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martes, 30 de diciembre de 2008

Tristes, tristes


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández




Nos despedimos del año que fue y nos preparamos para recibir uno nuevo con cierto grado de nostalgia y una pizca de ilusión. En nuestras casas, teñidas de fiesta y celebración, las gruesas paredes no nos dejan oír los bombardeos y no, no se producen tan lejos como creemos.

El año se agota y el calendario se queda quieto viendo caer una por una todas sus hojas, hasta la última. Hace ya mucho tiempo que el calendario parece estar detenido en Palestina. Muchos años de invasión, de bloqueo, de persecución, de injusticia.

No quería despedirme del año dando malas noticias. Por desgracia, estas noticias ya están dadas y todos las conocéis de sobra. Pero sirva de resumen esta anécdota. Hoy oí que un niño le preguntaba a su tía "¿Quién mató a María y José?" Ella sonreía y le respondía "Nadie. Murieron de muerte natural, de viejos". Pero el niño no parecía conforme y quiso aclarar "Pero, al niño Jesús sí le mataron, ¿no?" La tía, resignada, tomó aire y sentenció "Sí, cuando era ya un hombre. Le mataron los judíos." Después sonrió con la misma amargura que le produce mirar el noticiero y masculló para sí "Y cualquier día nos matan a todos, a este paso."
Que nadie se tome esto como una apología del racismo o el antisemitismo, por favor. No me gustaría acabar el año dando tal imagen pero sí manifestando mi más absoluta solidaridad con Palestina y mi más sincero rechazo a toda forma de abuso de poder y de ataque desmesurado por parte de Israel, con la cobardía de hacerlo al amparo de los EEUU, complices de la barbarie y culpables de que haya "Zonas Cero" repartidas por todo el mundo y que son, sin lugar a dudas, mucho más sangrantes que la de Nueva York.


Hace poco, alguien con quien conversaba me dijo: "Hay poca capacidad de análisis". Yo creía más bien, que se trataba de falta de ganas de analizar, de preguntarse el por qué de las cosas. En cualquier caso, deseo para el año que empieza que en este espacio nunca falten las ganas ni la capacidad para analizar, para que no se pierda la esencia con la que nació este rincón.

Os deseo, de corazón un feliz fin de año y un magnífico comienzo de 2009 cargado de energía positiva, fuerza para superar las adversidades y mucho cariño de los que siempre están, aunque no estén.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Y fue después de un concierto II. La estela de un cometa

Son las 21:30 horas y el Palacio de Congresos de Madrid espera impaciente la salida de los músicos que amenizarán las tres horas siguientes. Un poco de retraso que provoca los inevitables nervios en mi estómago. Es el tercer concierto de esta gira y no puedo evitar emocionarme cuando aparecen en el escenario y tocan los primeros acordes. Tantos pensamientos se vienen a mi mente, mi mano no puede evitar agarrarse a la de mi acompañante. La suya, me aprieta con la misma intensidad. El primer aplauso rompe la ligera barrera que nos separaba de ellos y de todo lo que nos tienen que ofrecer. A partir de ahí, todo es un fluir de notas, acordes de guitarra, canciones y mensajes encerrados dentro y fuera de las canciones. Palabras entonadas con o sin melodía, sentimientos que uno siente con la misma intensidad. Los sueños de los hombres despiertos de Peumayen son los mismos que nosotros tenemos.

Foto de Anedumla(Foro http://www.ismaelserrano.com/)


Un sombrero negro que ayuda a Ismael Serrano en su interpretación (a caballo entre lo musical y lo teatral) me recuerda a Sabina y me hace añorar un directo de él que no he vivido. Me acuerdo de Rafa. Suena Km0 que, junto a las múltiples alusiones a la cuidad de Madrid, me hacen pensar en Cecilia y su balcón, que se asoma curioso a las calles de esta ciudad de mis noches, del viento del pueblo, de la Resistencia, del "no pasarán", que nos acoge amablemente durante el fin de semana. Entre canción y canción, siempre hay lugar para los versos que me evocan los de ese Ladrón de palabras, los del Capitán Alatriste y los de Roberto, que son hombres despiertos y sensibles también.

Un pequeño homenaje a Joan Baptista Humet por parte de Ismael, interpretando Hay que vivir me recuerda a esa Bujina asturiana a la que le hubiera encantado estar ahí, seguro.

Y no puedo evitar acordarme de Selma cuando cantamos aquello todos saben que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso y pienso en Marcelo (hijo de emigrantes españoles) que sabe bien que hasta hace cuatro días éramos nosotros los que viajábamos con nuestros sueños en una triste maleta en busca de una vida mejor que la que nuestro país nos ofrecía y que, paradójicamente se encontraba en la Argentina de Miriam y Manu, entre otros muchos lugares.

Y de mis chicas favoritas, Xini y Allie, porque Ya nada es lo que era y nos da vértigo que el mundo pare, pero, a pesar de ello, aún conservamos las grandes amistades que nos arrancan las sonrisas más sinceras. Ésas que nos ayudan a vivir cada día agradeciendo el esfuerzo que ellas hacen por estar ahí, pase lo que pase. No puedo evitar pensar lo que me gustaría que estuvieran a mi lado, como lo estaba Marcos, que hace ya mucho tiempo que se dejó convencer (y no precisamente por mí). Y pienso que si Mariah escuchara algún día lo que nosotros escuchamos allí, evitaría afirmar alguna que otra cosa que afirma (aunque sólo sea para provocar) y tararearíamos con ella Si se callase el ruido.

Pensé en Pazcodi y Poquito tarareando Papá cuéntame otra vez en el concierto de Santander y en mi hermano disfrutando con Recuerdo. Y mientras tanto, Marcos pensaba en Marian y en cómo ella le cuenta una y otra vez esa historia. Soñé que las fronteras se deshacían como la puerta de Anabel, y que podíamos acariciar lo áspero junto a Kari y que aquello que tienen de didáctico los recitales de Ismael, me recuerda al blog de Lore y lo que tienen de melancólico me recuerda a Gloria y el suyo. Allí donde hasta los silencios tienen un mensaje que ofrecer, como los de Ángela, donde se le cantan canciones al oído a las Pequeñas criaturas, que son las que nos enseñan que la esencia más pura va en frasco pequeño; tantas , tantas cosas pasaron en apenas tres horas, que es inevitable inspirarse.

Y como estábamos todos y no faltaba casi nadie, allí mismo estaban Oski y Laura viviendo su propia experiencia y estaba toda la familia de Ismael, al frente un Rodolfo más joven de lo que imaginé y al que fue imposible no tutear y dar dos besos desde el más respetuoso de los aprecios. Que conste que Regina y Javi estaban en espíritu desde Barna, donde seguro acudieron a verle el pasado día 3, seguro, seguro.


Al tiempo llegué a mi norte, con una canción y una cruz. Con la estela de un cometa en el que se podía leer este pequeño homenaje. Un homenaje a vuestra inestimable compañía virtual, que se va convirtiendo poco a poco en parte de la vida real de esta trenzada chica traviesa a la que le gustan los cantautores y viaja en su busca pero que nunca, nunca se olvida de lo que tiene cerca, de quienes la acompañan cada día y cada día abren esta ventana en sus monitores para hacerle un poco de compañía y decirle, cada uno a su manera, No estarás sola.



miércoles, 24 de diciembre de 2008

Canta, ríe, bebe...





Estas son mis primeras navidades bloggeras y por eso quería hacer una breve mención y aprovechar para desear a todos los que por aquí pasan una noche agradable, con buena comida, bebida y mejor compañía.


Un beso fuerte de



La chica de la trenza pelirroja


lunes, 22 de diciembre de 2008

Y fue después de un concierto I. El origen

Y fue después de un concierto, que yo me puse a pensar en todo aquel que vino a mi mente mientras coreaba las canciones. Y decidí escribir un post sobre el concierto y sobre aquello que me evoca, haciendo honor a una frase que oí decir una madrugada, hace ya algunos años y que decía algo así como: Hay una frase o canción de Ismael Serrano para cada momento.

Corría el verano de 1999. Tenía por aquel entonces la costumbre veraniega de escuchar un programa de M80 que se llamaba La Gramola y que presentaba Joaquín Guzmán (Tengo pendiente hacer un post acerca de este programa y de lo mucho que lo echo de menos, pero tendrá que esperar). Ya sé que no está bien, pero lo mientras lo escuchaba, tenía una cinta de cassette virgen lista para grabar las canciones que me gustaban o aquéllas que no conocía y que sonaban interesantes en su introducción. Pues no recuerdo cómo ni por qué, una noche grabé A las madres de Mayo, De Ismael Serrano. Hasta entonces, el tal Serrano era sólo el que cantaba lo de Papá cuéntame otra vez. Desde entonces, Ismael Serrano ha pasado inevitablemente a formar parte de mis referentes musicales, culturales e intelectuales. Aquella canción me hizo informarme sobre Las madres de la Plaza de Mayo, el origen de esta asociación, la dictadura argentina, los desaparecidos, etc. El verano pasó rápido y aquel invierno se me hizo largo y cuesta arriba. Afortunadamente, la primavera me devolvió un alegría que creía perdida, una ilusión renovada, la aparición de amistades nuevas y un cassette en la radio del coche de Marcos en el que sonaba Ismael Serrano, que ya no era sólo el de Papá cuéntame otra vez, sino el compositor de esa hermosa canción que abrió en mí una ventana a la reflexión sobre las injusticias y una posibilidad de escuchar canción de autor contemporánea.
Unos cuantos años después, regreso de Madrid tras el concierto del día 2o de diciembre, cierre de una larga gira de más de cien conciertos presentando el disco Sueños de un hombre despierto. No es el primero, ni será el último (espero), pero es el que me ha hecho establecer una relación entre los versos y el discurso del cantautor madrileño y esta micromundo de blogs en el que me hayo inmersa y que se compone de todos los que pasan por aquí y dejan su huella y de todos los lugares por los que yo paso a dejar la mía.
Pero esto lo explicaré en otro post, dentro de un par de días. Os toca adelantaros y contarme algo acerca de algún concierto memorable al que asististeis, aquél al que os hubiera gustado ir y nunca fuisteis, sobre esa canción que os pone los pelos de punta escuchar en directo ...
Os dejo con la canción de la que os hablé y os cuento más cosas en el próximo post.Seguro que os gusta. La música de Ismael será una excusa para que vosotros seais los protagonistas.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Adiós con el corazón

Foto de El País

Prefiero morir de pie que vivir arrodillado, dijo Ernesto Che Guevara. Y Franco, en contra de lo que pueda parecer, debió desear lo mismo porque hasta hoy su recuerdo en forma de estatua ha vivido en mi ciudad, Santander. Por fortuna para la democracia, para los que creemos en la libertad, no para los rojos, ni los de izquierdas, sino para todo aquel que se considere demócrata, hoy la estatua de Franco ha sido derribada de su pedestal y eliminada de la Plaza de la Constitución (que hasta hace poco era Plaza del Generalísimo, no creáis).


Los pelos como escarpias se me ponen del repelús que me dan todos estos términos y de la mezcla entre impotencia y vergüenza que me da vivir en una ciudad europea de este siglo que hasta esta mañana lucía, con caquitas de paloma incluidas, la estatua del que diera un glope de Estado en el año 1936 y fuera dictador durante los cuarenta años siguientes.
Lo cierto es que llevábamos tanto tiempo reclamando la eliminación de este símbolo fascista al que, por cierto, todavía acuden cuatro miserables los 18 de julio a atufarnos con el olor de su axila derecha, que a mí ya se me había olvidado que era hoy la fecha elegida por el guapo del alcalde para oficiar el acto. De hecho, ayer publiqué el post Evaluación porque no recordaba que hoy se producía el evento así que he vivido todo el día la angustia de no tener un minuto que dedicarle desde aquí. Pero ya me he resalcido y no me importa pisar mi anterior publicación ya que la ocasión merece, sin duda, la pena.
La noticia ha tenido (¿cómo no?) repercusión nacional ya que según tengo entendido éramos los únicos que aún conservávamos una estatua de tan penoso calibre. El derribo se enmarca dentro de las obras de remodelación de la mencionada plaza, no penséis que ha sido un acto de rechazo a tal símblo por parte del acalde, a la sazón pepero y guapo, muy guapo, que conste, por si no lo había dicho ya. El caso es que, de alguna manera, el hombre se ha visto obligado por las obras, no por esa tontería de la Ley de la Memoria Histórica, que él de eso pasa, como de muchas otras cosas. Y no lo digo por decir, lo digo porque si le hiciera caso a la Ley, ya tendría que haberse planteado cambiar el nombre de alguna que otra calle de la ciudad como General Dávila, General Mola, Falange Española, Camilo Alonso Vega, Matías Montero, etc. Vamos, digo yo.

Pues nada, que ya me he quedado tranquila, menos mal. Siento haber interrumpido o pisado al anterior post, pero, no obstante, leo todos los comentarios que escribís, estén donde estén escritos.
Por cierto, no dejéis de leer los comentarios que los lectores escriben debajo de la noticia y comprended cómo nos sentimos La chica de la trenza y yo viviendo rodeadas de esta gente...


martes, 16 de diciembre de 2008

Evaluación




Evaluar es, según el diccionario de la RAE estimar, apreciar, calcular el valor de algo . Casi siempre, este concepto trae consigo una connotación académica con toda la razón. En estos días miles de docentes se reunen para hablar de la evolución de sus alumnos, redactan listas de nombres, criterios de evaluación y calificaciones. Medias, globales, actitudes, interés... todos estas cosas se tienen en cuenta a la hora de hacer una evaluación correcta, y sobre todo justa del esfuerzo de nuestros alumnos. Los padres, por su parte, esperan en casa el boletín que dictará sentencia a tres meses de quebraderos de cabeza con los deberes, la agenda, las citas con el tutor o tutora, las anotaciones en el cuaderno, etc. Pedimos pues, paciencia y calma a los papis y mamis en la lectura y análisis del mismo, teniendo en cuenta que hay un trabajo arduo detrás de esas cuatro abreviaturas escritas a bolígrafo.



Volviendo al concepto que tenemos entre manos y dejando a un lado mi inevitable deformación profesional, decíamos que evaluar es apreciar o calcular el valor de algo. Y yo me pregunto si, análogamente, hacemos también estimaciones o valoraciones de las personas que nos rodean. Si tuviera que responder, diría rotundamente que sí lo hacemos, pero no sabría explicar por qué la forma de medir el valor de cada persona es distinta según varíe el evaluador o el evaluado.
Supongo que, una vez más, las valoraciones se ven sometidas a la subjetividad de cada cual, al día que uno tenga cuando valora, a la relación que une a ambos sujetos, a la sensibilidad del evaluador, al último recuerdo que se tiene de esa persona...
De ahí que tengamos dulces recuerdos de la aquella amistad con una chica extranjera que fue nuestra vecina durante dos años y de la que guardamos sólo los buenos recuerdos, los ratos felices. Sin embargo, tenemos muy claro lo mal que nos sentó la mala contestación que nos dio nuestro marido, mujer, madre o hermano, al que vemos todos los días. ¿Hasta qué punto es justo esto? ¿Hasta qué punto influyen los factores psíquicos, ambientales, o el simple paso del tiempo en la estimación que hagamos de una persona querida?

Justo o no, lo cierto es que, al menos yo, tengo la sensación creciente de necesitar ser más estricta y justa en mis valoraciones e intentar no dejarme embaucar por un único gesto bonito, cuando éste viene precedido por una serie de desplantes. De igual modo, no debería influirme un mal día de esa persona que normalmente siempre tiene una sonrisa que dedicarme. Los que me conocen ya saben que no suelo hacer propósitos de Año Nuevo y mi percepción de un nuevo año comienza con cada nuevo curso escolar (por razones obvias), pero quizá ésta sea una excepción y deba proponerme que mis evaluaciones sean más justas, tanto las profesionales como las personales. Estar más atenta y medir bien la dosis de cal y la de arena que me aportan las personas de las que me rodeo. Saber disculpar ese mal gesto, esa reacción, esa mirada, si es que proviene de personas que conozco bien y sé que merecen la disculpa.
A este respecto me surgen de nuevo dudas. ¿Qué hacer con esas personas que nos regalan pequeñas perlas de vez en cuando mientras pasan de nosotros el resto del tiempo? ¿Cómo reaccionar ante ellos? ¿Cómo no sucumbir?
Ahí dejo estas preguntas y, buscando respuestas, me sumerjo de nuevo en mis boletines para calificar, medir, estimar, valorar... evaluar.



sábado, 13 de diciembre de 2008

Lambada

"¿Bailas?"

Poco sabía él que la perdición se escondía detrás de la insinuante mano tendida que le invitaba a salir a la pista.
Corría el año 89. Jorge sabía bien que en aquel club sólo se podían hacer dos cosas: bailar o ver cómo los demás bailan.
Bebió un sorbo de su copa de Bourbon. Miró a su alrededor. Esa noche El Vesuvio estaba más lleno que nunca. Apenas había un hueco en la pista pero la tentación de ceder a la petición era más fuerte que su miedo escénico y la torpeza física que le caracterizaba.

"No sé" Respondió finalmente.
"¿No sabes?"

Si al menos lo único interesante de aquella mujer fuese su mano tentadora, sus dedos largos y finos, de carne bronceada... Pero no, sus sonrientes labios teñidos de carmín rojo intenso eran aún más tentadores que su ofrendosa mano.

"Puedo enseñarte..."
Hasta entonces, Jorge no había percibido su acento aportuguesado.
"¿Quieres probar?"

Jorge estaba perdido. Sus manos, sus labios, su acento y, para colmo su escote, eran más fuertes que los dos pies izquierdos de nuestro amigo.
¿Sería portuguesa? ¿O brasileña?
La música se detuvo y el club esperó silencioso y quieto a la siguiente pista. Los primeros acordes comenzaban a sonar. En ocho años acudiendo a ese antro para ver bailar mientras tomaba una copa de Bourbon, Jorge nunca había oído algo igual. Caminó hacia el centro de la pista de la mano de aquella sinuosa dama. Ella, delante de él, se abría paso entre la muchedumbre. Lo tenía claro. Las caderas de aquella mujer no merecían el rechazo de un torpe mirón de bar.
Jorge quiso mascullar una frase y ella le calló posando su dedo índice en los labios.

"Agárrate fuerte a mí y déjate llevar"



Definitivamente, era brasileña.

martes, 9 de diciembre de 2008

SGAE: negocio... ¿sin ánimo de lucro?

Idígoras y Pachi (El Mundo)

Loquillo: "Quiero vivir de los derechos de mis canciones, no de la venta de iPods"

Ismael Serrano:"Yo estuve en una mesa de encuentro en contra de la piratería y no pude salir más asqueado de lo que allí se hablaba. En todo lo que se dijo no había ni un ápice para la autocrítica y el mensaje era unidireccional: comprar discos en la calle es no apostar por la música, otorgando toda la responsabilidad del problema al comprador. ¿Apostar por la música? La industria no apuesta por la música favoreciendo ciertos productos, no hace una autocrítica." "Por ejemplo se debería hacer un recorte en los precios de los discos. Bajando el precio se puede hacer que la gente se conciencie y que tenga una imagen más positiva de las discográficas. "

Ramoncín: "Hoy la SGAE está entre las primeras del mundo, juega en la liga de Japón, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania. Cuando entramos, la sociedad recaudaba poco y mal y hoy recauda mucho y bien. Yo he hecho este trabajo a cambio de nada." "El problema no es del que se agacha a por un disco en el top manta, la gente hace lo que cree que puede hacer. Me dan pena porque es un problema de cultura. Ahora hay una gente que no sabe quien toca, que lo que quieren es tener 700.000 canciones el móvil, tener y tener. Si hay alguien que cree que en la pantallita de un móvil se puede ver Spiderman III, esa no es mi cultura."

Miguel Ríos: "Miles de personas abocadas al paro, ya galopante, ven cómo su futuro se tambalea, no por una crisis económica general que haga que el personal se gaste los euros en artículos de primera necesidad, dando la espalda a lo más superfluo y espiritual, sino porque de una forma absolutamente impune y, sin nocturnidad, pero con alevosía, se nos está robando. La Real Academia Española, en su diccionario dice que piratería es el "robo o destrucción de los bienes de alguien".

A medio camino entre la tragedia y la comedia se sitúa esta historia que vio la luz el pasado fin de semana en los medios de comunicación españoles. La SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), condenada a pagar alrededor de 60.000 euros por enviar a un detective a una boda en Sevilla y grabar la celebración del banquete, pretendiendo con ello denunciar al salón donde se celebraba el evento por no pagar el canon que defiende los derechos de autor de las canciones que los allí presentes cantaban y bailaban. Lejos de conseguir llevar a buen término su denuncia, la SGAE ha sido multada por "violación del derecho a la intimidad y a la propia imagen", agravado por el hecho de que la grabación se efectuó a escondidas y, por supuesto, sin la autorización de los contrayentes.

En principio la noticia tiene una componente cómica, pero el trasfondo es, sin lugar a dudas, mucho más grave de lo que parece. Lo cierto es que llevamos ya un tiempo teniendo que aguantar salidas de tono de esta "sociedad" que supuestamente trabaja en defensa de los derechos de autor y en contra de la piratería, todo ello sin ánimo de lucro. ¡Ya!

Lo que últimamente tiene quemada a una buena parte de la opinión pública y mantiene, por otra parte, calladitos a personajes como Ramoncín es el polémico canon digital (con este enlace a la Wikipedia se puede uno informar de las características del mismo y opiniones al respecto). Se tilda a este impuesto sobre el valor de los productos audiovisuales de injusto así como de poco clara a la gestión y reparto del dinero obtenido, llegando a ser, para los más detractores, en cierto modo anticonstitucional, ya que viola la presunción de inocencia del consumidor, dando por hecho que éste no va utilizar el producto para sus propias grabaciones y sí para grabar aquéllo de lo que otros son autores.

Lo que me quema particularmente a mí, como consumidora, no es otra cosa que el hecho de estar enriqueciendo con estas injustas medidas a aquél al que menos falta le hace, como siempre. Al "artista", al productor; a los jefes de las multinacionales, de las editoriales, de estas artes convertidas en negocio. ¿Artistas o empresarios? ¿Difusores de ideas, de historias, de poesía, de imágenes... o codiciosos e incongruentes papanatas que se forran el riñón desde el sofá de su casa gracias a que yo me he comprado un móvil? Si al menos se dedicaran a componer, a escribir, a defender su honroso trabajo por las salas, los teatros y no sólo a vivir del cuento y cobrar mientras otros se dejan la piel en los escenarios de medio mundo...Pero es que da la casualidad de que la murga la dan precisamente estos trasnochados que ya no se acuerdan de cuando empezaron en este mundillo y pronto olvidaron sus ideales de usar y tirar. Y callan los menos beneficiados, los que no venden un puñetero disco, los que empezaron pagando por tocar en un garito, los que dan conciertos gratuitos para defender una campaña aparentemente solidaria. Esos, los que saben como lo sabemos tú y yo, que con lo que sacan de unas cuantas copias y conciertos les da para vivir mucho mejor que la mayoría de los ciudadanos y por eso lo que defienden es la pluralidad en la difusión de música , libros, cine. Defender al autor es, en mi opinión, mostrarle al público, al potencial consumidor todo lo que hay, no solo aquel producto que por gastarse más en campañas de difusión, es mejor o más digno.

En fin, este tema da, por su extensión y posibles ramificaciones, para más de un post y más de dos, pero la chica de trenza pelirroja que maneja los hilos de este humilde espacio donde ni se cobra ni se paga, ni se compra ni se vende, donde solo se "trafica" con opiniones, exige ponerle un punto y seguido a este escrito y ceder la palabra al lector del mismo para que nos cuente cuál es su opinión acerca de lo anteriormente expuesto y continúe desde la sección de "comentarios".
¡Hala! Os toca




viernes, 5 de diciembre de 2008

Domingo por la mañana

Camina, como siempre, con paso firme y rápido. Apura la última calada de un cigarro que sólo hace más agudo su dolor de cabeza. Lo tira al suelo y lo aplasta hasta destrozar lo que queda de colilla. Expulsa la última bocanada de humo...

Con este frío, piensa, no hay quien distinga el humo del vaho.
De repente, algo la detiene. La sensación de haberse olvidado algo. ¡Mierda! El móvil.
Vuelve sobre sus pasos y llega hasta el portal del que salió. Un vecino introduce la llave en la cerradura y se dispone a entrar. Ella aguarda silenciosa para pasar tras él.

- Vaya frío, ¿eh?

El hombre lleva el periódico dominical y una bolsa grasienta de churros bajo el brazo. Sandra mira el titular e intenta que el olor no le provoque náuseas. El singular vecino intercepta su mirada.

- Los domingos parece detenerse el mundo - se adelanta. -Sólo se habla de fútbol.
- Sí -responde Sandra con timidez.
- ¿A qué piso vas, guapa?

Sandra se le queda mirando. No se acuerda del piso. Hace memoria. En una milésima de segundo los pensamientos se le agolpan. Trata de conectarlos, de darles sentido. El pub, la calle, las risas, besos en cada portal, en cada farola. Las llaves. No tomaron el ascensor. Por las escaleras, el deseo era irrefrenable. Las llaves otra vez. Letra C, seguro. ¿Pero el piso?

- Al cuarto, por favor.
- Muy bien.
- Usted ya ha llegado. Que tenga un buen día.
- Lo mismo.

Se apea. Busca la puerta. Sí, es esta.
Antes de llamar piensa en lo que va a decir. En cómo lo dirá. Seré muy breve. Llama al timbre. El corazón cabalga y parece querer salir de su pecho. El dolor de cabeza se hace más intenso. Él abre la puerta. Está medio vestido. Se acaba de dar una ducha.

- El móvil. Me lo he dejado.
- Pasa y cógelo. También te has dejado esto.

Le enseña un jersey.

- Gracias - le mira de arriba abajo. -No me acordaba de que lo llevara puesto anoche- dice sonriente mientras piensa que no ha estado tan mal regresar a ese piso después de todo.

Él acerca el jersey a su cara y respira su fragancia.

- Huele a ti... No recuerdo tu nombre pero no creo que olvide tu olor en mucho tiempo. ¿No te importará?
- No, responde Sandra mientras desabrocha la cremallera de su cazadora. -Sólo espero no volver a dejarme el móvil olvidado esta vez...






miércoles, 3 de diciembre de 2008

Tristes días de noticias felices

Hoy es miércoles, 3 de diciembre de 2008. Hoy la lluvia azota los cristales de las ventanas que me separan de las cosas que suceden ahí fuera. Pero sin quererlo, aunque frunzo el ceño y me tapo los oídos y cierro los ojos... Miro y oigo, veo y escucho. Asesinatos a bocajarro, cifras espeluznantes de paro. Datos sobre la falta de tolerancia hacia colectivos (VIH-Sida, homosexuales, inmigrantes) que no se entienden en sociedades modernas y vanguardistas. Más lluvia en los cristales que provoca atascos kilométricos de almas que desean con urgencia el calor de sus hogares, o tal vez el de algún otro lugar donde lo encuentran, donde en otros tiempos lo encontraron.
Lluvia que golpea el cristal , azotada por el viento que hoy, un día que puede parecer triste, trae noticias felices. Hoy, en mitad del temporal, la lluvia cesa y el viento se detiene para no mojar ni hacer volar la carta que una Bruja dejó en mi buzón, llenando mi casa, otrora rodeada de húmedos cristales, de una alegría indescriptible que me recuerda que, cada día, sean cuales sean las noticias, he de celebrar la fortuna de querer y ser querida, de escuchar y ser escuchada, de tener cerca las manos amables de muchas personas con las que caminar por este sendero que es la vida.
Gracias Bruja. Con o sin escoba, tu magia vuela para posarse directamente en nuestros corazones.