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martes, 9 de noviembre de 2010

Entre Papa y Papa, un crack: Jordi Evolé


Estos días están siendo muy tumultuosos y revueltos en cuanto a actualidad. La visita del Papa Benedicto XVI ha dado que hablar y dará que hablar en las tertulias radiofónicas y televisivas, así como en la prensa. Sus declaraciones acerca de lo que él denominó laicismo agresivo que se vive en España y su comparación con el ambiente que se respiraba en los años 30 en este país, son discutibles y polémicas a la par que reveladoras de que la Iglesia nunca habla por hablar y sabe muy bien lo que dice, cuándo lo dice y qué pretende conseguir diciéndolo. No seré yo quien entre a valorarlas porque me imagino que ya todos los que pasen por aquí habrán tenido tiempo para ello. Lo que sí me gustaría reseñar es que sigue siendo, en mi humilde opinión, una terrible falta de respeto, de consideración y de libertad permitir, en un país aconfesional, que el máximo representante de un movimiento religioso se pasee en loor de multitudes (que no fueron tal cosa, finalmente) a cuenta del dinero de los contribuyentes camuflándolo de visita de estado (por eso que denominan Estado Vaticano, supongo) para no sacarle los colores a los alcaldes de las ciudades organizadoras (que además aluden que la repercusión mediática del evento publicita sus ciudades) ni a los miembros del Estado y del Gobierno que le fueron a recibir.

Así que cuando se te quiere empezar a pasar la resaca de la visita papal (y la del sábado por la noche, por qué no decirlo) te tumbas en el sofá, enciendes la caja tonta y te dices a ti misma: Vamos a ver que anda haciendo el Follonero (Jordi Evolé) esta semana en sus programa Salvados. La cosa tenía buena pinta en los anuncios, pero si no es así finalmente, me relajo y me voy quedando dormida para madrugar con dignidad el lunes.
Pones La Sexta y te dispones a visualizar el programa. Cuando te quieres dar cuenta, tus ojos, como platos, se han pegado al televisor, tu rictus (y el del que tienes al lado) es serio, reflexivo; a ratos sientes asombro por escuchar un dato o una opinión que desconocías, a ratos asientes con empatía. No te despegas de la cadena ni en la publicidad ¿De cuántos segundos es?, preguntas para ver si te da tiempo a ir al baño. Termina el programa y deseas que a ese hombre le concedan el premio Ondas, o el Pulitzer por lo que acabas de presenciar. Tú ya confiabas en él y le seguías habitualmente. Le conocías de su época con Buenafuente y en solitario no te había defraudado porque el programa es entretenido, mordaz e inteligente...Pero el del domingo, señoras y señores, fue un programa determinante y de máxima actualidad sobre la situación de Euskadi, en Euskadi. Políticos hablando con franqueza, con confianza; personas de la calle a las que nunca nadie entrevistó dando su opinión y su visión de las cosas. Un periodista que se gana la confianza de todos ellos posiblemente porque es de todo, menos tendencioso. En fin, una gozada que recomiendo ver muy encarecidamente a quien no lo hizo. En el enlace puesto anteriormente, se pueden ver vídeos del programa e imagino que la web de La Sexta haya publicado el vídeo íntegro del mismo. Altamente recomendable, insisto.


Me despido por una temporadita porque no voy a tener mucho tiempo ni medios en los próximos días para publicar ni para seguir a los blogs amigos. Leeré vuestros comentarios gustosamente e intentaré regresar lo antes posible. Mil disculpas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

¿He hablado ya de la tele?

¿He hablado ya de la tele? Seguro que sí. Ni me voy a molestar en mirarlo en los archivos del blog porque también puede ser que haya hecho comentarios en los blogs que visito cuando han sacado el tema y me esté confundiendo. Y si he hablado ya de la tele, pues me repito, porque la cosa se está poniendo muy malita.

Miedo me da parecerme a mi octogenario abuelo, pero he de decir que la tele es una mierda. La cuestión es que es una mierda que todos vemos. Unos más, otros menos, pero todos caemos en su red de araña pegajosa que nos atrapa y nos engulle poco a poco hasta que nos deja seco el cerebro y nos inhibe la capacidad de razonar y de distinguir realidad y ficción.

Ante una situación como la anteriormente expuesta, como potenciales presas, hemos de actuar siempre desde la inteligencia. Esto no siempre es fácil pero debemos estar alerta y recordar que siempre que nos sentemos y encendamos la pantalla, nosotros mandamos, nosotros decidimos lo que queremos ver con todas las consecuencias. Este blog se ofrece de forma altruista, sin ánimo de lucro, a aconsejar a los televidentes que así lo deseen acerca de cómo enfrentarse al temido depredador.


En primer lugar, el telespectador ha de tener algo en mente. Por imposible que pueda parecer, por raro o extraño que se les haga, siempre y digo siempre hay un programa mejor que Sálvame. Lo sé, lo sé... Cabe pensar que no hay divertimento mejor ni humor más inteligente que el de Kiko (Gran Hermano) lanzándole una tarta a Lydia Lozano (la que dio por viva a la hija de Albano), mientras Belén Esteban (afamada diabética) devora una bandeja de pasteles. Lo entiendo, pero en serio les digo que la cosa puede y, de hecho, va a empeorar cuando Karmele (la de Karmele y Mariñas) se tumbe con Jorge Javier (ex-pelotilla de culo de Ana Rosa) en el suelo y finjan copular mientras se introducen juguetes eróticos por sus partes.


En segundo lugar y habiendo quedado claro el primer punto tratado, nunca y digo nunca, busque refugio en los brazos de Mamá Antena3. Por lo que más quieran, no se dejen embelesar por su mirada amable y un tono algo más sutil que el de la cadena italiana. Lobos con piel de cordero, se lo digo yo. En dos minutos dejarán de ser unos viciosos para convertirse en unos fachas. Así como se lo digo. Para eso, les ahorro el engaño y les envío directamente a ver Intereconomía, Popular TV, Telemadrid o algo de ese pelo, cuyo resultado final será el mismo, evitando los cansinos, a la par que machistas, telediarios de Matías Prats y algún insufrible partido de fútbol de cuando en cuando. ¿Nos se les ponen los pelos de punta cuando oyen aquello de Territorio Champions? Sí, lo sé, a mí también me pasa.


Si ustedes son de los que encienden el televisor para ver series o cine, éste es el punto que más les va a interesar y vamos a ser muy breves para hacérselo fácil: apaguen el televisor y enciendan el ordenador.
A buen entendedor, pocas palabras bastan. Pero, por si no ha quedado claro, lo que venimos a exponer es que se bajen las series de Internet o se las vean en las webs de las cadenas de televisión sin anuncios desde el día siguiente a la emisión. Y en cuanto a las pelis, qué decir que no sepan ya. Cuatro palabras clave: EN LA SEXTA ¡NO! En la Sexta, eso sí, se pueden montar su propia película si les gustan las mujeres porque, al césar lo que es del césar; abundan y están todas buenas.


Deportes... Ya he dado con usted, querido expectador. El que sólo ve la tele para ponerse al día en deportes. ¡Pues vea Teledeporte, leñe, que pa' eso está! ¡No cometa el error de ver los deportes de Cuatro! Ah, que le gustan los deportes de Cuatro... ¡Pues no sea mentiroso! A usted lo que le gusta es el cotilleo. Que si Laporta dijo esto, que si Florentino lo otro. Que le hemos leído los labios a Guardiola, que hemos juntado a dos hermanos que hoy se enfrentan en un encuentro... Y anda que la cara que puso Cristiano Ronaldo cuando fue sustituido, todo un poema, chico. Todo un poema. ¿Eso es deporte? Venga dios y lo vea.


Yo, ante la duda, me quedo con Wyoming. Y lo que he dicho antes lo sé porque en Cantabria las clases de Infantil y Primaria por la tarde, no empiezan hasta octubre.
Luego se me pasa, lo prometo.



PD: a los que siguen este blog desde fuera de España y/o de su radio de acción televisiva, seguro que no les cuesta establecer una analogía con la televisión de su territorio y contárnoslo. Feel free, guys!

lunes, 14 de abril de 2008

Barrio Sésamo


Quizá por una cuestión obvia el post de hoy debiera estar dedicado a comentar la toma de posesión de los nuevos "ministros del Presidente". Y digo lo de los "ministros del Presidente" porque según tengo entendido algunos de ellos son personas de confianza de Zapatero más que del propio PSOE.
Quizá, atendiendo al calendario, debiera hacer mención del aniversario de la II República Española y expresar mi pena por el golpe de estado que se la llevó por delante y que provocó una guerra cruel cuyas consecuencias aun lamentamos setenta y tantos años después.
Pero no, no voy a hablar de esto último ni de lo anterior. Acabo de leer que se ha muerto "Chema" el personaje de Barrio Sésamo. El actor de 51 años que le dio vida ha perdido la suya a manos de una enfermedad. Esto me lleva a recordar con dulzura mis años de infancia frente al televisor viendo el exitoso programa, que marcó un antes y un después en la forma de hacer televisión infantil. Probablemente suene melancólico o incluso carca, pero creo que no se ha vuelto a hacer algo tan adecuado para los pequeños televidentes desde entonces y pienso que muchos estaréis de acuerdo conmigo. Estoy de acuerdo con que los tiempos cambian y con ellos evolucionen los programas así como evoluciona la sociedad y los propios niños, pero de ahí a descuidar por completo los intereses y necesidades de los menores, hay un abismo. Barrio Sésamo, cuyo formato fue traído del americano Sesame Street, no era bueno porque Espinete fuera un meloso peluche gigante ni porque todos fueran muy buenos y sonrientes en aquel barrio. Era bueno por sus historietas, por sus variados personajes, los autóctonos y los venidos de las américas; por su dinamismo, por la alegría, por su ligero enfoque didáctico y, por qué no, por la buena intención y el sumo cuidado con los que estaba hecho.
No penséis que me he vuelto loca y que creo que una reposición de mi admirado programa sería la solución. Contrariamente opino que la tele, como todo lo demás, ha de adaptarse a la situación en la que se encuentran los niños de ahora, al momento que les toca vivir, al mundo que les rodea. La escuela hace verdaderos esfuerzos por conectar con sus alumnos y atender a sus necesidades individuales y sociales. ¿Por qué la televisión no es capaz? ¿No lo ha intentado o no ha podido? Me gustaría pensar que al menos lo intenta.

viernes, 11 de abril de 2008

De mujeres y marihuana


Quería rendirle mi particular y humilde homenaje a la serie Mujeres desesperadas que se emite por La 2 de Televisión Española los miércoles por la noche. No hace mucho que descubrí la ingeniosa comedia, pero gracias a la persistente costumbre de las cadenas televisivas de reponer temporadas enteras una detrás de otra, además de haber visto ya todos los capítulos de los Simpsons, tuve el placer de ponerme al día con Mujeres antes del comienzo de la anterior temporada (si no me equivoco, la tercera). Nunca hubiera puesto la mano en el fuego porque esta serie me gustara tanto, pero me he sorprendido a mi misma ilusionada cuando empecé a ver anunciar la llegada de una nueva temporada (la cuarta) y enganchada nada más empezar ésta a emitirse. El secreto, según mi punto de vista, unas buenas interpretaciones y un guión que combina situaciones cotidianas y familiares con dosis altas de surrealismo, ironía y algo de crítica hacia la vida en un barrio de clase media estadounidense. En la serie hay de todo, amor y desamor; engaños y desengaños; infidelidades, misterio... Pero por encima de esos submundos está siempre la amistad entre las cuatro protagonistas Susan, Bree, Lynette y Gabrielle, que logra siempre sobrevivir a cada crisis argumental a la que se ve sometida.

En el capítulo de esta semana una de las protagonistas, que se está sometiendo a quimioterapia, es ayudada clandestinamente por su madre a superar sus nauseas y molestias con un pastel de chocolate y marihuana. Sólo un día después de emitirse el capítulo, he empezado a escuchar y leer algo acerca del tratamiento de estos efectos secundarios con el principio activo de la apreciada hierba en forma de medicamento y no quería dejar escapar la oportunidad de hacerme eco de ello como noticia interesante, que sin duda traerá cola moralista. ¡Cosas de la vida!

Aviso a navegantes, no es una serie de corte feminista y- comprobado- les gusta a los hombres.