era el comienzo de las salidas con los amigos. La hora de llegada a casa, rimmel en los ojos, un asiento estratégicamente escogido...
Ahora la dieta no nos permite palomitas y coca-cola y los cines se alejan cada vez más de la ciudad pero, a pesar de todo, hay un ritual que envuelve nuestras cada vez más escasas citas con el séptimo arte. Rompen nuestras entradas por la mitad y buscamos la fila y el asiento y hoy, como ayer, como siempre, nos sentamos a disfrutar. A reír, a llorar, a soñar, a sentir.

Os pido que me habléis de una peli. De lo que queráis, por supuesto. Pero también de una peli que os emocione. De esas que se ven varias veces, de las que te sabes los diálogos, pero que cada vez que las ves, es como si fuera la primera. Será un placer leerlo.

sábado, 24 de mayo de 2008

¿Cuándo dejé de ser niña?

El columpio abandonado (Pepa de Rivera)

¿Cuándo deja uno de ser niño? ¿En qué momento deja uno de soñar, de imaginar, de vivir en otra dimensión? No me he puesto metafísica, es que, el otro día tuve una revelación que cambió mi concepto de la cronología...


Sí, a lo mejor esto sucede en otros lugares, pero por aquí es la primera vez que se ve. No me parece mal pero sí me parece confuso. En ese parque infantil había unos chicos adolescentes columpiándose en unos enormes columpios y trepando por un amasijo de troncos de madera tamaño extra-large mientras yo paseaba tranquilamente. Eso fue antes de leer el letrero indicativo, pero yo asumí (inocente de mí) que así como aquellos muchachotes hacían uso de las instalaciones, yo misma podía usarlas de igual manera. Y allá que fui a columpiarme, y trepé un poco por los troncos y conocí un sistema moderno de subeibaja que no me convenció mucho, pero me lo pasé fenomenal aquel ratito hasta que descubrí el rótulo. No es que se me haya secado el cerebro ni nada por el estilo. Ya sé que no están hechos esos atractivos cacharros para mí, sino para los chicos mayores. Calculo yo, que de doce a dieciséis o así. Lo asumo, lo respeto, lo comprendo. Sin embargo, mi pequeño acto de delincuencia me ha hecho pensar mucho en la infancia y en los restos que de ella quedan en nuestros adultas vidas.

Por cuestiones generacionales es obvio que nuestra infancia ha sido más prolongada que la de nuestros progenitores, como lo fue la suya con respecto a la de sus padres. Es escalofriante pararse a pensar que a nuestra edad nuestros padres ya nos tenían a nosotros , y nuestros abuelos ya tenían más de uno. En cualquier caso, y sin ánimo de generalizar, que hay tantas historias como personas, la lectura que se puede extraer es que hacernos independientes nos cuesta más. Tenemos más miedo al fracaso y necesitamos una seguridad a la que difícilmente logramos acceder. Nos encanta soñar despiertos con las historias que suceden en nuestras películas, libros, series de televisión favoritas. Y esto no lo digo yo, lo dicen los psicólogos y lo llaman complejo de Peter Pan. Para bien o para mal, como escribió un poeta Somos los niños burbuja, el fin de la historia, x en ecuaciones. Soñando con contratos fijos, con libélulas que anhelan dulces besos que se esconden tras el brillo de las barras... Y sí, los que conocéis la canción, ya sabéis lo que dice. A los que no, se lo digo yo. Que los bares son nuestra isla de resistencia y tallamos en cubitos de hielo nuestro futuro y promesas. ¿Inmadurez? ¿Falta de expectativas? ¿Miedo a hacerse mayor?
Para todo aquel que no quiere abandonar al niño que lleva dentro. Para los que se suben a los columpios cuando nadie les ve. Para los que, como Peter Pan, no se quieren hacer mayores.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Bandadas de gaviotas

Esta semana, que se me antojaba tranquila y relajada en lo profesional, se me está haciendo cuesta arriba. Por eso estoy perezosísima para escribir y publicar. No lo he estado tanto para tomar nota de vuestras recomendaciones literarias. Muchas gracias por ellas.

Si escribo hoy, es únicamente porque luego algunos os quejáis de que no hay nada fresco que leer en vuestra no menos dura semana de trabajo. Pero no quería hablar de mí hoy, quería hablar un poquitín de política. Hala, ¡ahí va el peñazo!


Sí. Esta semana estoy muy cansada, pero también muy triste. Estoy triste por Mariano. Rajoy, me refiero. Pobre Mariano. Es que ahora que el hombre se dispone a montar el circo van y le empiezan a crecer los enanos. Lo de Espe, "la lideresa", como la denominan en el diario Público ya fue publicado y muy comentado, así que no voy a hacer más sangre. Pero es que estos del PP este año no nos dan tregua.

Se fue Zaplana y no dije nada. Y mira que me entraron tentaciones de homenajear a tan grande político y, sobre todo, admirar como sé que muchos de vosotros hacéis, su siempre engominado pelo y esa piel tostada a fuego UVA lo mismo en pleno enero que en julio.

Se fue Acebes y no dije nada. Y a Acebes sí que le tenía yo un cariño especial, hombre. Qué carita de bueno, que voz tan sosegada y siempre, siempre tan sincero. Oye, que le honra eso de haber seguido en la brecha cuatro años más después de su intento de manipulación de los sucesos del 11-M, hay que tener muchas agallas, sí señor. Un olé para Acebes.

Ay, ay, ay... que la cosa se pone fea y ya se sabe, que cuando el barco se hunde, las primeras en abandonarlo son las ratas. Que nadie se tome esto como un insulto, es sólo una metáfora. La última gran evasión ha sido la que protagoniza María San Gil. Otra que marea la perdiz unos días para acabar anunciando que no le da la gana de seguir a Mariano. Pobre Mariano. ¿Lo he dicho ya? La mandamás del PP en Euskadi dice que se apea del renovador proyecto de Rajoy. ¿Tan renovador será? Ya lo veremos. De momento, cuenta con el apoyo de Gallardón, más conocido como "me arrimo al sol que más calienta" y, lo más importante, cuenta con el apoyo de Fraga. El paradigma de la democracia española ha dicho que quiere un partido de centro progresista. Lo que me faltaba por oir. Corregidme si me equivoco, pero ¿éste no gobernó con Franco? Pobre Mariano. Pobre Mariano, ¿lo he dicho ya?


(Fotos de www.publico.es y www.lavozdeasturias.es )

domingo, 18 de mayo de 2008

Un libro, por favor

Me encantaría presumir de ser una gran lectora pero no puedo, según establecen los cánones. Lo cierto es que fui muy remolona en mi infancia y adolescencia para coger un libro y pocos eran los ejemplares que llegaban a engancharme. Para colmo, convivo con una ávida lectora, que es mi madre, y cuya imagen mental más fiel es aquella que la retrata cerca del ventanal del salón devorando literatura acompañada de la radio. Esto último siempre ha supuesto un reto para mí, que me veía incapaz de seguir su frenético ritmo de lectura.
Como quien no quiere la cosa, la niña remolona se ha hecho mayor y se ha convertido en una mujer que no ha terminado un libro cuando empieza a barajar cuál va a ser el siguiente. Mi profesión me ha enseñado que la lectura no reside sólo en la rígida encuadernación de los libros y me hace pensar que tal vez no fui una buena lectora de libros, pero tuve la oportunidad de recibir telegramas de un marino, que es mi padre, desde que era un bebé y los leí; y también recibí muchas cartas de personas que se tenían que ir lejos y las leí. Y leí mucho a través de la música porque la música que se escuchaba a mi alrededor era literatura con melodía y no pude evitar leer a Miguel Hernández después de escuchar a Serrat, porque es imposible no hacerlo.Y en casa siempre había periódicos y revistas que leer y en la calle había muchas cosas que percibir, que descodificar, que interpretar. Preguntas sin respuesta. Respuestas a preguntas que jamás se formularon y que no se le escapaban a la niña "remolona" que todo lo quería saber y que nunca se conformaba con una evasiva.

Hoy os pido un favor a los que paséis por aquí. Simplemente me gustaría que mencionaseis un libro, un artículo, un cartel publicitario, o una canción que hayáis leído y que significó algo para vosotros. Por lo que decía, por lo que os hizo sentir. Por lo que os enseño. Porque no os gustó. Porque fue en aquel momento especial...
El resto, corre por vuestra cuenta.


(Felcidades al Racing y a sus aficionados. Lo habéis logrado entre todos y os lo merecéis ¡Aupa Racing!)

miércoles, 14 de mayo de 2008

De lo cercano a lo lejano


De lo cercano a lo lejano. De lo simple a lo complejo.
De lo inmediato a lo alejado. De lo concreto a lo abstracto.




Hay que ver lo que puede cambiar el concepto de las cosas, de los sentimientos, de las emociones en un instante. El mundo se mueve deprisa y hoy te da una noticia atroz y mañana te da la alegría de tu vida. Es inherente al ser humano preocuparse o empatizar con lo que le ocurre a los demás, lo que nos lleva a solidarizarnos con pueblos asolados por catástrofes, ahora y siempre, como Myanmar o China. En su día fueron Sumatra y otros muchos.
Es inevitable sufrir las muertes provocadas por actos terroristas o entender la desolación de familias enteras por secuestros, desapariciones... aquí o en otro lugar. Ahora y en otro tiempo.

Todos los días una se levanta a la misma hora de siempre para disponerse a hacer lo mismo de siempre, en los mismos lugares y con las mismas personas como protagonistas. Todos los días son el mismo día repetido, una burda copia del anterior, un vaticinio del siguiente.

Pero hay días en los que el corazón y el estómago se ven sobrecogidos por una noticia terrible que ocurre ahí al lado. Hoy la muerte alcanza al vecino, al compañero. Y parece que duele más.

Hoy la injusticia de una juventud a la que se le cierran las puertas, a la que el país maltrata y desaprovecha es más injusta que nunca porque te toca de cerca. Porque la sufre aquél al que consideras tu familia.

Pero hoy... recibes la llamada más esperanzadora de los últimos meses, contándote la noticia que sólo podía realizarse en tus sueños. Y la alegría te invade por dentro y por fuera, porque notas como tu vello se eriza y tus ojos se llenan de lágrimas de esa emoción contenida durante tanto tiempo.

Hace tiempo que me enseñaron que la mejor forma de enseñar era siempre partiendo de lo cercano para pasar después a lo lejano, yendo de lo concreto a lo abstracto y de lo simple a lo complejo. Y esto es así porque lo es la vida misma. Siempre nos dará más pena el mal que ocurre cerca de nosotros y siempre, por supuesto nos dan las mayores alegrías los que tenemos alrededor. Injusto, pero cierto. Eso no quiere decir que no miremos más allá de nuestros ombligos, pero, como personas que somos, no podemos evitarlo.

(Es que hoy me han dado una noticia que me carga de esperanza y me hace sentir egoísta al mismo tiempo. ¡Con la que está cayendo ahí fuera! Lo siento)

domingo, 11 de mayo de 2008

Cuéntame cómo pasó

Éste, se lo dedico a Marcos por la parte que le toca.

Durante las dos últimas semanas los profesores de Ciencias Sociales, Geografía e Historia se han manifestado en contra de una medida injusta que la Consejería de Educación de Cantabria está barajando tomar. Los sindicatos docentes, en paz y armonía por una vez, han denunciado la intención de dicho organismo de eliminar una hora lectiva semanal (de cuatro a tres horas semanales) de la asignatura de Historia de España que se da en 2º de Bachillerato. La asignatura, sin entrar a valorar la importancia de su contenido, que sin duda la tiene, es común a todas las especialidades de Bachillerato y obligatoria para la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), lo cual le presupone una carga lectiva y curricular alta y le otorga, por derecho, cuatro horas semanales.

Dicho esto, la polémica no acaba aquí. ¿Qué ocurre con esa hora que se le quita a Historia? Cuando me lo dijeron, no me lo podía creer. Sería para la asignatura de Religión. Religión en 2º de Bachiller. Religión en la Enseñanza Secundaria no obligatoria. En dos palabras, "in-verosímil".
Para aquellos que llevamos años defendiendo que el culto religioso, siendo un derecho que nuestra Constitución nos otorga, se lleve a cabo en el ámbito familiar y parroquial, esto no sé si nos enfada, nos indigna o simplemente, nos hace resignarnos a que en España aún queda mucho por hacer. Cuando parecía que empezaba a asomar una España moderna, con derechos que responden a los hechos, a la cabeza de muchos países europeos, llega la maldita religión a fastidiarlo todo. La maldita relación entre Iglesia y Estado que no termina de disolverse y que cada uno vaya por su lado y resuelva sus propios problemas y que mi dinero,¡por dios!, no le llegue a Rouco y a sus secuaces ni de refilón. Que los niños españoles cuyos padres quieran educar en el culto religioso, sea cual sea, lo hagan en las iglesias o en las sinagogas o en las mezquitas, pero no en las escuelas públicas, cuya función es educativa, formativa y socializadora, no subversiva.

Por mi parte, no hay mucho más que decir. Únicamente, unirme a la campaña de la Sexta y decir que en la declaración de la renta, voy a marcar la casilla de "Fines sociales" porque no quiero financiar a los que van en contra de nuestros derechos, a los que se meten en asuntos políticos que no les incumben y organizan campañas de apoyo a determinados partidos, a los que participan en decisiones médicas, a los que defienden, encubren y perdonan a terroristas y pederastas; a los hipócritas que censuran actos que ellos mismos practican. Ellos perjudican al cura del barrio que ayuda a sus vecinos, a la religiosa que quiere decir misa porque siente que su devoción y entrega a Dios es igualmente válida que la de un sacerdote; al vicario que quiere tener una vida sexual activa y casarse y formar familia...



Jim Elfström

Por supuesto, aquí queda mi apoyo a los profesores y profesoras de Sociales de Cantabria, mi felicitación a los sindicatos por la presión que ejercen y mi deseo, como docente, de que la educación pública normalice ya estas situaciones.

Amen

jueves, 8 de mayo de 2008

Una historia del desierto

Revista Pythagoras (Internet)

Os voy a contar un cuento

Había una vez un pueblo en el norte de África colonizado por España y que se hacía llamar el Sahara Español. En aquellos tiempos, los territorios africanos y asiáticos eran colonias de los grandes imperios europeos entre los cuales se encontraba España. Cada guerra o conflicto era una nueva excusa para repartirse a su antojo este territorio o aquel, sin tener en cuenta las personas que los habitaban.
Un día, allá por los años 60, la ONU decidió que la situación no podía seguir así y que, con celeridad, debían estos países descolonizar dichos territorios para que éstos pudieran vivir en paz y libertad. España, dolida porque en tiempos inmemorables "en sus tierras no se ponía el sol", se resistió a abandonar su preciada colonia y, cuando lo hizo, la dejó en manos de Marruecos, Argelia y Mauritania que tuvieron que batirse en duelo para dominar este trocito del Sahara. Al final, Éspaña cedió a las presiones marroquíes y les regaló el pueblecito entero para ellos. Los saharauis estaban muy tristes y algunos de ellos muy enfadados porque nadie les preguntó a ellos qué querían ser. Los señores que estaban más enfadados y se sentían con ganas de luchar, formaron el Frente Polisario y pidieron la autodeterminación para el pueblo saharaui.
Desde hace ya unos años, un muro divide el territorio del Sahara Occidental. A un lado, el dominio militar de Marruecos con radares y minas antipersona. Al otro, el olvidado pueblo saharahui, administrado por el Frente Polisario. Trataron de hacer un referendum de autodeterminación que tenía el visto bueno de la ONU en 1998 pero Marruecos se lo impidió con presiones, arrestos y demás artimañas represoras. Los saharauis siguen tristes y muy enfadados. Y su enfado y su tristeza empiezan a convertirse en desesperación y en resignación.

Continuará

Los gobiernos españoles olvidan con facilidad que el Sahara fue colonia española hasta hace muy poco. Algunos pasan de puntillas sobre el problema y no mueven ficha. Otros, como el de Zapatero, prometen intervenir para buscar una solución justa pero todo se queda en una mera promesa. Mientras tanto, miles de familias españolas acogen en sus casas a niños saharauis en los periodos vacacionales y les devuelven a sus campamentos cargados de ropa y alimentos. Estos niños dejan una huella imposible de borrar en las vidas de sus huéspedes, que les despiden con el corazón en un puño. Un ejemplo más de cuánto tiene la política que aprender de la sociedad.
Como siempre, un verso de Ismael Serrano para cada ocasión
Un hombre espera en el desierto a que se tiña de gris el cielo, a que me ames en hasanía, a que devuelvan la melodía que le robaron al viento. La arena de los relojes hizo crecer el desierto. (Un hombre espera en el desierto)

Para saber más y colaborar, consulta esta web http://www.todosconelsahara.com/
Gracias

lunes, 5 de mayo de 2008

Por bandera

Que es mi barco mi tesoro
que es mi dios la libertad
mi ley, la fuerza y el viento
mi única patria, la mar
(José de Espronceda. La canción del pirata)

El Real Madrid ha ganado la liga. Felicidades a sus socios, a sus seguidores y a sus simpatizantes. ¿O debería decir felicidades a todos los españoles?
Inevitablemente una se tiene que comer al Madrid con patatas siempre que se sienta a ver un programa de deportes o el espacio dedicado a tal uso de algún otro programa. Porque no importa que otros hayan realizado importantes hazañas europeas o nacionales, o que en otros deportes se logren cosas interesantes para el deporte español; si el Madrid ha entrenado en Valdebebas esa mañana, ya tenemos los diez primeros minutos copados de camisetas blancas.
Pero esto era sólo una mini-denuncia que quería hacer cuando lo cierto es que yo he venido aquí a hablar de banderas y de los problemas que los madridistas (entre otros) tienen para darse cuenta de que no son sólo suyas.
Según la RAE, la bandera es la tela de forma comúnmente rectangular, que se asegura por uno de sus lados a un asta o a una driza y se emplea como enseña o señal de una nación, una ciudad o una institución. Si lo que estos caballeros (los jugadores, digo) y sus aficionados celebran es su victoria como institución, equipo o club que son, ¿por qué hacerlo con la bandera de todos los españoles? ¿Es que no pueden usar la bandera del club que les representa única y exclusivamente a ellos sin necesidad de ofendernos a los demás?
No es que sea yo sospechosa de venerar la bandera española pero estoy ya un poco cansada de soportar que se adueñen de ella ciertos sectores de éste, nuestro país, cuando celebran festejos relacionados con instituciones privadas. Lo único que consiguen es que si una persona, a pesar de ser española, ve la bandera siempre manipulada por los peperos y los madridistas, al final si no es ni una cosa ni la otra, pase de la enseña y, además la acabe odiando.
Al final, lo que le ocurre a esa persona es que se hace un lío. Cuando juega la selección y saca la bandera de España para animar... parece que es del Madrid. Cuando dice que es española y se siente orgullosa de ello... parece que es del PP.
Pues no sé si padezco una extraña crisis de identidad pero yo soy española y me siento representada por la bandera española en el ámbito institucional (no personal, ni sentimental) pero no soy del PP y en el fútbol no soy del Madrid. Soy del Racing, que lo está haciendo de maravilla ¡Aupa!

domingo, 4 de mayo de 2008

Una pequeña felicitación



Felicidades a todas las madres y también a todos los padres. Cuando inicié el blog no hice un homenaje a los papás porque aún no tenía soltura para hacerlo y no sé si ya la tengo pero vaya este homenaje para los papás también, ¿por qué no?


Hoy es vuestro día y lo es de la manera más injusta posible pues vuestro día debería ser cada día. Vuestra dedicación es la única que no tiene vacaciones, que no tiene remuneración salarial y que no termina a fin de obra. Nunca, y digo nunca, termina una madre de ser madre. Por eso y porque merecéis mi más sincero respeto y admiración, hoy, que alguien decidió que fuera un día señalado, os felicito y os deseo de corazón que la vida os devuelva de alguna forma todo lo que vosotras y vosotros dais.


En particular, vaya este homenaje a nuestra madre y a nuestro padre(con excusado retraso). Hoy no firma sólo La chica de la trenza pelirroja, también firma Ryoga.












viernes, 2 de mayo de 2008

Mayo 68, la presión contra la represión



Aunque quede lejos aquel mayo y algunos no estuviéramos aquí para verlo, el conocido "mayo francés" es una fecha de referencia para la historia contemporánea que fue más allá de una revuelta estudiantil parisina y traspasó fronteras.

Son muchas las valoraciones que he leído y escuchado acerca de los sucesos de mayo del 68, pero lo que es indiscutible es que los sucesos no dejaron frío a nadie. Lo que empezara siendo una manifestación de estudiantes de la Sorbona en contra de la falta de medios y acabara con una convocatoria de elecciones anticipadas del entonces presidente francés Charles de Gaulle, dejó por medio una serie de huellas que el tiempo nunca borrará.
La revuelta comienza con una manifestación a favor de una Universidad digna, sin masificación en sus aulas y que proporcionara salida laboral al creciente número de titulados que salían de ella y se ve enturbiada por la despótica actitud policial que efectúa detenciones injustas provocando la solidarización de más personas y la aparición de nuevas manifestaciones en otros puntos del país.

¿Quién les iba a decir a aquellos estudiantes que en los días sucesivos se unirían a la causa también los trabajadores reclamando una más que necesaria subida salarial? ¿Quién sabía por aquel entonces que aquello acabó suponiendo un cambio político y social?

Quizá, aunque hayan pasado cuarenta años las cosas no han cambiado tanto desde aquel mayo. Si lo pensamos fríamente, la universidad de hoy acoge a miles de estudiantes que obtendrán brillantes titulaciones con las que acabarán cobrando un sueldo inferior al del nivel que éstas indican. De momento, los estudiantes no se han manifestado. ¿Será que la sociedad actual asiste pasiva a las injusticias a las que se ve sometida? ¿Será que estamos tan ciegos que no las vemos?
En mayo del 68 se luchó también por un mundo más justo sin guerras absurdas como la de Vietnam y por la igualdad de sexos entre otras cosas. ¿Acaso hoy no se producen invasiones absurdas y conflictos que, en lugar de resolver, alentamos? ¿No seguimos luchando - y lucharemos- por el respeto a las diferencias de sexo y de sexualidad?
No es necesario ser hippie para creer que un mundo más justo es posible ni estar "fumado" para creer que nuestra voz ha de ser escuchada y que no debemos dejarnos manipular por los dirigentes que sólo ansían saciar su sed de poder.
Mayo del 68 acabó pronto porque en el fondo, el que protesta se conforma con mucho menos de lo que exige y porque algunos políticos que alardean de estar junto al pueblo lo abandonan a su suerte por un puñado de votos. Si a eso le añadimos que el que tiene el poder, con ejército incluido, hace lo que esté en su mano para conservarlo...
Pero como de todo, de esto también hay que hacer una lectura positiva, dejar una puerta abierta a la esperanza. Si al menos logramos avanzar lo más mínimo, plantarle cara al opresor, algo habremos conseguido y el espíritu del mayo francés seguirá, como ha estado hasta ahora, vivo.