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sábado, 14 de enero de 2012

1996-2012





Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada. (Ismael Serrano. Recuerdo. 1996)





Yo también tengo miedo del futuro. Cómo no tenerlo, si esta deuda absurda se ha cargado los sueños y las ilusiones de los jóvenes, provocando en ellos un prematuro envejecimiento, una inusitada amargura y una terrible sensación de desamparo y desconcierto. Cómo no temer al día de mañana, al porvenir. Cómo no sentarse hoy delante de una taza de té y hundir la mirada en su fondo rojo buscando algún poso que te asegure que todo va a salir bien, que las cosas, malditas sean, van a ir mejor. Agárrate de mi mano, es todo lo que te quiero pedir y es lo poco que te puedo ofrecer.


Yo también me siento cansada y más vieja. Y cada día tengo menos ganas de afrontar esa conversación que tengo pendiente contigo y con tanta gente porque cada segundo que corre en mi reloj es un día en el tuyo. Porque tu tiempo es más lento y menos complejo que el mío, porque tus agujas, con razón, se niegan a seguir mi ritmo suicida, un ritmo destructivo con el que no consigo sino acelerar algo que nunca lograré terminar.


Supongo que hubo tiempos en los que una suerte mejor me conoció.  Ahora tengo miedo al cambio de gobierno, a la subida de impuestos, a tributar un porcentaje similar al que tributa un señor o una señora con mucho más dinero que yo. A tener que oír y callar cuando dicen que soy de clase media y resulta que yo sigo sin saber muy bien quién soy, pero sé que me siento a medias en todo. Odio las etiquetas, los baremos, las injusticias, la pedantería y las mentiras. No soporto que me mientan en mi propia cara y bloquearme hasta el punto de no saber qué puedo hacer para solucionarlo, para hacerlo saber, para tapar las bocas que tantas veces intentaron hundirme y que ni lo han conseguido, ni lo conseguirán.


No me atrevo a decir nada, no estoy segura. Pero creo que algún día, camino del trabajo, entre los bostezos de otra noche de insomnio y las noticias asesinas que salen de tu tableta, te parecerá verme y los recuerdos de todo aquello que vivimos se agolparán en tu mente y te harán sentir otra vez joven y poderoso. Recordarás que fuimos jóvenes promesas y que, en realidad, ilusos de nosotros, no teníamos nada  más que las ganas de recorrer las calles en busca de una revolución que no tuvo lugar y la necesidad de encontrar un portal donde donde ampararnos del frío de la madrugada. Creerás reconocerme después de tanto tiempo, te armarás de valor y me dirás ¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí? ...


...pero yo ya no seré la misma.


Cuando Ismael Serrano publicó este tema, lo hizo en su disco La memoria de los peces en el año 1996.  El mundo no vivía una crisis, o quizá sí. Quizá el mundo no ha dejado nunca de vivir en una continua crisis. En 1996 Ismael Serrano tenía 22 años. Yo tenía 15 y La chica de la trenza pelirroja era un personaje de mi infancia sin mayores pretensiones que las de entretenerme. Ganaban las derechas y los corazones de los que ansiaban un mundo mejor se resentían. No sé si el mundo estaba en crisis aunque cada día estoy más convencida de que sí, de que siempre lo ha estado.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Suscribo

 Leedlo. Al hilo de algo que se me pasó a mí por la cabeza cuando vi el vídeo del traspaso de poderes del otro día. Dios, pensé, pero si esta mujer ha dado a luz hace apenas diez días. Madre mía, está echando por tierra lo que tanto costó conseguir en derechos para las mujeres y para la conciliación familiar en general. ¿No se da cuenta de que es un cargo público? ¿Y el padre?, pensé. Me consolaría que hubiera cogido la baja el padre pero no, corrige ella a Jáuregui, está con el permiso de quince días.

Clicad sobre la imagen para leer el artículo de elpais.com 


martes, 22 de noviembre de 2011

Reacciona

A veces me pregunto por qué el imperio le cercenó las alas a mi sueño. Por qué antes de nacer ya nos dieron por muertos. Ismael Serrano.

Reaccionar. Tan difícil en ocasiones. Por mucho que nos parezca que es fácil.

Reacciona, me digo a mí misma mientras veo pasar la vida, las reuniones, las personas, los sueños que todos  se llevan consigo, alejándolos por momentos de mí.

Reacciona, piensa, contesta. Sé que ahora más que nunca me hago falta a mí misma y no estoy conmigo, no me llamo por teléfono, no me mando un mensaje, no me pregunto qué tal, qué quieres, qué sientes, qué necesitas.

Reacciona. Los tiempos cambian y parece que nada podemos hacer. Los señores del dinero mandan, determinan lo que está mal y lo que está peor. Juegan con nosotros como con marionetas y mientras, este títere que solía escribir, se limita hoy a describir porque hasta su propia esencia se ahoga por momentos.

Reaccionemos. Salgamos a la calle. Esto no puede estar pasando. Sanidad, educación, dependencia. No son recortes de presupuesto, son recortes de la libertad, de los logros que tanto sudor costó conseguir, de aquellos derechos que nos hicieron sentir orgullosos e importantes. Esto no puede consentirse ni consolidarse. Esto no puede no tener consecuencias. No debe. Somos muchos. Muchos más que ellos. Mucho más poderosos, mucho más grandes, más fuertes, más resistentes y, sobre todo, tenemos mucho más corazón y amamos mucho más a esta mierda de mundo en el que vivimos de lo que ellos se imaginan.

 Deja que tu alma cansada tome ese sorbito de aire extra que reanime tu espíritu de lucha y reacciona porque ya no basta con indignarse.


martes, 27 de septiembre de 2011

Escribir


Escribir es desahogarse, es expresar, es sentir…Es muy difícil ordenar las ideas, filtrar y depurar los sentimientos y contar sólo lo que verdaderamente tiene sentido porque encontrarle sentido a toda la amalgama de detalles que cada día se presentan ante mí, a todas las noticias que cuentan los medios y a lo que me transmiten todas las personas que me hacen pensar o sentir, es complicado. Pero no es imposible y es, sin duda, muy satisfactorio.

El mundo parece haberse vuelto loco de repente y los poderes que nos dominan, especialmente los mercados, pretenden hacernos creer que nuestros derechos son dádivas que los estados le otorgan al pueblo cuando, en realidad, no son más que logros conseguidos por el propio pueblo. No nos confundamos, señoras y señores, no nos dejemos engañar. Si algo malo le puede suceder a un pueblo, a una sociedad es, precisamente, dejarse engañar. Dejarse engañar es como dejarse robar o maltratar. Es ser consciente del daño que se nos infringe y no hacer nada por evitarlo.

El mundo, que no es más que el lugar donde habitamos, está lleno de injusticias de las que somos, por quererlas ignorar, cómplices. Un niño palestino vuela una cometa que simboliza la libertad y la superación. La cometa, de fabricación casera,  representa un vuelo que tal vez nunca se produzca, el salto de un muro que tal vez nunca se derribe. No somos terroristas, dicen los niños de Gaza, hartos ya en su tierna infancia de que sentir que ésa es la imagen que se proyecta de su pueblo. Disgustados por no poder hacer nada por evitarlo, salvo esperar a que alguien que llegue de fuera y quiera escucharlos. Y aun así, ahí están las ganas de hacer justicia. Ahí está la incansable lucha de un pueblo oprimido y arruinado. Ahí reside la única fe en la que yo creo, que es la de luchar por la dignidad y por la libertad.

Un beso, solamente un beso, separa la boca de África de los labios de Europa. Liman Boicha. Poco más cabe decir tras leer este verso. En el Sahara Occidental hay poesía y sueños y cantos y sonrisas. También hay resentimiento y rencor, cómo no. Pero hay poesía y de su mano la solución, que demuestra que no es tan difícil. Que no es imposible juntar unos labios con otros en la más global de las demostraciones de afecto.
El mundo se ha vuelto loco. Alessio Rastani, agente de bolsa, afirma que sueña con otra recesión, pues las recesiones hacen que él y gente como él se enriquezcan.

Contra la poesía, la avaricia. Contra la libertad de los pueblos, la opresión de quien los domina. Esta claro quién gana ahora la batalla. ¿Permitiremos que siga siendo así? ¿No es la ciudadanía europea acaso un grupo de niños lanzando cometas que vuelan en busca de justicia y libertad? ¿No es cierto que no sólo no hemos solucionado históricas problemáticas sino que creamos cada día nuevas contiendas?

Escribir es desahogarse, es expresar, es sentir…Nadie dijo que escribiendo se pudiesen solucionar las cosas, pero se intenta.






domingo, 18 de septiembre de 2011

Es indignante

Domingo, 8 y media de la tarde, tarde-noche más bien, que estamos ya muy cerquita del otoño. He comido fuera de casa y he estado tomando el café y dando un paseo y ahora compagino esta nueva entrada con echarle un ojo al partido de basquet. Pues aunque cueste creerlo, no puedo dejar de pensar en mañana. ¿Qué grupos me tocan? ¿Y pasado? ¿A ver qué hago? No lo puedo evitar. Sé que hoy no me voy a dormir hasta que no tenga bien planificadas mis clases de mañana. Este cuento ya se lo conté a los de 1º el curso pasado cuando estaban en Infantil de 5 y a lo mejor les apetece escucharlo otra vez o tal vez no, pero lo que está claro es que voy a necesitar preparar una actividad complementaria porque son más mayores y el cuento es poca cosa. Y los de 2º, estuvimos haciendo juegos de romper el hielo la semana pasada, así que hay que meterse ya en harina con ellos. Encima en ese grupo está D, que no admite las actividades que generan mucho ruido y P, que ha repetido y está muy incómodo con su nuevo grupo siendo más mayor y sin saber aún ni escribir su nombre. No le puedo poner la misma ficha que al resto, lo que me recuerda que tengo que adaptarle los trabajos que impliquen lectoescritura de todo el curso. 


 Y si le da por venir a la inspectora, ni te cuento. Tengo lista la programación anual pero no he perfilado aún bien el tema de la evaluación y no he terminado las fichas individuales de cada uno de los más de doscientos alumnos a los que doy clase, sin mencionar que en mi cabeza tengo claras las adaptaciones curriculares a todos los alumnos que tengo con necesidades especiales, pero no las tengo plasmadas en el papel y debo tenerlo. Vamos, que esta semana meteré horas hasta que tenga todo esto listo porque así no se puede funcionar. Y en cuanto me libre de los documentos, empezaré a mirar juegos para las tardes con Infantil, que es una locura no tener por lo menos dos o tres juegos planificados en cada sesión para ir cambiando.

Por la noche, me iré a la cama con todo esto y más (que no es cuestión de agobiar a nadie y por eso no lo cuento todo) y con mi nueva adquisición: una férula de descarga porque me limo-literalmente- los dientes de la tensión que arrastro. No me quejo. Me encanta mi trabajo. Lo adoro y no lo cambiaría por ningún otro. Me hace feliz, lo he manifestado en muchas ocasiones. Es tan maravillosa la recompensa que el esfuerzo realizado me parece, después de todo, una minucia. 

Mañana comienzo a las nueve y cuarto mi primera clase. Un horario bueno, muy bueno ciertamente. A menos cuarto ya estaré en el colegio porque se me ocurrirán muchas cosas de aquí a que me acueste y la mitad de ellas implican que busque cartulinas, que corte papel continuo, que me pelee con dos ordenadores, un pendrive y un proyector y que sude la gota gorda cuando oiga a los críos entrar en el edifico y la fotocopiadora se atasque y me dé error en el depósito número 3. Los críos se van a la una menos cuarto. Benditos sean cuando les veo montar en el autobús. Un pis rápido, que en toda la mañana me ha dado tiempo y ahora sí que sí, me voy a sentar y voy a mirar el correo. Error. La jefa de estudios convoca una reunión de urgencia porque hay que elaborar un documento muy importante que no tenemos hecho. ¿Pero cómo que no? Pregunto. ¡Si ya lo hicimos el año pasado!  Y resulta que, sacándome de mi error, me comunican que el año pasado, elaboramos el PCC y este año toca el PEC y el PC y el PAD que todos los años se revisa, claro. Son las dos y media cuando me voy a casa. Un horario bueno, muy bueno ciertamente, ya que, hasta octubre no tengo que volver por la tarde. En casa ya lo saben, lo tienen asumido. Nunca se sabe cuándo voy a regresar. Nunca se sabe a qué hora me iré al día siguiente. Nunca se sabe en qué demonios ando pensando porque quien me conoce sabe que no soy despistada pero lo parezco. Y lo parezco porque estoy todo el día pensando en cómo mejorar mis clases, en qué idea sería buena para este grupo o el otro, en qué le voy a decir a los padres en la reunión, al representante de la editorial, al que organiza la actividad de teatro (que aún no le he dado una respuesta).

Hablando de despiste, se me había olvidado por completo que mañana es el último día de plazo para inscribirme en un curso de formación que me interesa hacer (al finalizar mi horario de trabajo, por supuesto) y que tengo que rellenar la documentación del grupo de trabajo al que pertenezco y cuyo objetivo es generar materiales curriculares de Inglés (mi especialidad) que faciliten una labor que ya de por sí es dura porque luchamos contra natura y hay que hacerlo muy fácil y muy lúdico y muy dinámico y muy visual para que, entre otras cosas, los más pequeños no lloren.

Yo paro ahora de escribir pero esta maquinaria compleja que es la educación no para nunca. Y no duele que se metan con las vacaciones, con el horario, con los puentes y todas esas cosas. Duele que se esté gastando dinero público en el ejército, en la monarquía, en cochazos, en dietas, en escoltas, en trenes de alta velocidad y se recorte en educación pública y gratuita. Que se le quiten medios humanos y materiales a la educación inclusiva y no  a la exclusiva, a la educación integradora y no  a la discriminadora, a la educación para todos y no  a la que sólo llega a unos pocos. Duele, es indignante y no lo vamos a permitir.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El mundo no es un lugar mejor

Hoy es 11 de septiembre de 2011. Se conmemora el décimo aniversario de los atentados de Nueva York y todo el mundo echa la vista atrás. Hay quién lanza la pregunta "¿Qué hacías tú ese día?" "¿Dónde te sorprendió la impactante noticia?" Lo hacen los periódicos, que se lo han preguntado a personalidades de diversas índoles; lo hacen desde las redes sociales algunos amigos. Lo cierto es que no es difícil olvidar aquella tarde (en España eran en torno a las 3 de la tarde cuando tuvieron lugar los atentados) ni lo que estábamos haciendo. No olvidaré estar estudiando para exámenes de septiembre en la biblioteca de mi facultad, ver pasar un avión por la bóveda de cristal que cubre el edificio y que mis vellos se erizaran. No olvidaré a mi padre diciendo que era el comienzo de la Tercera Guerra Mundial...No le faltaba razón.

Un 11 de septiembre, también, de  1973, moría Salvador Allende en el Palacio de la Moneda. Se suicidó al ser atacado por los militares sublevados al mando de Pinochet, quien se hizo tras el golpe de estado con el poder de Chile y gobernó en régimen dictatorial durante 17 años.


Nadie me ha preguntado todavía qué estaba haciendo yo cuando Estados Unidos comenzó a bombardear Bagdad la madrugada del 20 de marzo de 2003. Pero yo se lo voy a responder: estaba viendo una serie de televisión con mi hermano, en nuestra casa. Interrumpieron la emisión para dar las imágenes del bombardeo. De nuevo el vello erizado, las lágrimas en mis ojos y, además, un sentimiento horrible de impotencia y de injusticia mientras decía  Así no. Así no se solucionan las cosas. Y no se solucionaron.

Hoy es 11 de septiembre de 2011. Hoy el mundo no es un lugar mejor. No estamos a salvo, no tenemos menos miedo. Al contrario. Hoy existe un odio al islamismo -basado en absurdos prejuicios y datos históricos muy poco objetivos- que no existía antes. Hoy somos, por lo tanto, un poco menos tolerantes. Hoy, que han pasado diez años, hay muchos más muertos a manos de USA y sus aliados que a manos de Bin Laden y los suyos. Hoy somos, por lo tanto, más sanguinarios. Y lo peor: hoy somos más desconfiados, más pobres en ideas (no sólo en dinero) y estamos mucho más divididos que antes. Y eso sí que me pone los pelos de punta.




Mientras escribía este post, he visto en el telediario a un niño estadounidense que le habla a su padre, fallecido en el atentado contra las Torres Gemelas y al que no llegó a conocer, pues nació en octubre de ese mismo año. Un niño de diez años, vestido con traje y corbata, que lanza un discurso memorizado diciéndole a su padre que su madre está haciendo un gran trabajo y que esté tranquilo, que él es muy feliz. Para mí ha sido todo un ejemplo de esa falsa moral estadounidense que en estos diez años no ha hecho más que engordar y engordar. Y es un ejemplo de la hipocresía de los medios y de la sociedad en sí misma, que no ha puesto delante de las cámaras para difundirlo por todo el mundo a ningún niño haitiano, sin padre ni madre y sin mucha esperanza de sobrevivir, ni tampoco a un niño palestino, que denuncie el aislamiento y las carencias a las que se ve sometido. Pero es lo que hay.

sábado, 21 de mayo de 2011

Orgullo

Hoy me siento orgullosa. Me siento emocionada de ser joven, de ser demócrata, de ser pacífica, de gustarme e interesarme la política y la actualidad. Hoy me siento respaldada por mucha gente, acompañada en mis ideas, en mis anhelos, en mis inquietudes.

Hoy siento que las certezas comienzan a abrirse paso entre las incertidumbres. Hoy, por fin, sé que no estamos solos, que los sueños pueden cumplirse y que no debemos quedarnos inmóviles al borde del camino.

Hoy echo la vista atrás y pienso quién soy, de dónde vengo. Soy una persona muy afortunada. Tengo trabajo, tengo independencia, tengo libertad y disfruto al máximo de las cosas buenas que la vida me ofrece. Pero me ronda una preocupación: me he criado al amparo de un estado de bienestar que a mis antecesores les costó sangre, sudor y lágrimas conseguir para mí. Y hay algo que me hace sentir aún más afortunada: que mis antecesores se han ocupado de hacerme entender que las cosas no caen del cielo, que el progreso no se consigue sin luchar por él, que cambiar las cosas no es fácil y que cruzarse de brazos ante las situaciones de abuso y opresión es, de alguna manera, ser cómplice de ellas.

Las revoluciones de los países árabes, las huelgas en Francia, las manifestaciones en Inglaterra, en Grecia, en Islandia... me han hecho entender que el mundo no se quedará quieto ante tantos abusos de poder, sea cual sea su naturaleza. Y hoy, que mi ciudad se revela de forma pacífica. Hoy que en mi ciudad se abre un micrófono para dárselo al pueblo y que el pueblo hable y se exprese. Hoy que en mi ciudad la plaza se llena de gente charlando, debatiendo, redactando ideas. Hoy, la esperanza de que las cosas pueden cambiar se hace, por fin, real. Tal vez no sea ésta una democracia real, por muchas razones que se han esgrimido estos días en este y otros foros, pero sí es real la autenticidad de este movimiento, la vocación de llegar con él más allá de este proceso electoral, la necesidad de hacer de ésta nuestra propia revolución. La revolución de una generación que se ha cansado de aguantar despidos, hipotecas, precariedad laboral...Una generación que se ha cansado de que la etiqueten de superficial e inmovilista. Una generación que hoy está en la calle y que no va a permitir que le cercenen la alas ni va a dejar de soñar con un futuro mejor para ti, para mí, para todos nosotros.

Gracias, desde aquí, para todos los que iniciaron este movimiento, para los que lo mantienen vivo y le dan sentido a esta indignación. Gracias a los que participan, a los que opinan, a los que escuchan. Gracias por hacer que pensar valga, de una vez, la pena.


jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril

A través de facebook ya hemos hecho una pequeña mención especial al día de hoy. Hoy hace 80 años que se proclamó la Segunda República en España. Nuestra mención no es nostálgica ni anacrónica. Contrariamente, nuestra mención trae consigo la esperanza de que todas las cosas pueden y deben mejorar.

El aniversario de la República me hace pensar en muchas cosas que hemos de plantearnos tanto en España como en el llamado mundo occidental en general. Los errores del pasado no deben ser cometidos de nuevo y para ello necesitamos conocer nuestra historia y aprender de las atrocidades que se han cometido, de los golpes de estado, de las dictaduras, de las guerras. Por eso, y no por nostalgia, se reseñan estas fechas y se reclama echar la vista atrás un momento y reflexionar. Reflexionar, por ejemplo, acerca de lo que en aquellos tiempos republicanos se logró y aún hoy no se ha logrado restablecer. Aprender, si aún no se ha tenido oportunidad, acerca de un periodo histórico que hizo florecer a España como nunca más ha florecido. Analizar con objetividad que el régimen republicano no excluye a ninguna ideología y que todas ellas gobiernan democráticamente a su amparo. Analizar, aprender y reflexionar son verbos que indican precisamente evolucionar, lejos de anclarse en el pasado y dedicarse a echarlo de menos.

En el futuro será necesario recordar esta crisis que nos hicieron creer que era financiera y que ha resultado ser una crisis existencial para muchas familias de gente humilde y trabajadora. En el futuro, convendrá que recordemos y que esclarezcamos sus causas para prevenir que esto nos vuelva a ocurrir. Será conveniente aprender del error que supuso y aún sigue suponiendo ceder al chantaje de los mercados y jugar desde la tribuna con los sueños y las esperanzas de muchos jóvenes. En un futuro no muy lejano, será indispensable plantearse una revolución que no permita a los políticos manipularnos sin escrúpulos ni dirigir nuestras vidas sin sentido de la justicia y del deber. En un futuro más bien inmediato habremos de recuperar la conciencia de clase, la conciencia obrera, el sindicalismo auténtico que tanta falta nos hace.

Y como sucede que a veces esas cosas que uno no espera, ocurren. Como seguimos creyendo en la magia, en que los sueños se pueden cumplir, en que una persona joven y cargada de ilusiones debe saber a donde dirigir su vida y como creemos que querer es poder...

¡Hoy revolución!

lunes, 21 de marzo de 2011

Geografía



Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas en los mapas con nombres de hombres poderosos (El paciente inglés. Anthony Minghella, 1996)


 Los países auténticos los formamos nosotros. Los trazamos con la yema de nuestros dedos en los cuerpos que se dejan acariciar. 

Las fronteras son las líneas imaginarias que separan nuestro mundo del de la persona que deseamos. El insolidario muro que impide que nuestros besos se posen en esos labios y que luchamos por derribar cada día.


La geografía es la ciencia que descubre cada día un nuevo rincón de ese cuerpo  que amamos, que determina las coordenadas exactas donde debemos dejarnos caer, que señala el punto exacto en que confluyen nuestras pieles al abrazarnos.

Los hombres poderosos son los que deciden por nosotros aquello que nos ha de ocurrir. Los que hacen estallar guerras, los que dominan las ideas, los que someten a los pueblos. Los que no se han dado cuenta todavía de que el poder lo tenemos tú y yo haciendo del amor la única batalla posible.


viernes, 4 de febrero de 2011

Más que mil palabras

Así andan las cosas en España


Vergara
 

... mientras el mundo se levanta

Web de radiotelevisión española














ideal.es (fuente AP)

jueves, 13 de enero de 2011

Cara de tontos

Definitivamente, nos han visto cara de tontos. Han tenido que ver que somos muy pánfilos para tratarnos como nos tratan y para que nosotros nos estemos dejando tratar así.

Mi fiel colaborador y documentalista, Marcos, me envía este interesante artículo acerca del retraso en la edad de jubilación y hace no mucho, me envió este chiste gráfico bastante aclaratorio y que trata el mismo tema.


Por otro lado, regresando hoy a casa, me percato de que el PP de Cantabria ha decidido que año nuevo, campaña nueva y adelantándose a las fechas establecidas y, por supuesto, a las fechas legales, empapela los carteles publicitarios con su candidato, imagino, a las elecciones de mayo. Pero no es eso lo que más me asusta, lo que me hace temblar es el eslogan: Por una autonomía más austera y transparente
 ¡Joder! ¿Pero no se supone que representan la alternativa al actual gobierno (para quien no lo sepa, en Cantabria gobiernan en coalición el Partido Regionalista de Cantabria y el PSOE)? Llego a casa dándole vueltas al asunto y acabo como he comenzado, concluyendo que somos tontos, o nos lo hacemos, o algo así, porque está cantado que el votante español que acuda a las urnas en las venideras convocatorias de elecciones, va a dejar de votar a los gobiernos vigentes y eso lo tengo asumido, lo comprendo y lo comparto. Pero es que se van a poner a votar a un partido que, lejos de ofrecer alternativas, ofrece más de lo mismo o peor. Y no hay más, o sí lo hay, pero con la puñetera ley electoral, aunque Izquierda Unida obtenga más votos que los partidos nacionalistas o autonómicos, se lleva menos escaños...¿Qué está pasando? ¿Acaso nos conformamos con creer que venga quien venga y esté quien esté, con llenarnos las arcas nos va a hacer vivir mejor? ¿Acaso las políticas sociales se han de acabar por completo? ¿Nos hemos olvidado ya de lo orgullosos que estábamos de ser un país vanguardista en la adquisición de derechos? ¿Nos hemos olvidado de que la creación de empleo público es necesaria para dar salida al desempleo? ¿Hemos olvidado que las ayudas sociales a las empresas privadas son necesarias para la contratación de empleados?

Pero claro, somos como somos, y no le pedimos cuentas ni a los gobiernos ni a la oposición. No le plantamos cara a una clase política que apesta y no me estoy refiriendo sólo a la española... Cada día estoy más convencida de que tenemos lo que merecemos, ni más, ni menos.

martes, 9 de noviembre de 2010

Entre Papa y Papa, un crack: Jordi Evolé


Estos días están siendo muy tumultuosos y revueltos en cuanto a actualidad. La visita del Papa Benedicto XVI ha dado que hablar y dará que hablar en las tertulias radiofónicas y televisivas, así como en la prensa. Sus declaraciones acerca de lo que él denominó laicismo agresivo que se vive en España y su comparación con el ambiente que se respiraba en los años 30 en este país, son discutibles y polémicas a la par que reveladoras de que la Iglesia nunca habla por hablar y sabe muy bien lo que dice, cuándo lo dice y qué pretende conseguir diciéndolo. No seré yo quien entre a valorarlas porque me imagino que ya todos los que pasen por aquí habrán tenido tiempo para ello. Lo que sí me gustaría reseñar es que sigue siendo, en mi humilde opinión, una terrible falta de respeto, de consideración y de libertad permitir, en un país aconfesional, que el máximo representante de un movimiento religioso se pasee en loor de multitudes (que no fueron tal cosa, finalmente) a cuenta del dinero de los contribuyentes camuflándolo de visita de estado (por eso que denominan Estado Vaticano, supongo) para no sacarle los colores a los alcaldes de las ciudades organizadoras (que además aluden que la repercusión mediática del evento publicita sus ciudades) ni a los miembros del Estado y del Gobierno que le fueron a recibir.

Así que cuando se te quiere empezar a pasar la resaca de la visita papal (y la del sábado por la noche, por qué no decirlo) te tumbas en el sofá, enciendes la caja tonta y te dices a ti misma: Vamos a ver que anda haciendo el Follonero (Jordi Evolé) esta semana en sus programa Salvados. La cosa tenía buena pinta en los anuncios, pero si no es así finalmente, me relajo y me voy quedando dormida para madrugar con dignidad el lunes.
Pones La Sexta y te dispones a visualizar el programa. Cuando te quieres dar cuenta, tus ojos, como platos, se han pegado al televisor, tu rictus (y el del que tienes al lado) es serio, reflexivo; a ratos sientes asombro por escuchar un dato o una opinión que desconocías, a ratos asientes con empatía. No te despegas de la cadena ni en la publicidad ¿De cuántos segundos es?, preguntas para ver si te da tiempo a ir al baño. Termina el programa y deseas que a ese hombre le concedan el premio Ondas, o el Pulitzer por lo que acabas de presenciar. Tú ya confiabas en él y le seguías habitualmente. Le conocías de su época con Buenafuente y en solitario no te había defraudado porque el programa es entretenido, mordaz e inteligente...Pero el del domingo, señoras y señores, fue un programa determinante y de máxima actualidad sobre la situación de Euskadi, en Euskadi. Políticos hablando con franqueza, con confianza; personas de la calle a las que nunca nadie entrevistó dando su opinión y su visión de las cosas. Un periodista que se gana la confianza de todos ellos posiblemente porque es de todo, menos tendencioso. En fin, una gozada que recomiendo ver muy encarecidamente a quien no lo hizo. En el enlace puesto anteriormente, se pueden ver vídeos del programa e imagino que la web de La Sexta haya publicado el vídeo íntegro del mismo. Altamente recomendable, insisto.


Me despido por una temporadita porque no voy a tener mucho tiempo ni medios en los próximos días para publicar ni para seguir a los blogs amigos. Leeré vuestros comentarios gustosamente e intentaré regresar lo antes posible. Mil disculpas.

sábado, 2 de octubre de 2010

Tras de ti, no hay vuelta atrás

Miguel Jorge, ministro brasileño de Desarrollo:

"Tras Lula no hay vuelta atrás en Brasil"

RAFA PANADERO 01-10-2010

Su relación con el presidente de Brasil, viene de hace más de 40 años, cuando uno trabajaba como vicepresidente de Recursos Humanos en Volkswagen y el otro ya despuntaba como sindicalista. "Luchamos mucho uno contra otro en aquellos tiempos, pero nos aproximamos mucho y al final quedamos como amigos. Lula es una animal de mediación", recuerda en Madrid a pocos días de la cita electoral que supondrá el adiós del actual presidente. Tan amigos quedaron que en 2007, en un momento clave para la economía brasileña, su antiguo oponente le nombró ministro de Desarrollo, Industria y Comercio.


Éste es un extracto obtenido de la web de la Cadena Ser procede de la entrevista que el jefe internacional de la cadena, Rafa Panadero, tuvo con Miguel Jorge, ministro de Desarrollo de Brasil. Escuché cortes de la entrevista ayer camino del trabajo y me impactaron varias cosas. En primer lugar la paradoja de que los que antes fueron enemigos, ahora formen parte del mismo gobierno y, lo que es más importante, formen parte del mismo proyecto. Un gobierno, a mi entender, tiene que tener un proyecto común, unos objetivos claros a los que dirigir toda su capacidad. Lula, a estas alturas nadie pone en duda ya que ha sido un gran presidente para Brasil y para Iberoamérica, empezó su militancia desde el comité de empresa de la multinacional para la que trabajaba. Me admira la gente como él, que lejos de creer que tenía mucho que perder, creyó que valía la pena luchar por sus condiciones laborales. Y fíjense si valió la pena. Hoy es un prestigioso político, cuyas ideas, cuyas, reformas, cuyos proyectos han elevado a Brasil a la categoría de país con una economía emergente y muy a tener en cuenta.

Su gobierno está formado en parte por Miguel Jorge, que era en aquella multinacional el vicepresiddente de recursos humanos y con el que tuvo muchas luchas. Ahora son colegas y comparten objetivos. ¿Por qué? Me inclino a opinar que haberse conocido tan bien en el pasado les llevó a ambos a medir bien las capacidades y los límites del otro y lejos de generarse una enemistad, el conocimiento mutuo propició una relación de confianza en el trabajo y los esfuerzos del que era su oponente.

Antes de asumir su puesto como ministro, Miguel Jorge trabajó también para el Banco Santander. De aquellos años, cuando Lula "daba miedo" en los mercados, viene otro importante recuerdo: "Hoy hablamos de los éxitos de Brasil, pero en 2002, había temor a Lula. Emilio Botín fue el primero que tras reunirse con él, dijo que no había nada que temer, que sería un gran presidente. Lula aún lo reconoce como un importante paso para él". Botín llevaba razón. (Extracto de la misma entrevista)

Cuando escuché este extracto recordé el miedo que suscitaba la llegada de Lula al poder, sobre todo por parte de los sectores más conservadores desde el punto de vista político y más liberales desde el punto de vista económico. Y me impactó saber que Botín se erigió como defensor suyo. No en vano, es bien sabido que los ingresos del banquero siguen aumentando en plena crisis financiera. Algo sabia (y sabe) del tema este paisano.


La vida real tiene muchas similitudes con esa política que se nos antoja muchas veces tan ajena a nuestros intereses más inmediatos. Seguramente se les pasó por la cabeza aquella persona con la que tantas luchas tuvieron y que hoy en día ocupa un lugar de máxima confianza en sus vidas y no se detuvieron a pensar cómo pudo suceder. La esencia de las relaciones más cercanas está, en gran medida, en las luchas que tenemos con ellos. En el debate que se genera entre nosotros y ellos , entre sus puntos de vista y los nuestros, en la aportación de sus experiencias, que creíamos tan similares a las nuestras y que en el fondo no lo son para nada.

En la vida real, que es la que vivimos cada día y la que nos mueve y nos afecta, convivimos también con personas especiales en las que creemos ver, después de mucho tiempo, una estrella, un halo diferente que las envuelve, una esperanza de cambio, de renovación, una valentía y una sensibilidad especiales. Es bueno que apostemos por ellas porque nunca se sabe, pero, tal vez , ese apoyo les ayude, en contra de todo pronóstico, a cambiar el mundo.

Volveremos (para los que no la escucháis, podéis leerla)


miércoles, 26 de mayo de 2010

De velos y velas


Rinto Exandi

El debate está servido. hace ya tiempo que lo está en muchos países de Europa, pero es hoy en día cuando multiculturalismo está llamando a las puertas de España y de los españoles y supongo que lo haga con mucho miedo.

Sí, creo que conceptos como mestizaje, interculturalidad o multiculturalidad llaman a nuestras puertas con miedo a la respuesta que puedan encontrar tras ellas. España es todavía un país con muchos complejos históricos, con mucha cobardía, con poca memoria y con una fuerte vinculación al cristianismo y a la fe católica que le conducen a creer que es esta religión la única con derecho a ser impartida y compartida por los habitantes de este territorio y, lo que es peor, que les lleva a creer que es una religión más democrática y justa que las demás.

Yo no voy a entrar a valorar si es adecuado que una niña lleve un pañuelo en la cabeza para acudir al instituto. Ella alude que es estético y de ser así, pienso que es tan estético como llevar una gorra o un sombrero y esto suele estar prohibido en los centros educativos a la luz de los Reglamentos de Régimen Interno que regulan las normas en cuanto a la vestimenta, entre otras. No obstante, muchas alumnas acuden a clase con pañuelos que cubren su cabello, que lo recogen o que lo adornan sin levantar polémica alguna. Sin embargo, si las razones de portar tal complemento fueran religiosas y por esa razón el centro prohibiera llevarlo, tendría entonces, por coherencia, que prohibir mostrar cualquier otro símbolo religioso que podría consistir en una simple medalla de crucifijo o virgen que, con regularidad exhiben los alumnos católicos españoles. Por no hablar del famoso rosario (símbolo católico) que ha puesto de moda Cristiano Ronaldo (jugador del Real Madrid) y que ahora llevan muchos chavales en los colegios. Recuerdo que la confesión mayoritariamente seguida en España es la católica, pero que España es un país aconfesional que permite la coexistencia y la tolerancia a todas las religiones que sus ciudadanos profesen.

el problema más grave al que nos enfrentamos con polémicas como ésta es que con ella, aparte de generarse debates (cosa que, en principio no me preocupa), aflora uno de los sentimientos más rancios y vergonzosos de nuestra querida España: el miedo a que ser invadidos por los islámicos. He escuchado decir a personas que considero cultas y preparadas desde el punto de vista intelectual, que tienen miedo de que sus hijas se junten o se acaben casando con un "moro". He escuchado vaticinar que en pocos años todos tendremos que celebrar el Ramadán.

Y yo que soy de las que respeta la fe del que la tiene, de las que valora profundamente la coherencia del que sigue los preceptos y sacramentos de su religión, siempre y cuando éstos no impliquen forma alguna humillación o vayan contra los derechos fundamentales de las personas, me planteo muchas cosas, demasiadas tal vez, pero fundamentalmente me pregunto por qué es y ha sido el catolicismo una religión intocable y por qué se cargan las tintas contra otras religiones y personas que las practican.

La Iglesia Católica no se ha caracterizado precisamente por su buen hacer y su sentido de la justicia que digamos. Véase, si no, el caso de la Santa Inquisición o de las cruzadas. Pero claro, eso pasó hace mucho tiempo y lo que nos preocupa ahora es que el hijoputa (que lo es) de Bin Laden se haya cargado a tres mil americanos y que haya iniciado una Guerra Santa contra "nosotros". Nos da miedo esto y no nos inmutan todas las " zonas cero" del planeta: Palestina, el Sahara Occidental, Iraq y muchos otros lugares donde en nombre de dios se asesina, se extorsiona, se mutila, se invade... La Iglesia Católica es ésa que predica la castidad y el amor a los niños mientras abusa de ellos en sus escuelas, ésa que hace voto de pobreza y posee las mayores riquezas del mundo, ésa que hace creer a sus súbditos que utilizar el preservativo aumenta las probabilidades de contagiarse por VIH, ésa que dice ocuparse de lo espiritual y resulta que sale con pancartas y campañas para manifestarse sobre asuntos políticos.

Me quedaría más ancha que larga concluyendo que las religiones tienen la culpa de la mayor parte de los problemas del mundo, pero prefiero dar un punto de optimismo a todo esto y desear que de la misma manera que la Inquisición desapareció y que hoy en día no imaginamos ni por asomo su regreso, llegará el día en el que las religiones con facciones radicales caigan por su propio peso. Y tal vez no esperemos tanto los que esperamos que llegue el día en que se imponga la razón a la fe, la convivencia al sectarismo y la libertad al dogma.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pasan los días

Adres- La revolución de los claveles


Vivíamos el cándido espejismo.
Ingenuos, devorábamos sumisos
ilusiones
creadas para nuestras inventadas
y justas necesidades.


Ismael Serrano Espejismo.

Los días pasan y tropiezo con historias que me atraen, con noticias que me gustaría comentar, con injusticias de las que quisiera hablar. Escucho canciones que me reconcilian con un mundo que no me gusta y observo a parejas que se besan, anunciando que la primavera está aquí aunque el tiempo se resista a confirmar el dato. Viajo mucho menos de lo que deseo y en mi viaje siempre encuentro una razón para escribir, una persona a quien felicitar, un lugar nuevo lleno de flores que nunca antes olí. Cuando viajo me encuentro con rincones de mi memoria que creí que el tiempo había devorado ya y que, sin embargo, permanecen latentes esperando una melodía que los despierte de su letargo y los haga resurgir.

Pasan los días y las noticias económicas se revuelven como tornados. Sabíamos que estábamos en crisis y que tarde o temprano llegaría en forma de huracán el aleteo de una mariposa que se posó sobre un ladrillo o sobre un crédito de fácil concesión. En definitiva, una mariposa que aleteó sin miedo y sin precaución apoyada en un falso paraíso. Pero no hubo entonces quien advirtiera ni pusiera remedios preventivos. Tal vez sí hubo quien, como Casandra, anunció la debacle sin ser creído. Quizá la previsión hubiera dado paso a la toma de decisiones sosegada, paulatina, progresiva y mucho más justa.

Pasan los días y veo que nuestro ejército sigue en Afganistán. Quiero creer que cumpliendo una misión de paz, pero no puedo evitar pensar en el gasto que conlleva que esos soldados estén allí destinados. Quiero creer que las armas que portan y los tanques que conducen no cuestan un dinero que pudiera ayudar a afrontar la mala situación económica. Quiero pero no puedo.

Pasan los días y me repatea que el Estado financie a la Iglesia Católica. Y como siempre, me reafirmo en que la religión, sea la que sea, debería ser cosa íntima, de la casa y de la parroquia y no del contribuyente. El que la quiera ahí, que la pague. Pero no, la pagamos todos y pagamos también a los centros educativos concertados. Eso sí, la bajada del sueldo es para los que trabajamos en el sector público que, como siempre, pagamos los platos rotos de una crisis que no provocamos. Para colmo, se mantiene el fondo de ayuda a la banca que, me parece a mí, tiene algo de responsabilidad en todo este lío.

Pasan los días, el paro es una verdadera tragedia y las pensiones son tan ridículas que no se deberían tocar más que para subirlas. Un 20% de paro y es para tirarse de los pelos pensar que no es normal que en España baje de un 10 o un 12%.
Llevábamos años dando prestaciones y ayudas a colectivos sin analizar su renta y así nos luce el pelo. Que no es lo mismo una madre pudiente que una currante y ambas recibían en concepto de ayudas a la maternidad la misma cantidad de dinero. Y ahora con protestar lo arreglamos todo, que dinero llama a dinero y donde hay avaricia, aunque no sea necesario, todo es bien recibido, por lo que se ve.

Pasan los días y nos parece que la gente protesta solo cuando las cosas le afectan de manera individual y quizá seamos así y por eso hoy estoy escribiendo. Pero quiero pensar que no. Que nuestras preocupaciones van más allá de lo propio y proyectan el drama de otras personas. De los vecinos, de los amigos, de los colectivos más afectados. De los inmigrantes que tan bien recibidos fueron antes, de los jóvenes con brillante formación que pierden sus horas en la cola del desahucio o de aquellos que ven escapar su sueño por la ventana de una oficina en la que se sienten presos y amenazados por un montón de currículos como el suyo.

Quiero pensar que estos días pasarán para dejar llegar a otros días mejores. Quiero pensar que hay mucha gente que piensa como yo y como tú y no se limita a esperar que el mundo lo cambien otros. Quiero pensar y pienso que saben, como tú y yo sabemos, que el cambio comienza en uno mismo, en su optimismo, en su esperanza y en las pequeñas revoluciones que unidos somos capaces de organizar.


Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.


Ismael Serrano Sucede que a veces.

miércoles, 14 de abril de 2010

La República

Haz clic en la las imágenes para leer dos publicaciones de las ediciones digitales de El País y Público. Gracias de nuevo a mi documentalista.




Hoy ha sido un día largo y lleno de actividades. Cuando he llegado a casa, había una carta del banco que me ha dado miedo abrir, pero finalmente no fue para tanto. Mi desorientación era tan grande, que no recordaba que no iba a haber nadie en casa por el fútbol ( son todos socios) y me he llevado un susto tremendo que me ha durado hasta que he caído en lo del partido y he parado de buscar, en vano, una nota informándome de alguna razón de tan unánime escapada.

El día, como he dicho, ha sido largo y mis ocupaciones han sido estrictamente profesionales. A estas alturas es box populis a lo que me dedico y nada de lo que ha rodeado mis quehaceres me ha llevado a reflexionar sobre la fecha de hoy, aparte de que los críos me la han dicho cinco veces (una por clase) en el idioma de la Gran Bretaña.

Llego, pues, con ciertas ganas de leer artículos, de aprender cosas nuevas, nuevos datos de lo que en mi opinión fue la etapa más brillante de nuestra historia y en la que se consiguieron una serie de derechos que hoy en día aún no se han igualado. El presidente era votado por el pueblo, gobernaron (que no se olviden los más conservadores) izquierdas y derechas, la escuela era laica, (la religión dentro de casa y de la parroquia), el divorcio era un derecho que hasta el año 1981 no se volvió a instaurar y del que, hasta donde yo sé, se benefician por igual los rojos y los azules.

La República fue sinónimo de cultura, de libertad, de democracia, de derechos de los trabajadores, de igualdad. La Segunda República nos hizo ser un país de vanguardia, igualándonos en derechos a los más avanzados de laepoca e incluso suprando a algunos de ellos.
Cuarenta años de dictadura y un proceso de transición que no fue tan pacífico como nos lo quieren hacer parecer, lo empañaron todo.

Inevitablemente, se empañan mis ojos al leer sobre aquella época, sobre todo lo que se consiguió de manera pacífica y democrática. Se empañan porque no entiendo que se destruyera con odio y crueldad lo que se logró con utopía. No lo entiendo. Y no entiendo la falta de memoria porque creo que necesitamos recordar lo que fue aquello para, al menos, aspirar a igualarlo.

jueves, 8 de abril de 2010

Amor 2.0




Me ha dejado un beso y un abrazo.
Me ha enseñado su ciudad por dentro.
Y al final nos ha faltado tiempo.
Para descubrir rincones nuevos.
Y no hemos podido conocernos.

Me ha dejado un número y su nombre.
Anotado en una servilleta.
Un café con hielo y tres cervezas.
Uno para cada y otro a medias.
No me olvides, llama cuando vuelvas.

Ojalá que el destino me vuelva a traer.
Yo prometo llamarte no lo olvidaré.
Que lo tuyo y lo mío me huele muy bien.
Todavía no la he vuelto a ver.

Estuvimos juntos en la fuente.
Esa que si bebes siempre vuelves.
Sé que estaba cerca de una plaza.
Pero no recuerdo bien de donde.
Y la estoy buscando desde entonces.

Me enseñó palabras en su idioma.
Le enseñé unas cuantas yo en el mío.
Nos reímos de las mismas bromas.
"No te marches quédate conmigo,
qué más da Madrid o Barcelona".

Ojalá que el destino me vuelva a traer.
Yo prometo llamarte no lo olvidaré.
Que lo tuyo y lo mío me huele "molt be".
Todavía no la he vuelto a ver.

Tontxu, Corazón de mudanza 1998


El amor, como la sociedad ha tenido que cambiar en algo desde que Tontxu compuso esta canción. El sentimiento, como tal, sigue siendo el mismo, pero los medios, los canales, son diferentes.
¿Es acaso más fácil el amor en los tiempos del Facebook y del Messenger? ¿Es menos romántico? ¿Es más sincero o por el contrario, está más adornado de falsas verdades?
Podemos imaginarnos viajando a otra ciudad y conociendo a una persona mágica que nos hace sentir algo especial. Hasta ahí, es fácil. Podemos recorrer con ella su ciudad y dejarnos descubrir cada rincón de sus calles y acabar descubriendo los rincones de su cuerpo hasta el amanecer.
Podemos tener una amarga despedida de aeropuerto con la incertidumbre del qué pasará, del no saber si volveremos a ver a esa persona, si nos habremos equivocado dándole un pedazo de nuestra vida a ese ser anónimo al que amamos durante unas horas.
Pero, ¿es factible hoy cantar una canción, escribir unos versos contando que nos ha dejado su número y su nombre anotado en una servilleta? ¿Es coherente soñar con un número en una trocito de papel?

Quizá lo sea, pero lo más probable es que, entre la Catedral y las Ramblas nos habremos conectado ya a Internet a través del móvil, al amparo de alguna zona wi-fi y nos habremos agregado como amigos en facebook. Durante la cena, nos habremos unido uno a la red del otro en el Windows Live. Mientras me refresco en el baño del hotel, tú ya me has buscado en google y has visto que me presenté a las oposiciones de auxiliar administrativo de la universidad de mi ciudad y para cuando el avión haya despegado, ya habrás visto las fotos de mis amigos y yo de fiesta y yo las de tu viaje a Punta Cana. Esperando mi equipaje, sabré tu fecha de nacimiento, conoceré tus gustos musicales y me daré cuenta de que eres antitaurino y comunista, a juzgar por los grupos de los que te has hecho fan. Cuando llegue a casa, lejos de tumbarme y tratar de encontrar tu olor en algún mechón de mi pelo y los restos de tu perfume en mi bufanda, me conectaré al messenger para ver si chateamos un rato y me dormiré mirando la foto que nos hicimos juntos con mi móvil.

No sé si la idea me gusta o me asusta. Ahí lo dejo para que me contestéis vosotros.

jueves, 1 de abril de 2010

Hechos, no palabras

Marcos, te voy a fichar como documentalista, pero no esperes cobrar, porque esto me lleva mucho tiempo, pero no me reporta ganancia monetaria alguna. Gracias.

Pues bien, mi documentalista me pasa por correo el siguiente artículo de opinión de la edición digital de El País. Es breve pero contundente y me lleva a reflexionar sobre el grado de subjetividad e interés que reside en la entrega de ciertos premios o, tal vez, de todos los premios.

Me conduce, igualmente, a reafirmarme en mi visión de oportunismo y desmesura en la entrega del Premio Nobel de la Paz al presidente Obama. Bien es cierto, que al tiempo que creo que es demasiado premio para alguien que está por obrar en favor de la paz sin haber hecho más que propuestas, también creo que el premio le ha otorgado un alto grado de responsabilidad que, de alguna manera le endeuda y le insta a cumplir sus promesas y trabajar duro para demostrar que es merecedor del galardón.

Pero, sobre todo, me obliga a reflexionar acerca de tantas vidas anónimas que día a día trabajan arriesgando su vida por conseguir justicia y libertad. Personas sin nombre, sin titulares, sin premios ni candidaturas. Personas que, lejos de ansiar la fama, desean el anonimato y que nos obligan a dejar de mirarnos el ombligo y abrir los ojos a un mundo que necesita más héroes de estos que viven en la sombra y que mueren con la humildad con la que vivieron, a pesar de lo maravilloso de sus actos.

Por mi parte, les presento (o les recuerdo) el caso de Irena Sendler. Pero hay muchos más. ¿Se animan a mostrárnoslos o recordárnoslos? ¿Conocen casos cercanos de familiares o amigos cuya vida o actos son dignos de premiar?

sábado, 13 de marzo de 2010

Ironía


¡Qué ironía! En cuantas ocasiones se nos viene esta frase a la cabeza. La vida es una ironía en sí misma, un cúmulo de constantes contradicciones que conviven en supuesta armonía. Los que habitamos el mundo, no somos menos contradictorios. Jugamos a condonar deudas que nosotros mismos les hicimos contraer a otros. Les abandonamos, pero les recordamos que nos siguen debiendo dinero. ¿Por qué? ¿Por la colonización? ¿Por el expolio? ¿Por abandonarles a su suerte dejándoles en manos de asesinos sin escrúpulos?

¡Que ironía! Esperanza Aguirre no quiere que el IVA suba. Está en contra de la subida de impuestos. Esperanza Aguirre, que se autodenomina "liberal", debe, por esta razón, estar en contra de una economía basada en el aumento de impuestos que repercuta en el gasto social. Sin embargo, lejos de dar esta imagen, ella se pone en la piel del trabajador de a pie que no tiene para llegar a fin de mes (muy oportuno en tiempos en los que España tiene un 10% de paro) y exige al Gobierno que detenga esta subida. Es irónico escuchar y leer las declaraciones de una ricachona tratando de empatizar con el pueblo llano, mientras ella misma, en su comunidad autónoma, privatiza hospitales de la Seguridad Social y cede terrenos públicos para abrir guarderías y escuelas privadas.

¡Qué ironía! Rouco Varela busca, a través de un casting, jóvenes para una campaña que publicitará la Jornada Mundial de la Juventud en verano de 2011. Según la Cadena Ser el 'casting' demanda diez perfiles de jóvenes de entre 18 y 26 años, entre los que figuran algunos como: "varón bohemio con gafas chulas de pasta", "chica anglosajona atrevida y con carácter", "joven negra o mulata de estilo deportivo" o "chico latino de 'look skater', con sudadera, bermudas anchas, zapatillas y gorra". La pretensión del Arzobispo de Madrid es romper clichés sobre la imagen de los jóvenes católicos.
Romper un cliché a base de explotar otros que pueden incluso denotar ciertos tintes racistas o clasistas por su parte, monseñor Rouco, no sé yo si es una buena forma de emprender una campaña de lavado de imagen de sus discípulos. Pero yo lo entiendo. Tras el trompazo (en el sentido más amplio y más peyorativo de la palabra) de Uriarte, que se supone que es uno de sus feligreses y que, además, representa a un colectivo de jóvenes, usted no quiere que vinculen a sus creyentes con la imagen de pepero con polo Lacoste o Burberry, coche deportivo, náuticos y chaqueta anudada alrededor del cuello, con raqueta de pádel, barba de cuatro días y melenita a lo Aznar (que nadie se ofenda, si se cumplen sólo una o dos de estas características, todavía se está a salvo de convertirse en uno de ellos).

¡Qué ironía! Ayer ha muerto Miguel Delibes con casi 90 años de edad. El que fuera unos de los novelistas españoles más ilustres del siglo XX, ganador de los premios más importantes de Literatura y autor de novelas inolvidables como Cinco horas con Mario , Los santos inocentes o El camino, confesaba hace no mucho no tener miedo a la muerte. No me asusta mi muerte. Creo que es un accidente más de una vida en la que a todos nos corresponde un final.
Qué irónica se torna, al escuchar a personas como Delibes, la idea de pensar en el deterioro de las facultades, de la agudeza, de la capacidad de reflexión y análisis conforme se acerca la vejez. Qué ironía pensar en mis pequeños problemas y que me salga humo del esfuerzo de toda la semana, para acabar soltando una lágrima de emoción, sentada en mi sofá mientras escucho hablar a la sabiduría, sabiendo que ya ha muerto.


***
Recominedo el visionado de este estracto de la entrevista de Cuatro a Miguel Delibes.

sábado, 30 de enero de 2010

Socialistos

Seré muy breve: jubilaciones a los 70 años, ¿a quién se le ocurre? ¡Ah, sí! Se le ocurrió a Díaz Ferrán, presidente de la CEOE. Normal, de este lumbrera no esperaba yo gran cosa. Es un empresario de esos que van hundiendo empresas y desatando dramas humanos entre sus trabajadores y que, lejos de dimitir o de disculparse, se justifica diciendo que, como tiene muchas, a alguna de ellas le tenía que ir mal. Premio a la sensibilidad para el caballero.

Hasta ahí todo entra dentro de la normalidad. Empresario rico y derechoso que explota y trata como papel higiénico a sus trabajadores. Pero, cuál es mi sorpresa al ver que Celestino Corbacho (Ministro de Trabajo) propone retrasar la edad de jubilación a los 67. Término medio, dice, entre los actuales 65 y los 70 del impresentable. Pues igualmente impresentable, señor Corbacho, permítame, es esta propuesta. Y no me cuenten usted y sus compañeros de gabinete que la pirámide poblacional está así o "asao", por Dios, que una es joven pero no imbécil. Que yo no tengo ni idea de economía, pero el mínimo sentido común que poseo me conduce a pensar que la salida al paro, a la crisis y lo único que puede asegurar las pensiones del futuro es el empleo joven, la inversión en I+D+I, Investigación y Desarrollo y... (se me ha olvidado lo que significa la otra "I" porque en mi país no se usa), la reforma del Sistema Educativo en lo que se refiere a Formación Profesional de calidad y otras muchas propuestas, señor Corbacho, de carácter PROGRESISTA y SOCIALISTA.

Le doy las gracias a Zapatero y a su gobierno por tener una ideas tan controvertidamente impopulares que tienen anonadados a los de izquierdas y a los de derechas descolocados porque es una de esas medidas que les correspondería tomar a ellos. Así que, como les ha pillado en la oposición, se levantan enérgicamente para protestar y defender a unos trabajadores que mucho no les han importado nunca pero, que ahora vale la pena, más que nunca, apoyar.

Me despido a la espera de ver que hacen los representantes de los trabajadores si es que aún siguen teniendo tal condición los sindicatos. Que hasta de eso dudo ya, visto lo visto.


Próximamente, un post para Anabel (La puerta desecha).