Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de octubre de 2008

Las pelis de nuestra vida


Estamos a punto de finalizar el mes de octubre. El otoño, que parecía resistirse a empezar, ya ha hecho mella en nuestros armarios, despojándolos de los shorts y las camisetas de tirantes para meter (casi con calzador) abrigos y jerseys de punto. Las manoletinas dejan un hueco demasiado pequeño para las botas altas, que se amontonan unas contra otras, recordándonos que tenemos que hacer limpieza. Hoy, el otoño comienza de verdad porque cambiamos la hora y eso, calendarios aparte, sí que hace significar el cambio de estación. Estos días más frescos y más cortos parecen pedirnos otras formas de entretenernos, lugares donde refugiarnos del viento del norte y las nubes. Bajo el calor de la manta de cuadros y frente al televisor, disfrutamos de las pelis de nuestra vida gracias a las reposiciones y, cómo no, a los DVDs y las memorias de almacenamiento de datos del ordenador.
En mi lista de películas de siempre que, aunque hayamos visto ya, no nos importa volver a ver, se encuentran la trágica Ghost o la romántica Pretty Woman. No me diréis que no. Las habéis visto y las volvéis a ver aunque os las conozcáis de memoria. Habéis llorado con ellas y, cuando las veis de nuevo, lloráis incluso antes de que ocurra la desgracia de turno, sobre todo las chicas, no me lo negaréis.
También están las míticas de acción, como Top Gun u Oficial y Caballero, con chicos guapetones, valientes, rebeldes y, sobre todo, románticos, muy románticos.
De acción sin romanticismos, la sagas de tiburones, aliens y Encuentros en la tercera fase con Indiana Jones. Pasar miedo con El resplandor o Psicosis y El silencio de los corderos.
Los más rítmicos disfrutan con las reposiciones de Dirty Dancing y otros musicales infantiles y juveniles como El mago de Oz y Sonrisas y lágrimas o Mary Poppins de las maravillosas Judy y
Julie; Garland y Andrews, respectivamente.
Luego están los clásicos, como Lo que el viento se llevó y Ben-Hur, con las que tienes para varias tandas de palomitas de microondas, las de Clint Eastwood, El Golpe, las del oeste, las de las bellísimas Audry Hepburn, Liz Taylor y Grace Kelly rodeadas de galanes como Gregory Peck o Bogart...



La mención especial de este post va para las buenas, esas con las que, antes de presionar el botón play, llamas a todos los que estén en casa para que no se la pierdan, porque sabes que va a ser un rato emocionante, porque será todo un ritual dar al pause para ir al servicio o comer algo, porque vais a decir unas tres o cuatro veces la típica frase de "No me extraña que se llevara tantos
Oscars
". Ahí están El Señor de los Anillos, Casablanca, Un tranvía llamado deseo, La Guerra de las Galaxias, Braveheart, La lista de Schindler, El color Púrpura, El padrino, La casa de los espíritus... y un sinfín de etcéteras que podéis completar vosotros porque, si no, puedo tirarme toda la tarde tecleando y no hacer otra cosa.
Yo encantada de escribir, pero, sinceramente, me están esperando el sofá, la manta, el bol de palomitas y el reproductor de dvd. Os dejo, disfrutad de vuestras pelis y no dejéis de contárnoslo para engordar la lista y pasar a refugio el otoño y el invierno.

martes, 9 de septiembre de 2008

"Patria o muerte"


Aprendimos a quererte desde la histórica altura donde el sol de tu bravura le puso un cerco a la muerte. Aquí se queda la clara,la entrañable transparencia, de tu querida presencia Comandante Che Guevara.

(Carlos Puebla. Hasta siempre, Comandante)




Hoy he visto la película Che, el argentino. La película de Steven Soderbergh, protagonizada por Venicio del Toro, me ha hecho pensar en la figura del personaje del Che, en su simbolismo y, sobre todo, en su importancia en la historia de Cuba y de toda Latinoamérica. Me cuesta hacer una crítica de la película, ya que no me considero una experta en el séptimo arte y, además, creo que la subjetividad respecto a lo que cada uno ve es muy respetable y variada. A mí particularmente me ha hecho, como decía, reflexionar acerca del personaje del Che y más aun, acerca de lo que pudo ser la persona. Me parece (y no sólo por lo que he visto en la película, sino también por lo que he leído y oído sobre él) que fue una persona firme en sus ideas e ideales (conceptos que, lejos de ser similares, difieren en muchos puntos) y que, a pesar de ser fiel colaborador de Fidel Castro en su Revolución, mantuvo en todo momento una independencia que le hace más admirable si cabe. En una secuencia de la película, su la guerrillera Adela, le comenta que él no tiene pinta de comunista, a lo que él contesta: ¿de qué tienen pinta los comunistas?, desmarcándose por completo de la ideología con la que le asocian. Durante todo el film, me pregunto por qué no se estudia en las escuelas la figura de este personaje y sí se estudia la de otros revolucionarios como Napoleón. Es más, de la Revolución Francesa todos los testimonios están recogido en archivos, cosa que no ocurre con la Revolución Cubana, de la que muchos protagonistas aún siguen vivos así como lo están muchos de los habitantes de la isla, de uno y otro bando, residentes o disidentes. La conclusión es la de siempre. Parece que hay cosas que interesa poner en los libros y venderlas como "historia" mientras que otras no son dignas de tal categoría. Pues me parece a mí que para categoría, la del Comandante Ernesto Guevara o Che, como quisieron llamarle los cubanos que tanto le quisieron, admiraron y que tanto tuvieron que agradecerle. Por último me gustaría recomendar la lectura de Diarios de motocicleta o la visualización de la película, protagonizada por Gael García Bernal, para tener dos visiones de la figura del Che, un antes y un después en su vida, en su concepto del mundo, en su Revolución, si se va a ver ésta de la que hablo hoy. Reciban un saludo de La guerrillera de la trenza pelirroja. Hasta la victoria siempre.

martes, 27 de mayo de 2008

Au cinéma

Sydney Pollack ha muerto. El actor y director estadounidense ha fallecido alos 73 años de edad víctima de una enfermedad que no entiende de talento, de sensibilidad, de arte. Dirigió éxitos cinematográficos como Tootsi, colaboró en la redacción y producción de otros tantos como El paciente inglés o Sentido y sensibilidad y se llevó un más que merecido Óscar al mejor director y mejor película con la brillante Memorias de África (vinculo a youtube para que veáis la primera secuencia de la película con la banda sonora, que es preciosa).

Una no puede evitar entristecerse con este tipo de noticias que te conmueven cuando te levantas de la cama y comienzas uno de esos días cotidianos de los que ya os hablé. Nos da pena que mueran genios, artistas, gente que hace cosas buenas pero lo cierto es que deberíamos sentir que lo positivo de ellos se queda con nosotros. Al menos aquellos que tienen la capacidad de dejar un legado se pueden morir con la sensación de no terminar de desaparecer nunca porque sus obras se quedan con nosotros.
Hoy, como ya hice la semana pasada con la literatura, quería hablar del cine . El cine, ese fiel compañero que nos ha acompañado desde niños. Recuerdo que ir al cine era un ritual. Había que ponerse guapos e ir andando al centro (cuando había cines en el centro de mi ciudad) y hacer cola para sacar la entrada. Pasar la frontera con las entradas en la mano esperando a que te las rompieran por la mitad y entonces empezar a respirar el olor a palomitas recién hechas y pedir que te compraran las más grandes y una coca-cola. Buscar la fila y el asiento con cuidado de no derramar ni uno solo de tus pomposos maíces y una vez sentado, relajarte y disfrutar. Reír, llorar, soñar, comentar, en ocasiones dormir. En la adolescencia el cine era el comienzo de las salidas con los amigos. La hora de llegada a casa, rimmel en los ojos, un asiento estratégicamente escogido...
Ahora la dieta no nos permite palomitas y coca-cola y los cines se alejan cada vez más de la ciudad pero, a pesar de todo, hay un ritual que envuelve nuestras cada vez más escasas citas con el séptimo arte. Rompen nuestras entradas por la mitad y buscamos la fila y el asiento y hoy, como ayer, como siempre, nos sentamos a disfrutar. A reír, a llorar, a soñar, a sentir.

Os pido que me habléis de una peli. De lo que queráis, por supuesto. Pero también de una peli que os emocione. De esas que se ven varias veces, de las que te sabes los diálogos, pero que cada vez que las ves, es como si fuera la primera. Será un placer leerlo.