Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de enero de 2012

1996-2012





Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores,
del interrogante en tu mirada.
La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres,
jóvenes promesas, no, no teníamos nada. (Ismael Serrano. Recuerdo. 1996)





Yo también tengo miedo del futuro. Cómo no tenerlo, si esta deuda absurda se ha cargado los sueños y las ilusiones de los jóvenes, provocando en ellos un prematuro envejecimiento, una inusitada amargura y una terrible sensación de desamparo y desconcierto. Cómo no temer al día de mañana, al porvenir. Cómo no sentarse hoy delante de una taza de té y hundir la mirada en su fondo rojo buscando algún poso que te asegure que todo va a salir bien, que las cosas, malditas sean, van a ir mejor. Agárrate de mi mano, es todo lo que te quiero pedir y es lo poco que te puedo ofrecer.


Yo también me siento cansada y más vieja. Y cada día tengo menos ganas de afrontar esa conversación que tengo pendiente contigo y con tanta gente porque cada segundo que corre en mi reloj es un día en el tuyo. Porque tu tiempo es más lento y menos complejo que el mío, porque tus agujas, con razón, se niegan a seguir mi ritmo suicida, un ritmo destructivo con el que no consigo sino acelerar algo que nunca lograré terminar.


Supongo que hubo tiempos en los que una suerte mejor me conoció.  Ahora tengo miedo al cambio de gobierno, a la subida de impuestos, a tributar un porcentaje similar al que tributa un señor o una señora con mucho más dinero que yo. A tener que oír y callar cuando dicen que soy de clase media y resulta que yo sigo sin saber muy bien quién soy, pero sé que me siento a medias en todo. Odio las etiquetas, los baremos, las injusticias, la pedantería y las mentiras. No soporto que me mientan en mi propia cara y bloquearme hasta el punto de no saber qué puedo hacer para solucionarlo, para hacerlo saber, para tapar las bocas que tantas veces intentaron hundirme y que ni lo han conseguido, ni lo conseguirán.


No me atrevo a decir nada, no estoy segura. Pero creo que algún día, camino del trabajo, entre los bostezos de otra noche de insomnio y las noticias asesinas que salen de tu tableta, te parecerá verme y los recuerdos de todo aquello que vivimos se agolparán en tu mente y te harán sentir otra vez joven y poderoso. Recordarás que fuimos jóvenes promesas y que, en realidad, ilusos de nosotros, no teníamos nada  más que las ganas de recorrer las calles en busca de una revolución que no tuvo lugar y la necesidad de encontrar un portal donde donde ampararnos del frío de la madrugada. Creerás reconocerme después de tanto tiempo, te armarás de valor y me dirás ¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí? ...


...pero yo ya no seré la misma.


Cuando Ismael Serrano publicó este tema, lo hizo en su disco La memoria de los peces en el año 1996.  El mundo no vivía una crisis, o quizá sí. Quizá el mundo no ha dejado nunca de vivir en una continua crisis. En 1996 Ismael Serrano tenía 22 años. Yo tenía 15 y La chica de la trenza pelirroja era un personaje de mi infancia sin mayores pretensiones que las de entretenerme. Ganaban las derechas y los corazones de los que ansiaban un mundo mejor se resentían. No sé si el mundo estaba en crisis aunque cada día estoy más convencida de que sí, de que siempre lo ha estado.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Deuda


Te debo un verso, una disculpa y  tal vez una respuesta a aquella pregunta que no formulaste. Y  un secreto que sabes que no te confesaré jamás, quizá te debo también.

Te debo un abrazo y seguramente algún beso que intentaste robarme apoyado en la barra de aquel bar que habitamos tú y yo cuando vivíamos bebiéndonos la vida y la niebla de la madrugada.

Te debo una mañana. Pasearme desnuda muy cerca de ti y no dejar que me toques. Vestirme con una de tus camisas y ver amanecer mientras desenredas mi pelo con tus dedos.

Te debo un verso, una palabra, una declaración de amor que nunca escribiré ni recitaré y que formará  parte, junto con otras muchas cosas, de esta deuda eterna que tengo contigo (y que no quiero que me perdones).




martes, 6 de diciembre de 2011

La vida

Este otoño de atardeceres rojos sobre indescriptibles fondos celestes imposibles de captar con otra lente que no sea la del ojo humano, este otoño que algunos llamaron primaveral, esta sensación de desazón y de alegría a partes iguales, es la esencia de la vida o, al menos, es lo que tenemos que creer para que vivir sea algo más que soñar con algo mejor.

Cuando sientes que no hay un masaje más relajante que el de las manos de tu amante ni calor más confortable que el del sol que entra por tu ventana y que no encontrarás sonrisa más cierta que la de un niño al que le cuentas por vigésima vez el mismo cuento, entonces, aprecias de verdad la vida.

Llenas tus armarios de perfumes para acabar descubriendo que el olor más auténtico proviene de una mandarina recién abierta o de un bebé recién bañado o de la brisa suave pero gélida que entra al abrir tu balcón por la mañana. La vida es tal vez eso, las pequeñas cosas, las más íntimas, las que no publicas en el facebook, las que te enseñan a ser feliz.


sábado, 22 de octubre de 2011

Y si...

Si el amanecer llegase de pronto y nos sorprendiera desnudos, no cubras tu cuerpo con las sábanas de la vergüenza. Disfruta, sueña despierto, acaricia los reflejos cobrizos de mi pelo al sol del alba y aprovecha que estás despierto para saborear ese momento como si fuera el último. Como si fuera la última oportunidad que tienes de tocar la vida con la yema de tus dedos, de rozar tus labios con los de la felicidad, de dejar tras los cristales la nostalgia, el cansancio, la pena y el dolor.

Vive este día como si fuera el último, como si el futuro fuera un invento, como si el pasado no sirviera para nada más que para recordarnos los errores que no podemos repetir. Y si la vida te brinda una flor malva de primavera o una hoja de ese rojo otoñal que tanto te gusta, no la dejes caer al suelo. Guárdala como un tesoro, cuídala como a tu propio hijo y demuéstrate a ti mismo que vivir es soñar, desear, esperar con determinación y sin flaqueza que el mundo vaya siendo, poco a poco, un lugar mejor.


jueves, 6 de octubre de 2011

Siempre regreso

Siempre regreso.
Aunque el reloj me asfixie
y el calendario sea una condena
de cadena perpetua,
de perpetua prisa,
de descanso imposible.


Siempre regreso
porque te echo de menos.
Porque el tiempo es caprichoso
y, muy de vez en cuando,
me deja dos minutos
para callar tus quejidos
con mis labios.

Siempre regreso
y al regresar no manifiesto,
por vergüenza o qué sé yo,
mi necesidad de encontrar
este hueco que dejé
y junto a él, el vértigo,
intacto como la primera vez.

martes, 27 de septiembre de 2011

Escribir


Escribir es desahogarse, es expresar, es sentir…Es muy difícil ordenar las ideas, filtrar y depurar los sentimientos y contar sólo lo que verdaderamente tiene sentido porque encontrarle sentido a toda la amalgama de detalles que cada día se presentan ante mí, a todas las noticias que cuentan los medios y a lo que me transmiten todas las personas que me hacen pensar o sentir, es complicado. Pero no es imposible y es, sin duda, muy satisfactorio.

El mundo parece haberse vuelto loco de repente y los poderes que nos dominan, especialmente los mercados, pretenden hacernos creer que nuestros derechos son dádivas que los estados le otorgan al pueblo cuando, en realidad, no son más que logros conseguidos por el propio pueblo. No nos confundamos, señoras y señores, no nos dejemos engañar. Si algo malo le puede suceder a un pueblo, a una sociedad es, precisamente, dejarse engañar. Dejarse engañar es como dejarse robar o maltratar. Es ser consciente del daño que se nos infringe y no hacer nada por evitarlo.

El mundo, que no es más que el lugar donde habitamos, está lleno de injusticias de las que somos, por quererlas ignorar, cómplices. Un niño palestino vuela una cometa que simboliza la libertad y la superación. La cometa, de fabricación casera,  representa un vuelo que tal vez nunca se produzca, el salto de un muro que tal vez nunca se derribe. No somos terroristas, dicen los niños de Gaza, hartos ya en su tierna infancia de que sentir que ésa es la imagen que se proyecta de su pueblo. Disgustados por no poder hacer nada por evitarlo, salvo esperar a que alguien que llegue de fuera y quiera escucharlos. Y aun así, ahí están las ganas de hacer justicia. Ahí está la incansable lucha de un pueblo oprimido y arruinado. Ahí reside la única fe en la que yo creo, que es la de luchar por la dignidad y por la libertad.

Un beso, solamente un beso, separa la boca de África de los labios de Europa. Liman Boicha. Poco más cabe decir tras leer este verso. En el Sahara Occidental hay poesía y sueños y cantos y sonrisas. También hay resentimiento y rencor, cómo no. Pero hay poesía y de su mano la solución, que demuestra que no es tan difícil. Que no es imposible juntar unos labios con otros en la más global de las demostraciones de afecto.
El mundo se ha vuelto loco. Alessio Rastani, agente de bolsa, afirma que sueña con otra recesión, pues las recesiones hacen que él y gente como él se enriquezcan.

Contra la poesía, la avaricia. Contra la libertad de los pueblos, la opresión de quien los domina. Esta claro quién gana ahora la batalla. ¿Permitiremos que siga siendo así? ¿No es la ciudadanía europea acaso un grupo de niños lanzando cometas que vuelan en busca de justicia y libertad? ¿No es cierto que no sólo no hemos solucionado históricas problemáticas sino que creamos cada día nuevas contiendas?

Escribir es desahogarse, es expresar, es sentir…Nadie dijo que escribiendo se pudiesen solucionar las cosas, pero se intenta.






viernes, 5 de agosto de 2011

Busco, si existiera, una melodía o algo así.

Busco entre nuevas canciones, intentando desatar los nudos de esta red, descubriendo nuevos acordes, nuevas sensaciones, nuevas voces sin letra, nuevas letras sin voz.

Busco en lugares a los que nunca acudiré los deseos que nadie sabe que tengo, que se encuentran junto a los restos de un pasado que mi memoria confunde y enrevesa.

Busco sin saber muy bien qué. Busco por buscar como siento por sentir, como hablo -cada día más- por hablar.

Busco una mirada que añoro si me falta más de diez días o tan solo diez minutos, depende del día, del mes, del tiempo, de si la última vez que me miraste así lo hiciste a propósito o por casualidad.

Busco preguntas porque de respuestas me siento demasiado llena. Respuestas para ti y para los demás y ¿qué hay de mí? ahí va una que ya encontré hace tiempo. Quiero más.

Busco sin saber muy bien  qué. Busco por buscar como siento por sentir, como beso -cada día más- por besar.



martes, 12 de julio de 2011

Cuando se vive un sueño

 Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él. Paulo Coelho.


Cuando se vive un sueño, el mundo parece detenerse y el tiempo se hace lento y te permite paladear cada segundo de ese dulce paréntesis que a la vida, cada vez, le cuesta más y más concederte.


Cuando se vive un sueño, no hay lugar para lamentos. Sólo caben las risas, las miradas cómplices, las manos que se aprietan fuerte si sopla mucho el viento. Las yemas de los dedos tocando la felicidad.


Cuando se vive un sueño no hay tiempo para dormir y sí para sentirnos vivos. Para obviar aquello que hacemos normalmente y darle un lugar preferente a lo nuevo, a lo mágico, a lo desconocido.


Cuando se vive un sueño creemos con más firmeza en el hombre y menos, en el destino. Y nos ponemos en pie frente a a la inmensidad del océano para decirle a ese mundo que últimamente nos da la espalda, que siempre habrá razones para soñar mientras se sigan cumpliendo, aunque sea de uno en uno, nuestros sueños.

viernes, 10 de junio de 2011

La soledad

La soledad es estar rodeado de gente y sentirse sólo.




Y lamentar que un día lluvioso y gris, como éste, sea la excusa perfecta para dejar de buscar la luz al otro lado del arco iris.

Un día perfecto para que empiecen a doler las cuchilladas recibidas durante tanto tiempo, las que llevas tiempo ignorando con voluntad, determinación y mucha, mucha paciencia. Aquéllas de las que no te quejaste nunca para no darle la satisfacción de mostrarle tu dolor al enemigo. Aquéllas que dolieron mucho y curaron demasiado pronto por no hablar, por no herir, porque hablar y herir se habían convertido, de repente, en macabros sinónimos.


Un día perfecto para entender que nadie entiende la vida como tú lo haces. Un día para confirmar esta verdad que el mundo se empañó en ocultarte una y otra vez para no lastimar tu orgullo, o tu sensibilidad, o ambos. Un día para decirle al mundo que a ti no te duele menos por no llorar. Que lo que tú no cuentas también ocurre y que no, no te crees que tú seas la única persona capaz de intuir lo que le pasa a los demás sin necesidad de que te lo digan. Y que sí, que a ti también te gusta que se den ciertas cosas por sabidas sin juicios ni discursos de por medio.

Un día que te deja pocas ganas de buscar la paz bajo los adoquines de la plaza donde te invade una terrible soledad  a pesar de verte rodeada de gente. Una soledad fría como la temperatura, otoñal en plena primavera, áspera como lija que va destruyendo, una tras otra, las capas con las que tantos años te costó cubrir tu frágil existencia. Porque esa soledad es más dura que un invierno largo, porque persiste en su empeño de demostrarte nuevamente que ya no eres la misma, que nadie lo es, que todo ha cambiado dentro y fuera y que ahora, lo de dentro hay que cuidarlo más que nunca y lo de fuera hay que verlo con una perspectiva diferente.

Miras por la ventana y se abren claros ¿Cambia eso en algo las cosas? No, pero sabes que las heridas se cerrarán otra temporada. Hasta el próximo día gris o quién sabe hasta cuando.

viernes, 3 de junio de 2011

Once


El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños. 
Eleanor Roosevelt


Está el tiempo que pasa deprisa. El que pasa despacio. Y luego está el tiempo junto a ti, que es diferente, que parece regirse por otras normas, por otras leyes que se le escapan al ser humano en su afán de medir, de calcular, de detener o alargar las cosas. El tiempo contigo no es lo mismo. Es otro concepto. Parece tan largo cuando te hago daño, o cuando no sé darle consuelo a tu tristeza. Cuando te extraño aunque estés cerca, es largo el tiempo, muy largo. Y es tan corto, sin embargo,  el tiempo que tengo para admirar como duermes, a pesar del ruido y de esa luz tan hermosa que penetra por nuestra ventana, que me da por pensar que es un tiempo injusto el nuestro, pero, al fin y al cabo, es nuestro y eso es lo que debe importarme.

A tu lado, los minutos de placer se hacen horas, días, meses...y me hace estremecer el saber que me puedo morir tranquila habiéndolos compartido contigo. Habiendo compartido esos momentos de reírnos a carcajadas, de charlar, de llorar, de soñar despiertos, de luchar juntos por lo nuestro, pero también contra las injusticias, por la paz y  por ese sueño nuestro de dejarle a nuestros hijos un mundo mejor.

El tiempo es caprichoso con nosotros, o quizá somos nosotros los caprichosos, que hacemos el uno del otro nuestro antojo privado, secreto y, por qué no decirlo, eterno.

martes, 10 de mayo de 2011

Una silla vacía para dos

Yo nado en mares pequeños
Y que todo salga bien
Que si son grandes me pierdo
Y luego nunca sé volver
(Cosas que suenan a triste. Maldita Nerea)




En ese momento en el que la vida avanza y tú te empeñas en frenarla, en retenerla, en impedir que siga surcando los mares de un futuro cargado de preguntas sin respuesta. En ese momento en el que una frase puede significar el final. En ese preciso momento en el que el amor se convierte en una masa de puños golpeando tu puerta y el miedo a abrirla deja de ser tan fuerte como antes. En ese momento en el que sopesar y comparar ya no te sirve. El momento justo en el que hay que tomar, por fin, una decisión, llega tarde o temprano.

Afortunadamente, nada es tan complicado como parece y las cosas acaban cayendo por su propio peso, por el peso de los años, por la pérdida de la inocencia que las mantenía en el aire. Afortunadamente, digo, porque así puedes dejar que fluyan, que surjan aquellas aguas que retuviste durante tanto tiempo y renunciaste a beber, a pesar de la sed.

Nadar en mares pequeños, como dicen los versos. Que ya no hay tiempo para océanos imposibles de surcar, ni para una triste conversación siquiera. Que no es el final de algo pequeño y efímero, sino el principio de algo grande y duradero. Y te lo digo yo, querido amigo, que donde menos te lo esperas, cuando menos lo imaginas, resulta que aparece un hueco; una silla vacía para dos.



viernes, 29 de abril de 2011

MI MEMORIA

COMO SE SABE, EL RECUERDO PUEDE DEVOLVERLO TODO A LA VIDA, EXCEPTO LOS OLORES, AUNQUE NADA REVIVE EL PASADO CON TANTA INTENSIDAD COMO UN OLOR QUE UNA VEZ ESTUVO ASOCIADO A ELLA.
 
Vladimir Nobokiv
(Del blog Hojas de Lunaria)


Tu risa me hace fuerte. Consigue que sueñe, que cree, que extienda mi locura. Tu risa es el poder.

Tus manos, su firmeza, su tacto, siempre con la justa suavidad, consiguen sostenerme cuando caigo, consiguen darle  forma a mis rebeldes ideas. Tus manos son mi seguridad.

Tus ojos, su dulzura, su tristeza, su humildad. Tus ojos consiguen transmitir mensajes prohibidos, privados, íntimos. Tus ojos son mi perdición.

Tu olor. Tu aroma es lo que me hace levantar cada mañana. Oler tu cuerpo, tu piel entera, olerte entre las sábanas, olerte en la ropa, en el armario, en todas las cosas. Olerte es reconocerte en cualquier parte . No tendría miedo si no pudiera verte nunca más, siempre que pueda olerte. Tu olor es mi memoria.

jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril

A través de facebook ya hemos hecho una pequeña mención especial al día de hoy. Hoy hace 80 años que se proclamó la Segunda República en España. Nuestra mención no es nostálgica ni anacrónica. Contrariamente, nuestra mención trae consigo la esperanza de que todas las cosas pueden y deben mejorar.

El aniversario de la República me hace pensar en muchas cosas que hemos de plantearnos tanto en España como en el llamado mundo occidental en general. Los errores del pasado no deben ser cometidos de nuevo y para ello necesitamos conocer nuestra historia y aprender de las atrocidades que se han cometido, de los golpes de estado, de las dictaduras, de las guerras. Por eso, y no por nostalgia, se reseñan estas fechas y se reclama echar la vista atrás un momento y reflexionar. Reflexionar, por ejemplo, acerca de lo que en aquellos tiempos republicanos se logró y aún hoy no se ha logrado restablecer. Aprender, si aún no se ha tenido oportunidad, acerca de un periodo histórico que hizo florecer a España como nunca más ha florecido. Analizar con objetividad que el régimen republicano no excluye a ninguna ideología y que todas ellas gobiernan democráticamente a su amparo. Analizar, aprender y reflexionar son verbos que indican precisamente evolucionar, lejos de anclarse en el pasado y dedicarse a echarlo de menos.

En el futuro será necesario recordar esta crisis que nos hicieron creer que era financiera y que ha resultado ser una crisis existencial para muchas familias de gente humilde y trabajadora. En el futuro, convendrá que recordemos y que esclarezcamos sus causas para prevenir que esto nos vuelva a ocurrir. Será conveniente aprender del error que supuso y aún sigue suponiendo ceder al chantaje de los mercados y jugar desde la tribuna con los sueños y las esperanzas de muchos jóvenes. En un futuro no muy lejano, será indispensable plantearse una revolución que no permita a los políticos manipularnos sin escrúpulos ni dirigir nuestras vidas sin sentido de la justicia y del deber. En un futuro más bien inmediato habremos de recuperar la conciencia de clase, la conciencia obrera, el sindicalismo auténtico que tanta falta nos hace.

Y como sucede que a veces esas cosas que uno no espera, ocurren. Como seguimos creyendo en la magia, en que los sueños se pueden cumplir, en que una persona joven y cargada de ilusiones debe saber a donde dirigir su vida y como creemos que querer es poder...

¡Hoy revolución!

martes, 12 de abril de 2011

Madrid

Encuentro a Madrid como la dejé la última vez, como la encontré por primera vez hace más de veinte años y como posiblemente la encuentre la próxima vez que vuelva. Porque a Madrid siempre se vuelve. Porque a Madrid hay que volver.

Hoy Madrid parece una olla a presión a punto de reventar, que va dejando poco a poco salir el vapor, se relaja y me permite abrir la pesada tapa de polvo negro que la cubre para dejarme pasar. El paso acelerado de los viandantes se convierte en mi propio paso y los ruidos, acompañados de la terrible sequedad de su aire y de su gente forman ya parte de mí misma cuando apenas llevo una hora paseando por sus calles. El calor de un abril muy  veraniego me retrotrae a una azotea en Juan Bravo donde el agua de la manguera me ayudaba a sobrevivir, mientras veía subir la temperatura del termómetro de la calle. Madrid no decepciona nunca. Todo está en su sitio cuando regreso. En la costa, la mar y los vientos cambian tanto el paisaje que el inmovilismo de esta gran ciudad se me antoja insólito, pero agradable. Me proporciona una extraña sensación seguridad y confort que los madrileños dicen echar en falta.

  Madrid me da motivos para escribir. Me ofrece la oportunidad de reunirme en torno a la música que me hace salir del cascarón oscuro en el que parezco envuelta últimamente. Esa música, ese discurso, ese ambiente en el que siento que no está todo perdido, que no estamos solos en la lucha por un mundo más justo, son los que me despiertan de mi letargo. Ese discurso es el que me hace recordar viejas luchas que no olvidé, pero que sí aparté de mis prioridades.  Esa música es la que consigue que hoy, por fin, tenga razones y ganas de volver.


Un clásico...

lunes, 21 de marzo de 2011

Geografía



Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas en los mapas con nombres de hombres poderosos (El paciente inglés. Anthony Minghella, 1996)


 Los países auténticos los formamos nosotros. Los trazamos con la yema de nuestros dedos en los cuerpos que se dejan acariciar. 

Las fronteras son las líneas imaginarias que separan nuestro mundo del de la persona que deseamos. El insolidario muro que impide que nuestros besos se posen en esos labios y que luchamos por derribar cada día.


La geografía es la ciencia que descubre cada día un nuevo rincón de ese cuerpo  que amamos, que determina las coordenadas exactas donde debemos dejarnos caer, que señala el punto exacto en que confluyen nuestras pieles al abrazarnos.

Los hombres poderosos son los que deciden por nosotros aquello que nos ha de ocurrir. Los que hacen estallar guerras, los que dominan las ideas, los que someten a los pueblos. Los que no se han dado cuenta todavía de que el poder lo tenemos tú y yo haciendo del amor la única batalla posible.


sábado, 12 de marzo de 2011

Promise me

How can you be so far away lying by my side. 
Beberly Craven. Promise me.

Camino cabizbaja. Las manos en los bolsillos, el vaho que aún saliendo de mi boca me recuerda que la primavera tardará mucho en llegar. La paciencia, como ese barco de papel que construí con cinco años, se deshace muy rápido al contacto con el agua de tus lágrimas. La utopía es, si cabe, más inalcanzable que nunca. La utopía tiene nombre. Tiene el nombre de las cosas que no alcanzas tú, no el de las que yo no alcanzaré. La utopía es darme cuenta de que mis sueños no se van a cumplir porque hay demasiadas necesidades que cubrir todavía a mi alrededor.

¿Cómo estar tan cerca y tan distantes? Lo dice la canción, lo dicen todas las canciones que no consuelan a un alma que ya no las escucha con la mentalidad adolescente con la que solía hacerlo. Cómo, en tan poco tiempo, podemos perder tantas cosas, tantas ilusiones, tantos recuerdos escritos en servilletas de papel. Cómo sustituirlos por las cosas inciertas e inestables que este futuro que nos tocó, nos trae.

Una mirada que termina en una lágrima. Una sonrisa que se borra entre mis dedos sin remedio, sin que pueda repararla como se repararaba todo antes, es la señal que me obliga a detener la marcha forzada de mi vida y pensar que la solución está ahí pero si sigo negando su existencia, estaré asumiendo una derrota demasiado prematura para ser justa.

Vuelve a casa. Volvamos a casa pronto. Vuelve a entenderte conmigo con un gesto. Vuelve a conseguir que no eche de menos que me preguntes por mis cosas. Hazme recordar que tú y yo no necesitábamos preguntarnos porque una mirada nos ponía al día. Vuelve a casa. Vuelve a confiarme ese secreto que te atormenta y te consume. Yo te haré recordar que nunca hubo un fantasma que no lográsemos espantar. Vuelve a casa. Prometo volver pronto y encontrarme allí contigo. Aunque hayamos pintado las paredes de otros colores, aunque el parquet haya empezado a crujir, aunque ya casi ni la reconozcamos. Volvamos a encontrarnos en el punto exacto del que nunca debimos movernos. Prométemelo.


viernes, 25 de febrero de 2011

Felicidades

Felicidades pequeñitas, felicidades grandotas. Este año, felicidades de cerca, al oído, a primera hora de la mañana, entre las sábanas, jugando a no mirar el reloj, a no escuchar al deber que llama.

Felicidades de verdad y de mentira. De todos los colores. Del sabor de la mermelada casera en mis dedos. Felicidades de mil olores ricos y frescos que intento que tengas siempre alrededor.

Felicidades susurradas, tarareadas, recién exprimidas y servidas en la cama. Felicidades de pie, de rodillas, de todas las maneras posibles y de todas las imposibles maneras que se me ocurran.

Felicidades desde el corazón, desde la amistad, desde el cariño, desde el amor. FELICIDADES MAYÚSCULAS y minúsculas, en cursiva, en negrita y subrayadas.

Hoy no es un día más en la vida, aunque para todos los demás lo sea. Aunque lo diga esta absurda canción. Hoy no es un día más, pero quiero llegar a casa al final de las horas y cantarla contigo hasta caernos de cansancio, de aburrimiento o de risa. Quiero gritarle al mundo que no es un día más, que no es un año más, que éste es tu día y que es... nuestro año.




Un día más en la vida. Sidonie.

viernes, 28 de enero de 2011

Cuando hay tiempo para recordar

 How's it feel when there's time to remember?
Branches bare, like the trees in November.
Man in the Rain. Mike Oldfield.




Cuando hay mucho tiempo para pensar el pasado se idealiza y el mundo se hace, de repente, demasiado grande para poder dominarlo.

Los pensamientos vuelan pero nunca terminan de posarse y los remordimientos por no haber hecho esto o aquello desbordan una memoria repleta de pretéritos perfectos y, sobre todo, simples. La simpleza de los primeros años se te antoja imposible de volver a alcanzar porque la complejidad de los tiempos condicionales te deja más dudas que certezas y más inseguridades que motivos para pensar en positivo. Añorar aquellos actos sencillos y livianos se convierte en un sello que estampas en tu diario y fingir que los años no pasan por ti es engañar a tu subconsciente o, peor aún, intentar ahogarlo en un vaso de alcohol.

No puedes permanecer de brazos cruzados. Lo dice la canción. No puedes vivir encerrado en tu propio universo. No eres un perdedor y tienes todo el tiempo del mundo para alcanzar tu sueño, para luchar por él y defenderlo con uñas y dientes. Si todavía no tienes un sueño, aún estás a tiempo de crearlo, de darlo forma y de que crezca contigo o, quizá, de encontrarte con él cuando menos te lo esperes.

El momento de huir no ha llegado todavía. No es el momento de autocompadecerte ni de tirar la toalla. No te quedes quieto y corre, corre a subirte a ese tren, corre a tomar las riendas. Aunque tengas mucho tiempo para pensar, aunque haya demasiado tiempo para recordar.

lunes, 24 de enero de 2011

Paren el mundo

Paren el mundo que me bajo. Esta frase de Groucho Marx es, como muchas otras, excelente e intemporal. ¿Quién no ha deseado alguna vez que el mundo se detuviera como un autobús o un tren y abriera sus puertas facilitándonos la salida?

Paren el mundo, que me bajo si no me esperas nunca más en tu parada. Si cada día veo en los ojos de los niños la tristeza y el desamparo. Si me siento ante el absurdo televisor y veo lo que quieren que vea y sé lo que quieren que sepa y me hace sufrir lo que no me dejan ver ni saber.

Paren el mundo, que yo me bajo cada vez que temo ir perdiendo ilusiones y esperanzas. Cada vez que una lágrima recorre mi mejilla, cada vez que me callo una frase, un te quiero, un te odio.

Paren el mundo una vez al día, por lo menos. Y que lo paren todas las mañanas en las que hace frío, justo a la hora de madrugar, para no tener que apartarme de tu calor mientras duermes aún entre nuestras sábanas.

Mafalda -Quino-



domingo, 5 de diciembre de 2010

Cambia, todo cambia

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
(Mercedes Sosa)

Lo dijo La Negra, lo escribió y lo cantó. Y no le faltaba razón. En un día la vida cambia por completo. Somos seres rutinarios, acostumbrados a esa rutina que nos da estabilidad y seguridad. A esas cosas que suceden casi por inercia. Con demasiada frecuencia la costumbre se convierte en un engañoso aliado que nos hace relajar y bajar la guardia. 

Dar cualquier cosa por sabida, por supuesta, puede suponer la pérdida de algo que no cuidamos lo suficiente. Echarle la culpa a otros de su marcha, no es sino otro engaño que esconde la realidad: no supimos conservarlo y mantenerlo. No hicimos lo suficiente para retenerlo junto a nosotros. Y ahora, quizá sea demasiado tarde o tal vez no. ¿Por qué no pensar que la reconquista será una maravillosa aventura que guarda misteriosas y gratas sorpresas? Es muy sencillo: porque ahora somos un poco más viejos y estamos un poco más cansados que antes y en nuestros ojos, con este frío, es ya muy difícil encontrar las flores de la primavera con la que te conquisté.