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miércoles, 25 de febrero de 2009

Son 28

Son veintiocho años los que tú cumples. Veintiocho años de una vida normal de chico de barrio y también de urbanización, de buen chico que probó con el fútbol para acabar jugando al balonmano, de chico tímido y apocado que se está convirtiendo, día a día, en un hombre de firmes convicciones que, al menos a mí, convencen.
Empezaste dando guerra, pues tu madre vivió el 23F con la angustia dividida entre el histórico acontecimiento y tu prematura llegada de parto sietemesino. Pero supiste esperar un par de días y llegar con aires de renovada democracia.
Amigo de tus amigos, conservas a los que compartieron contigo aula en la escuela de aquella EGB de nuestros días. Tu truco, saber perdonar cuando ha sido necesario y elegir, con la sensatez que te caracteriza, ser siempre dueño de tus silencios para evitar ser esclavo de tus palabras.
Familiar, hogareño y cariñoso has sido y eres un lugar acogedor al que acudir en busca de protección y comprensión y donde la abajo firmante se siente siempre bienvenida.
Adoras viajar y disfrutas conociendo lugares, culturas y formas de vida. Tu insaciable curiosidad te mantiene permanentemente informado y tu humildad no te permite arrogancias ni chulerías.
En tus veintiocho años has tenido tiempo de reír y de llorar; de compartir con los tuyos inmensas alegrías y penas profundas que hiciste tuyas aunque fueran de otros.
El eterno incomprendido que no suele dar su brazo a torcer, el de los mediodías de colegio frente a máquinas de videojuegos, el que no se pierde ni una...

En veintiocho años, Marcos, se aprenden muchas cosas y otras se olvidan. Pero lo más importante es que aquello que te queda por aprender es lo que te hace ser un niño por dentro. Un niño que aún tiene sueños por cumplir, metas por superar y mil lugares por conocer en un mundo que, si es justo, debería devolverte todo el amor y respeto con el que tú tratas a los que te queremos.

Disfruta de tu día, Marcos. Te lo mereces. Y sigue amando tanto, tanto la vida.

viernes, 20 de febrero de 2009

MUSIC FOR THE WEEKEND

Pido perdon de antemano porque no me funciona bien el teclado y no me permite poner tildes en las palabras. No creais que esta maestra se ha dejado aparcada su "deformacion profesional".

¡Hola! La chica de la trenza pelirroja os deja musica para el fin de semana. No voy a estar en casa y supongo que estare desconectada de la red de redes, asi que dejo unas canciones para que os entretengais los que paseis por aqui. No escribo mas, que no soporto lo de los acentos. Me supera...




¡Que empiece la fiesta...!

jueves, 12 de febrero de 2009

Por el alma y por el pecho

"Un cortado, por favor. "
La lluviosa mañana había desembocado, nadie sabe cómo, en una tarde húmeda, medio soleada. Una tarde de esas en las que el sol de brujas asoma feroz entre nubarrones negros que huyen lentamente unos de otros para no amontonarse y precipitar.
Tomó la taza con la mano izquierda. En la derecha, sujetaba la gabardina y el paraguas. Derramó unas gotas del rebosante café y blasfemó. Supo que nada bueno podía depararle aquella tarde de tiempo raro y la torpeza de sus manos le hizo presuponer un posterior tropiezo mental, un lapsus linguae acaso, un desliz.

Para cuando él llegó, ella ya tenía bebido medio café y removía lo que le quedaba, absorta en sus pensamientos. Le asustó su llegada por repentina y por fría al mismo tiempo. Apenas tenía fuerzas para levantar la vista de la mesa de mármol hasta sus ojos.
La saludó esperando encontrar su mirada en el punto medio de la distancia que les separaba. A ella le pareció cansado y triste. A decir verdad, él siempre le parecía triste últimamente.

Decidió no pensar más en ello y dejarse llevar por alguna conversación tópica que él iniciara. Sonrió y piropeó su nuevo corte de pelo. Absorbió el olor de su colonia, que era aún la de siempre.

Removía casi compulsivamente la cucharilla en la taza medio vacía. Rechazó otro café. Levantó la barbilla y preguntó "¿Qué?" con resignación.
"Nada", respondió él con más miedo que otra cosa.

Agacharon la mirada. La mesa de mármol con marcadas vetas grises y negras le permitía verse reflejada. Su rostro se le antojó siniestro y macabro, como salido de la ilustración de algún cuento de brujas o malvadas madrastras. Se aferró a la taza y miró el líquido marrón que todavía ahumaba. Ya nada podía sorprenderla. Nada de lo que había ocurrido, nada de lo que estaba ocurriendo. Estaba preparada para lo peor. Estaba concentrada, dispuesta. Sin embargo, se sentía más débil que nunca. Miró por la ventana y un rayo de sol de brujas le hizo cerrar los ojos.

Volvió a posar sus ojos sobre la taza y, cuando más segura estaba de su seguridad, una lágrima se precipitó desde su ojo, se deslizó por su mejilla y perdió el contacto con su piel a la altura de su mandíbula. Fue entonces, y sólo entonces cuando reunió todas las fuerzas para conseguir mirarle a los ojos... por última vez.

Poema de Rodolfo Serrano en la voz y melodía de Ismael Serrano.

sábado, 7 de febrero de 2009

Mañana de sábado

Por estas tierras mías, que son las de Revilla, ese personaje cómico que todos los que veis la tele española conoceréis, ya tenemos muy asumido que el mes de febrero suele registrar las temperaturas más bajas, los temporales más asoladores y las más copiosas nevadas que, en históricas citas, han teñido de blanco las playas y los acantilados de nuestro litoral. Hoy es uno de esos días en los que una esperaba despertarse tarde y no hacer nada en toda la mañana pensando que afuera estaría soplando el gélido viento y estaría, por supuesto, la lluvia azotando las fachadas de los edificios que veo desde mi cuarto.
Mis pronósticos meteorológicos no se equivocaban en absoluto y al alba (con fuerte viento de levante, ja ja) el cielo ha escupido un granizo que mi oído, desobediente, se ha empeñado en escuchar caer y caer, hasta que he podido imaginar cómo empezaba a acumularse en las aceras, en el jardín que rodea mi edificio, en la empinada carretera que conduce a mi humilde morada… Y una vez metida en faena, he escuchado la tormenta de truenos que acompaña a toda granizada norteña que se precie y los primeros patinazos de los coches que intentan sin éxito coronar este pequeño puerto en el que vivo y que tan bien conocen los taxistas de la ciudad.
No sin antes acordarme del monitor del gimnasio que ayer me dio una paliza monumental de cycling , he desentumecido mis músculos para tener el valor suficiente de levantar la persiana, asomarme a esta fría mañana de febrero y comprobar que mi imaginación no me engañaba y que el granizo se estaba acumulando, que el cielo se contraía y despedía destellos de ese color morado eléctrico que tanto me gusta, y que un conductor aparcaba su coche contra la acera, incapaz de subir la cuesta después de tres o cuatro infructuosos acelerones.
Me he levantado, pues, con tormenta de granizo en mis cristales y tormenta política en los medios. Los periódicos digitales, las tertulias radiofónicas, todos hablan de políticos en apuros, de espionajes, de corrupción. No puedo evitar pensar que en su día fueron los socialistas los que se vieron envueltos en mil escándalos que, por descontado, la oposición utilizó sin piedad, decoro ni visión de futuro, para hacerse con el poder. La imagen de Rajoy en la portada de Público lo dice todo. Este hombre monta un circo y le crecen los enanos. Ahora es su partido el corrupto y él su responsable. La “lideresa” se relame con todo esto y está ya cavando el agujerito bajo la espinosa alambrada por donde se colará y refundará el ansiado Partido Liberal del que nunca debió salir.

He sentido un escalofrío que el calor del café recién hecho ha mitigado. El granizo empieza a derretirse y el agua baja con fuerza por la cuneta. Una mujer en tacones resbala y el hombre del coche consigue salir del atolladero. Siento un poco de miedo. Berlusconi, el Vaticano, Aguirre… Me hacen apreciar a Obama y soñar que un mundo donde esta gente no tenga el poder será un mundo mejor, más demócrata, más justo, más libre. Que este mundo, en el que esta gente ya tiene poder, tiene que plantearse muchas cosas, tiene aún mucho que aprender de los errores del pasado.



Y se me ocurre otro refrán: Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.



FELICIDADES, ALLIE

domingo, 1 de febrero de 2009

Yo objeto, tú objetas, él objeta


"Informando con rigor para que cada cual tenga la libertad de formarse su
propia opinión."
SUSANA PÉREZ DE PABLOS - Madrid - 28/01/2009
http://www.elpais.com/


Esta semana, la noticia de la sentencia del Tribunal Supremo en contra de la objeción a Educación para la Ciudadanía, parece apagar, en parte, el fuego de las hogueras encendidas en su día por la Conferencia Episcopal y las asociaciones de padres y madres cristianos en contra de la asignatura.
Me da una mezcla entre vergüenza y rabia tener que alegrarme por una sentencia que no debería haber hecho perder el tiempo al personal de justicia ni el dinero de los contribuyentes.

Se me ocurre, por ocurrírseme algo, que el día de mañana, cuando tenga hijos y los envíe al colegio, como siga así la cosa, voy a objetar a la asignatura de Matemáticas. Sí, no es broma. No me gustan un pimiento los contenidos curriculares de esta asignatura en la etapa de Primaria, no creo que alcancen con ellos los objetivos que pretenden alcanzar, ni que esta materia forme a personas competentes desde el punto de vista matemático. Así que, objetaré a las Matemáticas y mi hijo no asistirá a las cuatro sesiones semanales de clase porque creo que me le van a convertir en una especie de máquina de aprender tablas de multiplicar y resolver problemas que no se le ocurren ni al que asó la manteca. Por no mencionar el día en el que tengan que armar poliedros con cartulina y sufran, porque se sufre armando poliedros. Se sufre mucho.
Por todo ello, yo OBJETO A LAS MATEMÁTICAS.

Y que nadie intente convencerme con la excusa de que es una asignatura obligatoria por ley, igual que todas las demás y que unos supuestos principios morales, que corresponden a la privacidad de mi hogar y fruto de una opinión personal, no pueden provocar una polémica y que, por ello, no puedo hacerle a mi hijo el daño de sacarlo del aula donde están educándose el resto de sus compañeros. No me vale. Me empeño, me busco el respaldo de la Iglesia (que con tal de meterse con el Gobierno, son capaces de salir en una carroza a desfilar en tanga de leopardo) y a armarla.

Después de todo y aun creyendo que la sentencia sobra porque nunca se debió llevar esto tan lejos, me queda la satisfacción de que ésta sea una cremallera que cierre las boquitas de quien se dedica a crear, por sistema, intereses de índole política que no son, en ningún caso, de tinte moral o educativo.

Adjunto un enlace del análisis de Susana Pérez de Pablos en El País digital, del que extraigo y destaco el párrafo que da entrada a esta publicación.
Como casi siempre, gracias a Marcos por adjuntarme este artículo. Si aquí se cobrase dinero, te tendrías que llevar una parte por tu trabajo de documentación.